Paradoja vergonzosa

     

    Paradoja vergonzosa

     

    Concejales viajaron a Miami a curso para ser candidatos

     

    Propuso la Alcaldía recientemente que algunas de las universidades de la ciudad asumieran el reto de orientar el estilo de formación que se imparte en los nuevos planteles de educación básica que tiene el Municipio. Una iniciativa muy interesante que pretende apoyar con los importantes recursos metodológicos de las universidades locales y que probablemente signifique construir una pedagogía vanguardista acorde con los nuevos tiempos y las necesidades futuras.

    Se suma a esta iniciativa el informe de la Veeduría al Plan de Desarrollo y que evalúa la acción de la Alcaldía, como institución, y como resultado de una gestión, que habla de un importantísimo 40% de inversión del presupuesto del Municipio en educación. Lo hemos dicho antes y lo reiteramos, todo esfuerzo que se haga en ese sentido deberá ser apoyado por la ciudadanía, pues será recompensado en el futuro con la promesa halagadora de una sociedad mejor. El resultado de una mejor educación será, obviamente, que la ciudad podrá contar con unos jóvenes preparados para asumir los retos de la sociedad del mañana, retos que ni siquiera alcanzamos a imaginar hoy. Se suman a estos dos datos el hecho de que muy pronto estaremos anunciando orgullosos la inauguración de una red de bibliotecas, que más que eso, representa una red de espacios públicos dignos y de la mejor calidad en los barrios y zonas más pobres de la ciudad. Y esos tres párrafos anteriores llenos de buenas noticias, nos hablan de una preocupación real por hacer de la educación uno de los pilares del cambio de la ciudad. Lamentablemente esto contrasta terriblemente con la verdad inmediata con la que el ciudadano corriente tiene que toparse en cada semáforo de Medellín, por lo menos en los de El Poblado y que nos habla de una niñez sin esperanza, dedicada a mendigar para consumir sacol y alcahueteada por unas autoridades que se quedan impávidas viéndolos morir y que simultáneamente autorizan el gasto del presupuesto público en cosas ridículamente inútiles y cercanas, por decir lo menos, al peculado.

    Hablamos aquí del reciente viaje que hicieran a Miami un grupo de concejales que de cuenta del erario visitaron la Capital del Sol para recibir un curso sobre ‘‘cómo ser candidatos eficientes y ganar elecciones’’. Un verdadero despropósito que, mientras se habla de niños muriendo de hambre, la Mesa Directiva del Concejo apruebe el desembolso de casi 40 millones de pesos para educar a sus compañeros en la forma de perpetuarse en sus cargos y evadir, de manera consciente, sus responsabilidades con los ciudadanos menos favorecidos. Dos realidades que se dan en la misma esquina: niños sin escuela dedicados a consumir drogas y concejales gastándose el presupuesto que no tienen las secretarías de Educación o de Bienestar Social para atender las grandes carencias y desigualdades de la ciudad. Por lo menos queda el consuelo de que la Alcaldía está haciendo su tarea, aunque le cueste convencer, especialmente al Concejo.