Otra vez la misma historia

     
     Publicado en la edición 391, 07 junio de 2009 
       
     
    Otra vez la misma historia
     
       
     
    Probablemente muchos de los lectores de Vivir en El Poblado hayan leído este mismo comentario por lo menos unas cien veces en este periódico. Sin embargo, no podemos dejar de decirlo otra vez y por eso en esta oportunidad lo hacemos, es nuestra responsabilidad y ese es precisamente el objetivo de este medio.
    Desde la primera edición de Vivir en El Poblado hemos asistido a unos eventos que se repiten permanentemente, la transformación descontralada de casi todos los sectores de la ciudad y las quejas repetidas de los vecinos, y como testigo mudo de este enfrentamiento, unas autoridades que con su silencio y su abulia dejan pasar los hechos como si al no mencionar las cosas simplemente estas dejaran de existir.
    La transformación arbitraria de zonas residenciales en zonas comerciales, mixtas, o lo que en eufemismo llaman corredores turísticos, se contrapone a los intereses de residentes que cada vez se sienten más solos y desprotegidos por quienes deberían ser los garantes de sus derechos, porque también los residentes tienen derechos.
    Esta semana asistimos a una nueva reunión de vecinos con autoridades municipales, para concluir lo que se ha concluido otras mil veces, que la administración municipal va a propiciar un acercamiento entre comerciantes y residentes para alcanzar pactos de convivencia. Como si la ley se pudiera pactar.
    De verdad que este eterno retorno, este deja vu permanente, es un síntoma de una ciudad que carece de autoridad porque lo que claramente ven los vecinos es que aquí impera la ley del más fuerte, de algunos que prefieren pedir perdón que permiso pues saben que a ojo sacado no vale Santa Lucía y que después de un hecho cumplido no hay quien haga retroceder el abuso.
    Esperamos, somos optimistas en el compromiso que asumieron los funcionarios de la Alcaldía para hacer, esta vez sí, que los atropellos y la inacción de algunos funcionarios sean anécdotas tristes de un pasado que todos queremos olvidar.
    Los derechos de los comerciantes, de los empresarios de la noche, de quienes viven de la rumba son tan válidos como los de quienes quieren simplemente descansar en su casa sin que cada noche sea un tormento entrar, tratar de ver televisión o querer escapar del calor abriendo alguna ventana.
    Estaremos atentos, como lo hemos estado durante estos casi veinte años, para apoyar el desarrollo de la ciudad, pero un desarrollo en el que creemos debe prevalecer el orden y el acatamiento a las normas, el respeto a la autoridad y la defensa a ultranza de los derechos de todos los que estamos implicados en esta transformación.