Otra mirada sobre la valorización

  
  
   
 Para el abogado Nelson Hurtado, son varios los argumentos para considerar que “la valorización no valoriza.” Cita, como ejemplo, el caso de la urbanización donde vive, en la Loma de Los Balsos. “Allí teníamos unos espacios verdes buenos para los niños, pero para construir Los Balsos se nos fueron más de 400 metros de zona verde. Ahora nos van a retirar otros 300 y la cerca que nos separa de la vía ya no va a quedar a 50 metros de distancia del primer apartamento sino a 3 metros: ruido y hollín más cerca. ¿Dónde está la valorización?”
Según Nelson Hurtado, cobrar hoy valorización por realizar proyectos viales en Medellín “es un atraco a mano armada: no puede valorizar el daño medioambiental, a la seguridad urbana, a la calidad de vida y la pérdida del espacio público; es una reforma urbana soterrada que abre el espacio a la venta forzada y a la expropiación. ” Y agrega que “convertir una calle en vía pública o la apertura de nuevas vías, en ninguna parte del mundo implica valorización del inmueble privado.”
En opinión de este habitante de El Poblado que se ha dedicado al estudio de la movilidad y la accidentalidad, el espíritu del bien común que justificó el nacimiento de la valorización ya no se aplica. En otra palabras, piensa que lo que hoy anima la construcción de proyectos viales no es la movilidad del ciudadano sino la distribución de bienes y servicios, como una demanda de la economía. “¿Cuándo han hecho un hospital, una biblioteca o un parque por valorización? No, porque no tienen tasa de retorno.”
Para Hurtado, en el contexto actual los beneficios de la valorización no son ni serán para los habitantes de la ciudad ni para la propiedad “sino para los fabricantes de automotores, los comercializadores de autos, los petroleros y fabricantes y distribuidores de insumos; los transportadores, de carga y pasajeros, que bajo la relación de uso de los vehículos, aportan mayor carga contaminante y de obstrucción vial, que el mismo mayor número de autos de servicio particular.”

Poner freno

Una de las preocupaciones de Nelson Hurtado es que “las vías nunca serán suficientes, pues mientras en 2010 entraron a circular en Medellín cerca de 16 mil vehículos nuevos, para este 2011 se espera que ingresen 40 mil. ¿Cuál es la certeza que nos da la Administración de que cuando se construyan las obras viales ya no van a estar saturadas? Si a esto no se le pone un freno, toda la administración pública va estar enfocada a seguir construyendo vías y a comprar propiedades, tierras y viviendas para hacer más vías.” Por eso cree que el esfuerzo debería enfocarse, entre otras alternativas, en desestimular el uso del vehículo particular, mediante el desarrollo de un buen servicio de transporte integrado masivo público.