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lunes, diciembre 10, 2018

Gustavo Arango

Advertencia: Las opiniones expresadas por los colaboradores o los lectores son de su responsabilidad y no reflejan necesariamente el pensamiento del periódico.  Gustavo Arango Toro Profesor de Literatura Latinoamericana de la Universidad del Estado de Nueva York (Oneonta). Fue editor del suplemento literario del diario El Universal, de Cartagena, y recibió el premio Simón Bolívar de Periodismo 1992. Autor, entre otros libros, de la novela “El origen del mundo” (Premio Bicentenario de Novela 2010, Ediciones B México) y “Un ramo de nomeolvides: García Márquez en El Universal”. 

Gustavo Arango

El hijo de Hércules

Hay tres pájaros en un árbol y le disparo a uno. ¿Cuántos quedan? Algunos se atrevieron a responder que dos, pero el hombre tardó...
Gustavo Arango

La obstinación de la vida

Sus familiares se preguntaron qué causaba las deposiciones y las meadas incontroladas y concluyeron que lo mejor sería cortar de raíz con los alimentos. Se...
Gustavo Arango

Reflexiones lapidarias

Frente a Cortázar y sus esposas pensé en un pasaje de Pedro Páramo donde unos muertos conversan desde tumbas contiguas. Aquel ménage à trois...
Gustavo Arango

A puerta cerrada

Cuando por fin encontré la tumba de Julio Cortázar me pareció que tenía un brillo inusual. Luego entendí por qué no había papelitos, ni...
Gustavo Arango

Una novela póstuma

Una de las iglesias que tiene Siberia organiza ventas de libros y cosas viejas. Así encontré una hermosa máquina portátil Smith Corona. Dirán que...
Gustavo Arango

Una tribu de nostalgias

Según el estudio, a 150 personas las distinguimos con detalle; a 50 las invitaríamos a nuestra casa; a 15 les daríamos o pediríamos ayuda,...
Gustavo Arango

Retrato del artista

Antes de tanta imagen digital la palabra escrita no tenía rostro y uno se imaginaba a los autores del mismo modo que lo hacía...
Gustavo Arango

¡Parada!

Confieso haber considerado arrojarme del bus o dejarme llevar hasta que otro gritara. Pero fui mejorando. Dominar esa rutina fue una de las aventuras...
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Lo que quiera mi diosito

Cuando levantó el rostro, sus ojos se enrojecieron. Volvió a confundirme con mi padre y empezó a hacer preguntas sin nombres propios: “Oíste, ¿y...
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La furia de Carmen

Hace dos años el pobre diablo llegó a la presidencia y se dedicó a soltar demonios. Ahora es imposible ignorar las miradas y los...
Gustavo Arango

Las criaturas del bosque

El sol brillaba, los pájaros cantaban, el humano se había alejado del cristal que lo emboba y, cuando menos lo esperaban, un halcón bajó...
Gustavo Arango

Palabras para arrullar a un soberano

Somos las páginas de un antiquísimo relato: una historia de amor, honor, esperanza, compasión, piedad y sacrificio, que una voz infinita seguirá relatando mucho...
Gustavo Arango

En el mundo estamos

Opinar, hoy en día, es muy distinto a lo que era hace un cuarto de siglo. Hoy en día, con la red donde transcurren...
Gustavo Arango

El curioso impertinente

/ Gustavo Arango
Anselmo dijo sentirse muy honrado y contento de tener por esposa a una mujer virtuosa y bella, pero le confesó a su amigo que lo venía carcomiendo la duda. “Por eso te pido que intentes seducir a mi mujer. Sólo al comprobar que se resiste a tus avances, tendré certeza absoluta”
Gustavo Arango

Un cráneo para Hamlet

/ Gustavo Arango
Con tres frases Dylan destruyó todo el montaje de la industria editorial y se encargó de recordarnos que el impacto de una obra –una canción, una novela, un epigrama–, si es auténtico, es un milagro secreto en el corazón de quien la acoge
Gustavo Arango

Sobre lo sepulcral

/ Gustavo Arango
Tal vez la vida no nos alcance para entender lo que ocurrió en el Atanasio Girardot la noche en que debía disputarse una final de campeonato. Algo me dice que esa noche también honrábamos los muertos que ha dejado esa monstruosa virtud que conocemos como “la verraquera paisa”
Gustavo Arango

Pobre diablo

/ Gustavo Arango
La oposición ignora que cada vez que lo menciona lo legitima; que toda la energía que se invierte en prestarle atención y reaccionar a lo que dice o hace es una manera de darle poder sobre nuestras vidas
Gustavo Arango

Luces, cámara y acción

/ Gustavo Arango
Inglaterra, Colombia o Estados Unidos han decidido suicidarse. Cuando se pierde el sentido del valor de la vida, cuando sentimos que nuestras condiciones son miserables, nuestros actos los dicta una curiosa voluntad de mandarlo todo al carajo

Una fiesta sin músico

/ Gustavo Arango
El Premio es una inyección de vitalidad para una institución moribunda. Podría decirse que el Nobel necesita más a Dylan que Dylan a ese premio desprestigiado. Por eso es tan hermoso e interesante el silencio del ganador

Elevaciones

/ Gustavo Arango
Pasé el resto de mi vida queriendo descubrir el rostro esquivo y luminoso del verdadero amor. Cuesta admitir que uno nunca estuvo enamorado o que confundió lo que sentía o que no estaba preparado o que las ganas de sentir lo obligaron a convencerse de que amaba

El derecho a la muerte

/ Gustavo Arango
Don Ramón de Zubiría decía que la biblioteca no es solamente aquellos libros con los que uno quiere vivir –los que ayudan a vivir–; hay algo que hemos olvidado: los libros nos ayudan a bien morir

Jibias de interioridad

/ Gustavo Arango
Si quieres lograr algo, quédate callado; de lo contrario los otros querrán impedir que lo logres o arruinártelo. Oculta, oculta, oculta a como dé lugar, si quieres que nadie se interponga entre tú y el cumplimiento de tus deseos

El corazón está de luto

/ Gustavo Arango
Somos cursis, patéticos, somos niños que lloran, que piden ser amados, que frente al abandono reaccionan con ira o con dolor. Todo eso lo sabía muy bien Juan Gabriel, ese juglar que acaba de dejarnos

El vuelo y La caída

/ Gustavo Arango
Muchos torcieron el cuello, indignados o perdonavidas, en dirección a la muchacha. La explosión de entusiasmo sería perdonable en una niña, pero a su edad parecía cruzar el límite del decoro

Jesusita

/ Gustavo Arango
Ocurrió en algún pueblo de Antioquia que es todos y ninguno. A un hombre que tenía una carreta le encargaron llevar a Jesusita a la ciudad donde estaba decidido que se convertiría en monja…

El editor y su sombrero

/ Gustavo Arango
Nunca he sido amigo de los biopics, porque pienso que nos dicen más del director que del biografiado. Pero dejé de lado mis reservas para ver Genius, porque es raro ver en el cine escritura y edición

Colbert en la oscuridad

/ Gustavo Arango
No está en la lista de personas con quienes quisiera conversar, porque frente a su inteligencia me sentiría como un idiota; pero siempre quise asistir a uno de sus programas.
Mi hija consiguió las entradas

Ahora la muerte será en vivo

/ Gustavo Arango
Con el tiempo los grilletes de la gente fueron computadores de bolsillo que hacían de todo: eran teléfonos, cámaras fotográficas, ordenadores. Empezamos a preferir tomar fotos y grabar videos, en lugar de mirar con el ojo pelado

Metalector

/ Gustavo Arango
Al principio pensé que alguien había inventado un seudónimo para hacerme una broma. Pero al visitar su blog comprendí que don Ian tiene una extensa reflexión sobre las relaciones entre el arte y el espacio, que el español no es su primera lengua y que le gusta leer sus propias lecturas

El monstruo que gritó amor en el corazón del mundo

/ Gustavo Arango
Ninguno sabía de la existencia de Sterog, ni de su gesto en el momento en que el juez ratificó la sentencia de muerte. La boca abierta de la estatua parecía estar gritando a la inmensidad del universo aquellas palabras aterradoras: “Tengo a Dios por testigo de que todo lo he hecho por amor”
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Policía en EL Poblado

El muy preocupante “no sabe, no responde” de la Policía

Creció el delito en estas calles, también la percepción de inseguridad. Si las denuncias se extravían en algún escritorio o se llevan solo a...

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