viernes, septiembre 21, 2018

Esteban Carlos Mejía

Novelista y columnista de opinión. Ha publicado las novelas Mentirás al prójimo como a ti mismo, 2001 (Premio Nacional de Novela Universidad de Antioquia 2000); I love you putamente, 2007; Hagan el favor de hacer silencio, 2013, y Esos besos que te doy, 2016. En Vivir en el Poblado publica la columna Hic et nunc (Aquí y ahora) y en El Espectador, de Bogotá, cada quince días, Rabo de paja.

Por Esteban Carlos Mejía

Quiero que siempre sea así

La cresta de una ola me zapateó en la nuca, y el éter me hamacó sin apuro, un algodonoso cúmulo de constelaciones y galaxias. Cerré los ojos y oí a Faulkner, dios hecho hombre. “Joder y jolines”, pensé aterrado
Por Esteban Carlos Mejía

No hay más dios que William Faulkner

/ Esteban Carlos Mejía
Su escritura tiene duende, como decía Federico García Lorca: el duende de la originalidad y la consistencia narrativa, la independencia espiritual de un creador sin ambages ni cortapisas, hecho para ser leído con veneración y respeto
Por Esteban Carlos Mejía

Los momentos de Norrita

En julio, Sílaba Editores publicó Momentos, de Nora Arango Díez, Norrita del corazón. Es una colección de 44 relatos cortos sobre situaciones cotidianas, al alcance de cualquiera, narradas con sencillez, sin enredos, tal cual pasaron
Por Esteban Carlos Mejía

¿Matar a la mamá no es pecado?

/ Esteban Carlos Mejía
Después y antes de Dios es una novela sobre el asesinato de una matrona por su propia hija, la fuga de la asesina junto con Bibiana, su joven amante, el posterior secuestro de ambas… más un final que no les voy a contar

Cría fama y tírate a las pereiranas

/ Esteban Carlos Mejía
Aldemarcito lanzó una bomba lacrimógena en forma de libro, un escandaloso análisis de la vida, pasión y resurrección de las mujeres de Pereira que escudriña los vericuetos de la Perla del Otún. No queda títere con cabeza

¡Qué vivan los borrachos!

Pablo Rolando Arango, magíster en Filosofía de la Universidad de Caldas, escritor de “piezas sin género”, publicó en abril Borrachos grecocaldenses: un libro chiquito en la forma y grande en el contenido

Rubem Fonseca, la brusquedad de la ternura

/ Esteban Carlos Mejía
Ambientada en Río de Janeiro, está narrada con desparpajo casi procaz por el escritor Gustavo Flavio, mulato gordo, pedante e insufrible, sátiro y hambrón, cuyo seudónimo es homenaje a Gustave Flaubert

Por una fiesta se olvidó que cada uno es cada cual

/ Esteban Carlos Mejía
Otro golazo de Juan Diego Mejía y su equipo de trabajo, con el apoyo de Amalia Londoño Duque, secretaria de Cultura Ciudadana. Al César, lo que es del César

¿Envidia o caridad por los que no leen?

/ Esteban Carlos Mejía
Pegados al televisor, desorientados, sin imaginación, rústicos, pensando en vacas y bestias. O, quién quita, rezanderos, cándidos, prósperos y borregos, de rodillas ante la Virgen de los Sicarios rogando para que gane el No

Alabanza a un librero sin nombre

/ Esteban Carlos Mejía
Eres astuto. Rápido, gatillo veloz. Precavido y desvergonzado al mismo tiempo. Con simpatía y cinismo. Intrépido. Sentimental. Capaz de atravesar medio valle de Aburrá para conseguir y entregar tu droga

Por encima del hombro

/ Esteban Carlos Mejía
La curiosidad me dañó el tinto. Leí por encima del hombro: imposible: una tipografía demasiado chiquita para mi voyerismo. Se volteó y me miró con desconfianza. No tenía ni 16 años

¡Tienen que follar!

/ Esteban Carlos Mejía
Si follar fuera obligatorio, nadie follaría. Las personas follan por amor, por placer, por deseo, hasta por curiosidad

¿A quién le lees?

/ Esteban Carlos Mejía
¿A quién le lees tú? ¿A tus hijos chiquitos? ¿Has notado que cuando cierras el libro ellos abren los ojos? Sus cabecitas fantasean hasta que la oscuridad los obnubila. ¿Les lees a tus compañeritas de estudio, youtuberistas feroces?

La libertad os hará verdaderos… lectores

/ Esteban Carlos Mejía
A mi abuela, mamá Julia, el cura confesor de San Jerónimo de los Cedros le prohibía, bajo pena de condenarse a la gehena, que leyera María, de Jorge Isaacs por ser un libro judío, masón y hediondo

¿Poco y mal?

/ Esteban Carlos Mejía
Con la boca hecha agua, pregonan que ya nadie lee como ellos leían cuando eran muchachos. “Los jóvenes de hoy no leen nada”, se indignan. “Y lo poco que leen es malo”. Les tengo lástima, pobrecitos

Leyendo espero…

/ Esteban Carlos Mejía
Si leer nos hace mejores, ¿entonces para qué leer a Henry Miller o a Charles Bukowski, sujetos que sólo quieren follarse a las mujeres de este mundo lleno de mujeres? Si leer nos hace peores, ¿entonces para que leer a sor Juana Inés de la Cruz?

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