Obras del Museo Ed.360/ Puesta de Sol

   
Las obras del Museo de Antioquia… una visita guiada
 
  Puesta de Sol (Ed. 360)
Textos de Carlos Arturo Fernández, profesor de Artes de la Universidad de Antioquia y miembro del Consejo de Curaduría del Museo de Antioquia, para Vivir en El Poblado.
Welliver era un artista formado en la universidad y él mismo, profesor
 
Puesta de sol, del norteamericano Neil Welliver, es una obra que nos indica cómo el problema del paisaje puede mantener su vigencia en el contexto del arte contemporáneo.
Welliver (1929-2005) era un artista formado en la universidad y él mismo profesor universitario de arte que, en el curso de su docencia en la Universidad de Yale en la década de los años sesenta, pasó de la producción de pinturas abstractas a paisajes como éste, en momentos en los cuales las obras figurativas parecían definitivamente superadas por los artistas más serios y novedosos. Cabe suponer, por tanto, que el paisaje no es para Welliver una elección espontánea sino el resultado de una clara reflexión estética y de conceptos.
Puesta de sol, de 1996, es una pintura al óleo sobre lienzo, en un gran formato cuadrado de 213,4 centímetros de lado, que representa, como la mayoría de sus paisajes, un rincón del bosque en el estado de Maine. Pero, por supuesto, esa precisión no se desprende de la obra que, en realidad, nos deja ver muy pocos elementos concretos.
En efecto, por una parte, los detalles han sido reemplazados por unos trazos de color muy genéricos y simples. Cuando pasamos de la visión global del cuadro a una mirada más minuciosa, llama la atención la uniformidad de los campos de color, matizados apenas por el contraste entre la zona superior, todavía iluminada por el sol poniente, y la inferior ya más neutra. Los árboles son casi indeterminados y, entre la abundancia de trazos verticales de los pinos, solo introduce la variante de tres árboles delgados, quizá abedules, con sus troncos blancos manchados de negro. Es claro que Welliver no se quiere detener en aspectos anecdóticos, lo que significa que la experiencia del paisaje que nos ofrece no se ubica en el análisis de lo particular sino en una vivencia de totalidad.
Pero, además, por otra parte, el artista crea un panorama completamente cerrado. En contra de los amplios horizontes de los paisajes románticos, que buscaban enfrentar la pequeñez del ser humano con la sublimidad de la naturaleza, esta Puesta de sol de Neil Welliver está bloqueada por la densidad del bosque. Y a ello se une el tamaño del cuadro que nos hace sentir como si estuviéramos dentro de él, dada la coherencia entre sus dimensiones y las de nuestro espacio. En la obra de Welliver no vamos hacia el más allá de un horizonte infinito; solo vemos y vivimos este espacio íntimo y silencioso.
En síntesis, Welliver nos invita a una experiencia respetuosa y simple de la naturaleza, a través de una pintura de una sensibilidad muy intensa, que supera el simple interés de describir o exaltar el paisaje.