Obras del Museo Ed.289/La virgen de las candelas

    La Virgen de las candelas es una pintura al óleo sobre lienzo, de 224 por 182 centímetros, que Pedro Nel Gómez realizó en 1929, durante su larga estancia de estudios en Italia; con ella cumplía el encargo del párroco de una iglesia rural que, finalmente, no quiso aceptar ni pagar la obra. En consecuencia, el Consulado de Colombia en París organizó la rifa de la pintura para reunir fondos en beneficio del artista. Años después, el ganador decidió donarla al Museo de Antioquia.

    Es claro que, al menos en la concepción original del sacerdote que la contrató y del pintor mismo, esta obra tenía una finalidad devota; debía ser una imagen de culto, y seguramente por eso se relaciona con muchas tradiciones que proceden de la antigua pintura religiosa de la época gótica en Italia, durante los siglos XIII y XIV.

    Así, por ejemplo, hay una notable simetría que se manifiesta, sobre todo, en la aureola de angelitos que rodean a la Virgen, donde cada uno de ellos repite, casi como si fuera un espejo, los gestos y movimientos del que tiene al frente. Por lo demás, Pedro Nel Gómez retoma algunos elementos antiguos y, como en muchas pinturas sobre María hasta el siglo XV, los ángeles parecen agolparse en un espacio muy estrecho alrededor del trono celestial, que en este caso no vemos. Es como si en esta Virgen de las candelas se quisieran dejar de lado las normas intelectuales de la perspectiva del Renacimiento para remitirse a una época más antigua y recuperar así cierta espontaneidad y frescura de sentimientos.

    Este procedimiento de mirar el arte del pasado era frecuente en Italia en los años de la primera parte del siglo XX. Pero no se puede imaginar que con ello el artista violentara los principios de su independencia artística. Por el contrario, Pedro Nel Gómez tuvo que vivir esta pintura como un reto en el cual su propio proceso creativo debía resolver los problemas del encargo recibido.

    Por eso, no se limita a copiar el arte antiguo sino que, a la vez que se inspira en él, lo transforma: los ángeles son más o menos simétricos pero hay en ellos mucho dinamismo, como si el espejo en el que cada uno se mira se moviera siempre.

    Seguramente puede afirmarse que La Virgen de las candelas no es todavía una de las grandes obras de Pedro Nel Gómez, pero ilumina muy bien la línea de análisis y transformación del arte clásico que caracterizará toda su obra posterior.