Obras del Museo Ed.284/Bandeja paisa (homenaje)

    Bandeja paisa (homenaje) es una obra de Juan Camilo Uribe, realizada en 1992, de 68.5 por 100.5 centímetros, que donó al Museo de Antioquia en 2002, en un acto que simbolizó el compromiso de los artistas de vanguardia con esta idea cultural.

    La obra es un collage, lo que significa que se realiza pegando sobre la superficie diversos materiales. Sobre una bandeja de plata, el artista fijó una lámina con una imagen del Niño Jesús dormido y luego la rodeó con aureolas de otras estampas de angelitos y del mismo Niño en un formato menor, sobre un fondo oscuro; también los ángulos superiores del cuadro alojan láminas pegadas. En todos los casos, se trata de ilustraciones de circulación general y muy corrientes dentro de los ámbitos de la cultura popular; es decir, aquí las referencias no están limitadas al terreno especializado del mundo del arte sino que pueden ser captadas por todas la personas que, al menos en el ámbito regional, han conocido estas mismas imágenes por medio de estampas devotas o por un uso folclórico generalizado. El artista las recorta cuidadosamente, saca las figuras del medio en el cual se presentan en aquellas estampas y, gracias a la repetición y a la estructura, crea un contexto nuevo. Por otra parte, todas las láminas han sido intervenidas con lápices de colores y toques en tinta.

    Esta Bandeja paisa está llena de humor y de simpatía; por supuesto, puede evocar recuerdos de infancia, casi siempre gratos, pero además lo hace con un gesto abiertamente chistoso y desacralizado que propicia una adhesión espontánea de quien observa. Por lo demás, el conjunto es muy agradable, gracias al orden de la estructura de formas y de colores, con un valor decorativo que nos atrapa y nos obliga a detenernos en su contemplación. Pero, al mismo tiempo, nos cuestiona por su sentido.

    Durante siglos, el arte asumió una posición fundamentalmente filosófica y teológica, centrado en la representación de lo divino para buscar la manifestación de una verdad de valor universal. La Bandeja paisa de Juan Camilo Uribe se mueve en una dirección diferente, no como referencia exclusiva a la religión sino, más bien, al juego de sentidos que el arte puede descubrir en todas las manifestaciones de la cultura. Por eso, tras el humor, esta Bandeja paisa –¿que es un “homenaje” a qué?– encierra preguntas acerca del arte, de su historia y de su valor, de las tradiciones, y también, ¿por qué no?, acerca del sentido de la religiosidad popular.