Nuestras carreteras

 Por: Juan Carlos Velez 
 
Hace unos cuantos meses traté en esta misma columna la problemática que ha venido padeciendo nuestro departamento con el estado de sus carreteras y el aislamiento que este ha presentando en los últimos años con respecto a otras regiones del país. En aquella ocasión me detuve a cuestionar la propuesta de conectar la ciudad de Medellín con el municipio de la Pintada a través de una doble calzada hasta Bolombolo, continuando luego por la marginal del Cauca hasta llegar a dicha población, por una vía de 60 kilómetros más extensa que la actual.
La verdad es que seguimos como en las mismas. Nuestra conexión con el occidente del departamento, dígase Santa Fe de Antioquia, a cada rato tiene que intervenirse por los constantes derrumbes que allí se presentan, teniendo que desviar el tráfico por un carreteable que tiene más de 60 años de construido, cuando ni siquiera existían las tractomulas. Ni que decir de la “trocha” a Urabá, que en reciente visita a esa región, el estado de la vía al mar se volvió tema obligado de todas las reuniones a las que asistí. Hay derrumbes que no se intervienen hace 7 años.
Sigamos para el suroeste. Vamos a tener una doble calzada sólo hasta Amagá. ¿Y después qué? ¿Seguiremos con la misma carretera hacia Bolombolo? Bueno, para qué hablar de la vía al Chocó, tema ampliamente tratado en los últimos días por los medios de comunicación. Para el norte del departamento, excelente la doble calzada Bello-Hatillo (sería bueno que los constructores de la doble calzada a Las Palmas y de la vía el tunel-Santa Fe de Antioquia, visitaran esta obra para que vean como se intervienen los taludes). Pero llegamos a la pendiente de Matasanos y todo lo ganado en la doble calzada se pierde en este sitio. Y ni para qué hablar de “Ventanas”, el eterno calvario para los que por allí han transitado en las últimas cinco décadas. ¿Y el oriente? Estamos comunicados hasta Marinilla por una excelente autopista, pero da grima la situación de la vía a Las Palmas y ni qué decir del camino a Santa Elena. No tengo nada contra la vía al Escobero pero no cumple las especificaciones de una carretera regional.
Miremos por otra parte algunas regiones. Bogotá cuenta con el proyecto de conexión en doble calzada hasta Buenaventura, obra que se esta construyendo y que concluye con el Túnel de la Línea que ya está en licitación. El Gobierno Nacional alista los términos de referencia para la doble calzada Bogotá-Santa Marta a través de la “Ruta del Sol”. Ya se aprobó la doble calzada Bogotá-Villavicencio y está próxima a concluirse Bogotá-Sogamoso. El Valle también ha mejorado sustancialmente su conectividad vial lo mismo que la Costa Atlántica. Queda entonces una pregunta ¿Y Antioquia cuándo va a poder decir: Tenemos dobles calzadas a Urabá, la Costa Atlántica, a Bogotá y a la Pintada? Ahí, amable lector le dejo la inquietud.

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