Nostalgia y virtuosismo en el violín de Ala Voronkova

Esta violinista ucraniana interpretará el Concierto para violín de Tchaikovsky bajo la dirección de su esposo, Guerassim Voronkov. Compartirán escenario con la Orquesta Filarmónica de Medellín

Ala Voronkova, violinista solista.

Por Laura Montoya Carvajal


Ala Voronkova nació en Kiev (Ucrania), y comenzó su educación musical a los seis años

Hace 15 años, Ala Voronkova tocaba el concierto para violín de Tchaikovsky en España, sin saber que un luthier francés la miraba desde el público. Al otro día, este hombre fue a su casa con un violín fabricado en el año 1600 por el italiano Gio Paolo Maggini, y le dijo que el instrumento debía ser suyo. “De verdad parece un milagro que esas cosas ocurran”, dice Voronkova.

El violín es 16 milímetros más grande que los actuales, y el esposo de la intérprete, Guerassim Voronkov, se preocupó, porque los dedos de su mujer son pequeños. “Cuando lo vi, sentí como amor a primera vista, es tan hermoso, oscuro y profundo, se me caían las lágrimas y le dije a mi marido que lo iba a probar. Al otro día toqué con este instrumento en una sala grande, y sentí como si lo hubiera tenido toda la vida e hiciera parte de mi cuerpo y me ayudara a expresarme”, recuerda la ucraniana.

Justamente, el miércoles 20 de abril Voronkova volverá a tocar el concierto de Tchaikovsky, esta vez en Medellín, junto a la Orquesta Filarmónica de esta ciudad. Su esposo dirigirá la agrupación, que además ejecutará la Sinfonía No. 1 de Sibelius.


Guerassim Voronkov será el director del concierto
Para el director ruso, en la obra de Tchaikovsky hay una nota nostálgica que el compositor le puso pero que Voronkov siente al dirigirla lejos de su país natal: “En Rusia este es un concierto muy importante y común en nuestras vidas: lo toqué cuando me gradué como violinista. Tocar la misma obra lejos de Rusia es diferente, porque nos da añoranza de nuestro país”.

Según Ramiro Isaza, profesor de historia de la música, esta obra hace parte del movimiento romántico y es considerada como una de las más difíciles en el repertorio de violín, tanto que antes de su estreno en 1878 se dijo que era inejecutable. El compositor ruso era homosexual, y acababa de huir de su matrimonio. En Suiza, escribió su único concierto para violín, que en el momento recibió unas críticas terribles, pero más adelante fue reconocido como uno de los mejores, donde Tchaikovsky puso todo lo que había aprendido de sus trabajos anteriores.

“Esta es una composición de estilo conservador: él no pretendía ser innovador ni revolucionario con esta música, pues desde lo técnico no propone nada nuevo ni distinto. En sus tres movimientos, el concierto cambia mucho de estado anímico: es capaz de pasar de enorme alegría a momentos introvertidos, íntimos y tiernos”, apunta Isaza.

Para Voronkova, además de ser la obra con la que consiguió su actual instrumento, este concierto representa una “joya excepcional”: “Esta obra es hermosa, requiere mucho virtuosismo y es difícil aguantarla físicamente. Tiene unos temas líricos penetrantes e íntimos, y a la vez hay escenas radiantes y sinfónicas”, comenta la artista.

Su esposo cree que a la violinista, graduada del Conservatorio Chaikovsky de Moscú con el mítico Yuri Yankelevich y con un doctorado en el Instituto Gniesini con Nelly Shkolnikova, le sobra virtuosismo, pero sostiene que este no es su objetivo al tocar: “Si algo busca Ala es poder expresar con los sonidos un sentimiento. Es muy pasional tocando, y además me parece que habla con nosotros, que no es mecánico sino que siempre quiere decirnos algo”.

Otra obra maestra
Por otro lado, la Orquesta Filarmónica de Medellín dirigida por Voronkov ejecutará la Sinfonía No. 1 de Sibelius, compuesta por el finlandés en 1838. El director dice que tiene un cariño especial por esta obra: “Mi profesor de violín en Moscú, Igor Bezrodini, tocó para Sibelius y fue director en Finlandia. Es claro que él me impulsó el amor por este compositor”.

“Esta obra fue tomada como un himno a la independencia y por ella consideraron a Sibelius como un héroe nacional”, explica Isaza. En el momento de su composición, Finlandia estaba buscando la independencia de Rusia y muchos jóvenes artistas y políticos buscaban formas de afirmar su nacionalismo. “Esta sinfonía tiene 4 movimientos, es muy melodiosa y fácil de oír. Tiene vocaciones del paisaje finlandés y un carácter heroico en su sonido”. El profesor destaca que esta obra es orgánica, es decir “crece como una semilla” a medida que avanza en sus movimientos, desarrollando partes de la melodía que parecían no ser importantes en un principio.

Los esposos ya han estado en otras ocasiones en Medellín: ambos vinieron por última vez en septiembre de 2012 al Festival Internacional de Música organizado por Filarmed. “Medellín tiene un ambiente mágico, radiante, tan positivo, de tanta bondad: todo esto está en el aire. Además veo a la gente muy musical”, recalca Voronkova. “Ensayando con la orquesta he visto músicos muy jóvenes y también cabezas blancas, lo que es necesario porque sin historia no hay futuro. Es muy bella su actitud de querer hacer música y querer hacerla lo mejor posible”.

Por su parte, Voronkov opina que en los 15 años que lleva visitando la ciudad, su crecimiento es palpable: “Se han desarrollado unos procesos muy bonitos con jóvenes y mayores, el público es muy agradable”.

El concierto tendrá lugar mañana en el Teatro de la Universidad de Medellín. A las 7 pm. habrá charla previa con el profesor Ramiro Isaza con entrada libre y a las 8 pm. comenzará el espectáculo con boletería.