“No quiero ir al colegio”

 
 
     
 

¿Estamos ante un candidato a un premio de la academia que se enferma los lunes y se alivia los fines de semana?
¿Acaso se trata de un malestar real pero pasajero que con el paso de las horas se irá? ¿Será tal vez necesario llamar al pediatra?
Aquí van unas guías que pueden ser muy útiles para los padres en estos momentos cruciales.

La fiebre
La recomendación que hace la mayoría de los pediatras es que si no hay fiebre por lo general no hay problema en mandar al niño para el colegio. Los síntomas quizás se deban solo a una gripa y como lo más probable es que haya sido en el colegio donde se la pegaron, no hay problema en mandarlo, a menos que en realidad el niño se sienta muy indispuesto. Como siempre, ante la duda es mejor la precaución, es decir, llamar al pediatra.

Si el caso es de un niño que se enferma con frecuencia en los días de colegio pero los fines de semana no lo afecta nada, quizás más que enfermo lo que él tenga sea problemas escolares. La llamada entonces debe ser para el profesor.

Paso a paso
1.Fiebre: cuando hay fiebre el niño se debe quedar en casa y tomar muchos líquidos. Debe pasar 24 horas sin fiebre (sin ayuda de remedios) para poder enviarlo de nuevo al colegio.
2.Gripa leve: si el niño no tiene fiebre y se siente relativamente bien, puede ir al colegio.
3.Gripa fuerte: los niños con resfriados fuertes deben quedarse en casa y quizás haya que llevarlos al médico. Puede tratarse de bronquitis, influenza o neumonía. Cuando el niño mejore y se sienta bien hay que mandarlo de nuevo al colegio. No hay que esperar a que el resfriado desaparezca completamente porque esto puede tomar más de una semana.
4. Diarrea o vómito: es mejor dejar al niño en casa hasta que el malestar pase y al menos 24 horas después del último viaje al baño (sin tomar remedios).
5. Dolor de garganta: una irritación leve de la garganta no es, por lo general, un problema, pero una irritación mayor puede requerir la visita al médico y tratamiento con antibióticos. Si este es el caso, el niño podrá volver al colegio 24 horas después de empezar el tratamiento con antibióticos.
6. Dolor de oído: hay que ir donde el médico.
7. Conjuntivitis: la conjuntivitis es muy contagiosa; no puede ir al colegio hasta que el médico le dé de alta.
8. Ronchas o sarpullido: las irritaciones de la piel pueden ser síntomas de varias enfermedades infecciosas. Hay que ir donde el médico.

Volver al colegio
Bueno, y después de la enfermedad, ¿cuándo es el momento de volver al colegio? La respuesta a esta pregunta también requiere de habilidades especiales. Ningún pediatra recomienda mandar el niño al colegio a menos que haya pasado 24 horas sin fiebre. Esas 24 horas deben ser tiempo suficiente para que el niño se recupere y para que la posibilidad de contagio disminuya significativamente.
Esa regla de las 24 horas también es aplicable a los casos de vómito o diarrea aunque algunos médicos hablan incluso de menos tiempo en estos casos. Si el niño no ha vomitado desde la media noche, es posible que a la mañana siguiente esté listo para ir al colegio. 

 
     
 

El instinto paterno 

En la mayoría de los casos la decisión de enviar o no al colegio a un niño que dice estar enfermo es de todo menos simple. Aparte de eso, la decisión hay que tomarla ya, cuando todavía tiene tiempo de desayunar y bañarse antes de que llamen de la portería porque ya llegó el transporte.

En estos casos los padres deben apoyarse en las respuestas a varias preguntas básicas: ¿Los síntomas que tiene el niño le permitirán participar de las actividades normales del día escolar? ¿La situación del niño se convertirá en una carga más para los profesores? A eso también hay que agregarle la consideración por los demás: ¿La enfermedad del niño representa un riesgo de contagio para sus compañeros de clase y sus profesores? ¿Los síntomas que presentan el niño, por ejemplo diarrea, pueden hacerle tener un día inolvidable, de esos que marcan para el resto de su vida escolar?

En todos estos casos los padres deben actuar con precaución. Por eso es que en situaciones como estas deben estar, más que en casi ninguna otra ocasión, preparados para usar sus instintos. Es tan simple como que los padres distinguen a la legua si su hijo no es el mismo de todos los días (lo ven raro, alicaído) a pesar de que no presenta ningún síntoma aparente de enfermedad. El instinto básico dice, quédate en casa, no veas mucha televisión, etcétera (todas esas otras cosas que dicen los padres).