No es una bola de crista

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Análisis de sangre viva en Medellín
“No es una bola de cristal”
Una sola gota de sangre le permite a Michael Hontelé ver, incluso, nuestros errores alimenticios


Michael Hontelé

“No es una bola de cristal”, aclara Michael Hontelé a los que acuden a él para que les haga un “análisis de sangre viva”. Mientras mira una gotita de sangre de uno de sus pacientes por un microscopio que amplifica cinco mil veces su tamaño, y la reproduce en el monitor del pc, explica paso a paso lo que ve, como si estuviera descifrando un códice. Se apasiona con la lectura del universo que se abre ante sus ojos a través de una minúscula gota de sangre. “Lo que estoy viendo es el estado actual de su sistema inmunológico, estos glóbulos rojos revelan situaciones de estrés o de bienestar”, dice con un extraño acento que atribuimos a su origen holandés y a sus largas residencias en Estados Unidos, en España y, desde mediados de 2012, en Medellín.

“El análisis de sangre viva es una ciencia que hay que divulgar”, dice Michael, pionero en esta práctica en Medellín. Aunque en Colombia es prácticamente desconocido, este análisis no es nuevo en el mundo: se inició en Alemania en 1920 y en Estados Unidos es común desde hace varias décadas.

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Lo que para un mortal del montón no son más que un sinfín de bolitas –en su mayoría rojas– en la pantalla del computador, para Michael es una especie de hoja de vida que le permite conocer muchos aspectos del estilo de vida de una persona, de sus hábitos de alimentación y de su propensión a enfermedades como diabetes, cáncer, artritis, osteoporosis, parasitosis, problemas hepáticos e intestinales, entre otros.

Análisis de sangre viva
Sangre buena
Sangre mala

Como buen educador en salud que es –no médico, advierte– va adentrando al analizado en los asuntos que su sangre le revela, pues las bolitas rojas (glóbulos rojos) dicen más que mil palabras. “El análisis de sangre viva permite ver en vivo y en directo los diversos procesos por los que está atravesando un cuerpo, con el objetivo final de establecer un protocolo que permita superar los factores de estrés, y el cuerpo empiece a regenerarse a sí mismo de falta de oxigenación, de la inflamación causada por el exceso de proteínas y azúcares, etc.”, explica. Michael es un convencido de que el cuerpo humano es una creación perfecta, con una capacidad de regeneración increíble, y que una de las claves para mantener una buena salud está en una alimentación sana y equilibrada. “Lo que entra a mi boca determina la salud de mi cuerpo, no en un día, pero se acumula con los hábitos. Estamos comiendo por gula, no lo que el cuerpo necesita, eso se ve en los dolores, en la falta de agilidad…”. Por eso, su objetivo es ayudar a comprender esos factores de estrés que afectan el equilibrio corporal y dar información fundamental para reforzar la salud mediante los hábitos alimenticios, educación que refuerza en Edusana, su página de Facebook.

Enamorados de Medellín
Michael Hontelé tiene 62 años y una figura atlética, agradecida con una alimentación muy sana que hoy es parte fundamental de su vida y su trabajo. Sorprende su parecido con el legendario Clint Eastwood, no tanto en sus épocas de vaquero como en Los puentes de Madison, la inolvidable película que dirigió y protagonizó junto a Meryl Streep en 1995.

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Su espíritu aventurero lo trajo a esta ciudad, donde hace cinco años también aterrizó para quedarse su hija, la reconocida trompetista de salsa dura Maite Hontelé. Precisamente fue gracias a la melomanía de Michael y a su inmensa colección de long plays de la Fania All Stars, del Conjunto Libre, Fruko y sus Tesos, El Gran Combo, la Sonora Ponceña y una infinidad de canciones de flamenco, música brasilera, colombiana, que Maite forjó su futuro desde niña. “A los seis años a Maite se le ponía la piel de gallina cuando oía a la Sonora Ponceña”, recuerda Michael, quien además era pianista de salsa y guitarrista de flamenco en los tiempos que le dejaba libre su trabajo como psicólogo, especialista en teatro educacional, mucho antes de aprender los secretos del análisis de sangre viva.


Maité Hontelé foto cortesía Carlos Tobón

Tanto Michael como Maite se enamoraron de Medellín. Michael se instaló en El Poblado, en un décimo piso que le permite disfrutar al máximo la vista, el cielo color azul fotografía y el clima de esta ciudad que lo tiene cautivado. Tanto, que no escatima elogios –¡oh sorpresa!–, ni siquiera para su movilidad.

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