Necesitamos educación para la competitividad

Necesitamos educación para la competitividad
Hay que invertir más en preparar en artes, oficios o técnicas a nuestros jóvenes

/ Juan Carlos Vélez Uribe

Medellín se caracteriza ante el país por ser pujante e innovadora, por ser una ciudad donde el empuje empresarial es una constante y por ser capaz de adaptarse a los cambios que constantemente genera el entorno local y el impacto de los efectos de la globalización.

Pero, hay que reconocerlo también, por la condición de mediterraneidad de nuestra ciudad, en algunos aspectos nos hemos ido rezagando frente al avance de otras capitales del país. Estas, por sus ventajas comparativas como su ubicación en las costas o cerca de ellas, permiten que en lo relacionado con la creación de empleo y desarrollo de su industria, hoy estén en mejores condiciones que la capital de Antioquia. Inclusive algunas de ellas vienen recibiendo importantes recursos provenientes de los flujos de inversión que les han llegado.

Medellín debe entender que sus condiciones de competitividad deben servir para evolucionar en adaptarse siempre al entorno cambiante. Hoy las realidades de industrialización son diferentes a las del pasado. En la actualidad la industria pesada, como las fábricas de cemento o acerías no tienen posibilidades en nuestra ciudad, lo que ha implicado el evolucionar a industrias que requieren más mano de obra y más innovación, como son las confecciones, el software, los servicios profesionales, los servicios financieros y las telecomunicaciones, entre otros.

Pero para ponernos al día, poder subsistir en el tiempo y no padecer los rigores de la globalización como ha ocurrido, por ejemplo, con la ciudad de Detroit en los Estados Unidos, es necesario ir generando óptimas condiciones de competitividad para Medellín.

Para el logro de este propósito requerimos de una política local, es decir de consenso entre los sectores privado y público de la ciudad con medidas eficaces. No solo decisiones de rebajas de impuestos generan condiciones de inversión; se requiere infraestructura que nos permita conectarnos con los puertos pero, sobre todo, a mi modo de ver, Medellín deberá desarrollar una política educativa que nos ayude a ser más competitivos. No solamente contar con infraestructura educativa de calidad es el camino a seguir; Medellín es una ciudad a la que a pesar de contar con megacolegios, muy buenas bibliotecas, nuevos colegios de calidad, no le va muy bien en las pruebas Saber. Ello significa que aún no estamos preparados en materia educativa para ser competitivos. Hay que invertir más en preparar en artes, oficios o técnicas a nuestros jóvenes para lograr que la capital del departamento sea de verdad una ciudad sintonizada con los retos y las soluciones a ellos.

Invertir más en una mejor educación para nuestros jóvenes debe ser un propósito común de todos. Pero hacerlo de verdad y no como hasta ahora ha ocurrido; mucho se ha dicho y la verdad, así algunos lo pregonen a diestra y siniestra, es muy poco lo que hemos avanzado en la ciudad en materia de educación para su competitividad.
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