Música, una alternativa de vida

Música, una alternativa de vida
El Centro Cultural y Juvenil de El Poblado reúne en su sede a 340 estudiantes

Como cualquier mujer de su edad y al igual que muchas de sus amigas, Carolina Giraldo Portela oye y baila la música que transmite tradicionalmente la radio de Frecuencia Modulada. Sin embargo, y sin sonrojarse, revela que entre su colección musical preferida se encuentran discos que casi ninguna otra persona de 20 años tendría en sus estanterías; música clásica de Tchaikovsky, Bach, Mozart y Beethoven.
“A mí me gusta la música que escucha la gente, el reguetón, la salsa, claro que sí. Pero desde muy pequeña en la casa me acostumbré a escuchar música clásica y sinfónica. Y esto es lo que más me apasiona”, dice Carolina, quien vive en la Loma de Los Parra e interpreta el violín desde los siete años.
En medio del sector financiero de El Poblado y de los altos edificios de Santa María de Los Ángeles, en una apacible casa funciona el Centro Cultural y Juvenil. Allí se encuentra la Escuela de Música, adscrita a la Red de Bandas de Medellín, que cuenta actualmente con 251 estudiantes, especializados en los instrumentos de cuerdas (violines, violas, violonchelos y contrabajos). Para algunos estudiantes, como Carolina, este lugar “es como una especie de oasis, donde las notas y melodías musicales silencian el ruido del exterior”.
“Yo le cogí mucho amor a la música después de ver a mi hermana. Me atrajo el sonido del violín. Cuando era niña comencé a tocar, pero lo dejé por un tiempo. Cuando cumplí 15 años regresé a la escuela y desde eso no he parado de tocar el violín”, cuenta Carolina, quien pertenece a la Orquesta Intermedia y al grupo coral de la escuela.
El Centro Cultural y Juvenil funciona desde 2009. Además de la Escuela de Música, el Centro ofrece talleres de danzas, artes plásticas y fotografía. Según sus directivas, en el próximo semestre se iniciarán clases de teatro y literatura. En total son 340 estudiantes quienes diariamente reciben formación artística en este recinto.
“Este es un centro que la Alcaldía ha dispuesto para toda la comunidad. Es gratuito para todo aquel que quiera ingresar. Aquí los jóvenes, desde los siete años hasta los 18, pueden inscribirse en cualquiera de las artes. Si ya estudian acá y van desarrollando el proceso artístico, tienen la posibilidad de quedarse hasta los 24 años”, explica Héctor Julián Sánchez, administrador del Centro Cultural.
Jorge Triviño es el director de la escuela de música. Es egresado de la Universidad de Los Andes y recientemente se graduó de la maestría en Dirección de Orquesta, de Eafit. Él, además de ser profesor y director de la orquesta de cuerdas en los tres niveles -básico, preorquesta y juvenil-, también dirige los coros infantil y juvenil.
“Son poquitos los estudiantes que se definen por ser músicos. Sin embargo, el propósito de la red no es solamente formar músicos, sino formar buenas personas que durante su etapa de adolescencia puedan cultivar una afición musical. Aunque la mayoría opta por otras carreras profesionales, hay otros estudiantes que se deciden por la música y se preparan para ingresar a la universidad”, comenta el director, quien también es asesor de la Fundación Nacional Batuta. Esta organización cuenta con más de 47 mil estudiantes en todo el país y ofrece programas de formación orquestal sinfónica e iniciación musical a niños y adolescentes entre los 2 y 18 años.

La música como proyecto de vida
Santiago Cortés vive en Manila y tiene 15 años. Desde hace tres, cuando ingresó a la escuela, toca el violonchelo. Todos los días asiste al Centro Cultural y frente a un espejo, como parte de su ensayo, interpreta las partituras de las marchas de Tchaikovsky.
El sueño de ser músico comenzó, según cuenta, un día que asistió a un concierto de la Orquesta Filarmónica de Medellín, en el Teatro Metropolitano. “Lo que uno siente con la música clásica son cosas inexplicables. Recuerdo que mientras tocaba la Marcha Eslava, una obra que cuenta la historia de la guerra de los eslavos, la música me transportaba al lugar de la obra. Cuando cerraba los ojos era como si yo estuviera presente en ese momento”, narra el violonchelista, mientras prepara el ensayo de la Orquesta Intermedia, de la que hace parte desde hace un año.
Héctor Sánchez, administrador del Centro Cultural, expresa que muchos de los estudiantes de la escuela, como el violonchelista Santiago, sienten un verdadero amor por la música, por lo que sueñan dedicarse profesionalmente a este arte. “Muchos jóvenes que salen de acá a los 24 años y no pueden permanecer más tiempo en la escuela, conforman cuartetos o grupos de música, sobre los que comienzan a formar su proyecto de vida”, señala.
La formación en la escuela de música, según explica el director Jorge Triviño, es de por lo menos ocho años. Los estudiantes pasan por un año de iniciación musical, luego otros dos en nivel básico y nivel medio y de ahí en adelante la formación pasa por dos años o más en el nivel avanzado, que es el trabajo que se hace en la orquesta juvenil.
“Si los estudiantes ya han recibido formación musical les hacemos un examen para ver cómo los podemos nivelar. Si no tienen iniciación musical de ninguna clase, entonces se la brindamos acá. Posteriormente, cuando han completado su año de iniciación, escogen el instrumento que quieren aprender a tocar para participar en el coro y en la agrupación de cuerdas”, explica el director sobre el proceso formativo de los estudiantes.


Menos presupuesto para la cultura
El presupuesto destinado para la cultura en Medellín en el cuatrienio 2012-2015 es de 244 mil millones de pesos. Pese a que la destinación para la cultura en este 2011 se recortó en cerca de 21 mil millones de pesos con respecto al año anterior (en 2011 el presupuesto fue de 62 mil millones y este año de 41 mil millones), la secretaria de Cultura Ciudadana, María del Rosario Escobar, asegura que este recorte no ha afectado el funcionamiento de la red de cultura de la ciudad.
“Se ha logrado mantener los recursos que históricamente se ha tenido en los últimos años. También queremos aclarar que en las administraciones pasadas la Secretaría tenía presupuestado menores recursos de los ejecutados y que la mayor ejecución fue producto de los recursos asignados por el superávit o por las mayores utilidades de EPM. En este sentido, la Secretaría esperaría continuar con esta misma tendencia de recibir recursos renovados provenientes de estas dos fuentes de financiación”, declara la funcionaria, quien tiene ocho proyectos estratégicos para el fortalecimiento de la cultura.
Por su parte, el director de la Escuela de Música del Centro Cultural y Juvenil de El Poblado, Jorge Triviño, expresa: “Siempre, el recorte de presupuesto termina afectando la cultura. No debería ser así, pero es la realidad. La red de todas maneras ha implementado un sistema que es sostenible. Hay más proyectos para ampliar la cobertura, pero con el recorte de presupuesto toca tener varios proyectos en espera. No obstante, la red no se reduce, que es lo más importante”.


Red de Bandas: una apuesta de ciudad
La Red de Bandas de Medellín es uno de los programas sociales más exitosos de la Alcaldía Municipal. Fue creada por los Acuerdos No. 03, 04 de 1996 y No.72 de 1998, con el propósito de generar procesos de convivencia y cultura ciudadana. Para su funcionamiento, este programa recibe una inversión aproximada de 6.500 millones de pesos al año.
La Red está integrada por las 26 escuelas de música, ubicadas en distintos barrios de Medellín. De esas 26 escuelas, 13 son especializadas en instrumentos de viento y otras 13 en instrumentos de cuerda -entre ellas la de El Poblado- en las que participan aproximadamente 4.621 estudiantes.
En las escuelas se ofrecen diferentes alternativas de participación musical como los coros infantiles y juveniles, las orquestas y bandas sinfónica infantil, intermedia y juvenil, el laboratorio de prácticas de jazz y la orquesta escuela de tango. El proyecto educativo se desarrolla en formación teórica, instrumental, coral, apreciación musical y expresión corporal.
Actualmente la Red también cuenta con orquestas y bandas integradas, una selección de músicos de todas las escuelas, que busca no solo ser un referente en la formación musical de los estudiantes, sino en la formación de nuevos públicos de la música clásica y sinfónica.