Muerte en el café

En medio de la reunión, Casagemas se levantó, sacó un revólver y lo apuntó hacia Germaine. ¡Voilá pour toi! dijo en voz alta, y disparó. Erró el tiro. Casagemas entonces dirigió el revólver a su propia sien, ¡Et voilá pour moi!, dijo, y disparó de nuevo
/ Alfonso Arias Bernal

La película Una noche en el museo sugiere que cuando ya se han ido todos y se han apagado las luces, los objetos cobran vida. Una idea magnífica que prefiero situar en un museo de arte, no en uno de historia natural. Imagino los personajes de los cuadros hablando entre sí, conversaciones que se desarrollan en otras dimensiones, conversaciones en el idioma de los cuadros. No tenemos acceso a todo lo que dicen; con suerte podremos alguna vez descubrir una afinidad, una amistad o un sorprendente parentesco entre algunos de ellos.


Vincent Van Gogh, dibujado por el doctor Gachet

Veamos estos ejemplos. Después de la muerte de Van Gogh, el doctor Gachet hizo un dibujo del rostro del artista muerto. Once años después, en 1901, Picasso pintó un cuadro de su amigo Carles Casagemas muerto. Las similitudes y vínculos entre el dibujo de Gachet y el cuadro de Picasso son notorios. El estilo adoptado por Picasso tiene claras similitudes con el estilo de van Gogh, en general tan diferente al suyo: la cargada y enérgica pincelada, los trazos separados, la mezcla de colores en fuerte contraste. Además está el hecho contundente de que en ambos casos el muerto es un pintor que se ha suicidado con un arma de fuego.

Picasso y Casagemas se habían trasladado desde Barcelona a París en 1900, con el propósito de entrar en contacto con el gran mundo del arte, y de paso asistir a la Exposición Universal que se realizaba ese año. El viaje tenía mucho significado para Picasso pues una obra suya, Los últimos momentos, había sido escogida para exhibirse en el pabellón español de la exposición.


La Vida. Pablo Picasso, Quizás la obra maestra del período azul, pintado en 1903, dos años después de la muerte de Casagemas

Los jóvenes llegaron a París y pocos días más tarde llegó también otro amigo muy querido, el pintor Manuel Pallarés. Pronto los tres pintores trabaron amistad con unas bailarinas que les servían de modelos y de compañía. Ellas eran las hermanas Antoinette y Germaine Gargallo, y otra amiga de nombre Odette. Pallarés escogió a Antoinette, mientras Picasso se quedó con Odette y Casagemas, con Germaine. Para Picasso y Pallarés la amistad con las jóvenes no pasaba de ser un mero juego intrascendente; no así para Casagemas, quien se enamoró perdidamente de Germaine. La muchacha se convirtió para él en una verdadera obsesión. Germaine, por su parte, no estaba de ningún modo interesada algo serio con Casagemas y las suplicantes propuestas de matrimonio del jóven español fueron rechazadas. Casagemas cayó en una profunda depresión agravada por el consumo de grandes cantidades de opio y de alcohol. Picasso, preocupado por su salud, resolvió invitar a Casagemas a España para pasar la Navidad con él y su familia, pero el viaje no sirvió de nada, y la obsesión de Casagemas por Germaine no cedió en absoluto.

La danza. Pablo Picasso. La figura de la izquierda es Germaine, la de la derecha es Ramón Pichot y la del centro es Carles Casagemas. 1925

Casagemas decidió regresar a París con la ilusión de que, encargándose personalmente del asunto, obtendría mejores resultados. En París encontró a Germaine tan renuente como siempre. Desilusionado, comunicó a sus amigos su intención de regresar a España de inmediato; pero antes, les dijo, deseaba invitarlos a una cena de despedida. Acordaron encontrarse en el Café de l’Hippodrome. Asistieron Odette, Pallarés, Germaine y algunos otros amigos.

En medio de la reunión, Casagemas se levantó, sacó un revólver y lo apuntó hacia Germaine. ¡Voilá pour toi! dijo en voz alta, y disparó. Erró el tiro, pero Germaine se desplomó aturdida por la detonación y el pánico. Dirigió entonces el revólver a su propia sien ¡Et voilá pour moi!, dijo, y disparó de nuevo. Murió unas horas más tarde.

Poco después Picasso regresó a París y casi de inmediato inició una relación con Germaine. Las emociones de Picasso debían estar pobladas de contradicciones, culpabilidades y tormentos.

Dibujo 2
El deceso de Casagemas fue un evento traumático que transformó la pintura de Picasso y dio inicio a su período azul, con obras sombrías y tristes, evocadoras y cargadas de simbolismos. Quizás la obra maestra del período azul sea el cuadro La vie, pintado en 1903, dos años después de los trágicos sucesos. No resulta muy sorprendente que uno de los cuatro personajes que aparecen en el cuadro sea precisamente Carles Casagemas. La vie fue pintado encima de otro cuadro, reutilizando la tela, y la obra que hay debajo es precisamente Los últimos momentos, que Picasso había presentado en el pabellón español de la exposición de París, y que en buena parte había motivado el viaje a la capital francesa.

Los años pasaron, y en 1925 Picasso estaba incursionando en una nueva etapa de su pintura. La revista La Revólution Surréaliste publicó una reproducción de un cuadro suyo muy importante de esa época, La danza. En él aparecen tres figuras: la de la izquierda es Germaine, la de la derecha es Ramón Pichot, artista también y gran amigo de Picasso, y la figura del centro es precisamente Carles Casagemas. Mientras pintaba el cuadro, Picasso se enteró de la muerte de Pichot, lo cual explica su presencia en el lienzo, pero, ¿por qué con Casagemas y Germaine? La explicación es esta: Pichot se había casado con Germaine en 1906, así que el cuadro es una representación del trío amoroso, que en realidad era más bien un cuarteto si se incluye al propio autor del cuadro, Picasso.

El dibujo de Gachet con van Gogh muerto, el cuadro de Picasso con Casagemas muerto, Los últimos momentos, La vie, y La danza, ¿no hablan estos cuadros entre ellos? ¿No forman como una familia? Sé que me dejo llevar por la fantasía. “No hay clasificación en el arte que no sea arbitraria y conjetural. La razón es muy simple: no sabemos qué cosa es el arte”. La frase de Borges se refería al universo, no al arte. Pero, ¿qué relación hay entre el arte y el universo? Acaso sean lo mismo, hubiera sin duda agregado Borges.