Mitigar con obras, necesario para contrarrestar riesgos

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  Varias conclusiones quedaron de este foro, en el cual representantes de Planeación Municipal, de la Secretaría de Obras Públicas, del Área Metropolitana y de Corantioquia entregaron los informes más recientes sobre la estabilidad en la parte alta de las laderas de El Poblado, donde la alteración de las condiciones naturales puede generar, según ellos, condiciones de desequilibrio para los conjuntos residenciales localizados en la parte media y baja. Pero, como lo aclaró el director de Corantioquia, Luis Alfonso Escobar, “las urbanizaciones no son un riesgo en sí, sino la forma cómo se construye; hay que utilizar la ingeniería para resolver los problemas, pues mientras las obras tengan la estabilidad adecuada se reduce la vulnerabilidad. El problema es que por ahorrarse un peso muchos constructores no hacen lo que tienen que hacer.”

Lugares que preocupan a las autoridades
En algunos sitios de la ladera suroriental de Medellín, los niveles de amenaza de movimientos en masa fueron calificados entre 1 y 3 (de bajos a moderados) pero en otros sectores puntuales esta amenaza se clasificó entre 4 y 5, es decir, un nivel alto. Según la Administración Municipal, basada en los estudios de Planeación y el Simpad, los sectores que más le preocupan son La Palmera, con sus fincas La Colina, Huasipungo y Aguas Vivas; La Cumbre, con Arrayanes, Caobos, Robles, Massai y Nairobi; La Asomadera, entre la Vía Las Palmas-Loreto y el antiguo Restaurante La Sombrilla; y el sector La Virgen, en El Tesoro. En todos ellos se requieren obras específicas para contrarrestar los riesgos.

Causas: naturales y del hombre
Una de las conclusiones de los estudios es que la principal causa de la desestabilización y movimientos de masa en las laderas de El Poblado, como en el resto de laderas de Medellín, es el cambio climático con sus altas precipitaciones. Sin embargo, varios factores -en los que mucho tiene que ver la mano de algunos urbanizadores y constructores- se han sumado para generar la ocurrencia de los deslizamientos, inundaciones y avalanchas: son estos las excavaciones o cortes que modifican la topografía original del terreno para su desarrollo urbanístico sin estudios previos de suelos, geotécnicos y de estabilidad de los taludes; la construcción y adecuación de vías con estudios técnicos deficientes -o sin ellos- de estabilidad de laderas y taludes y sin obras de estabilización, protección y drenaje adecuadas; la construcción de muros de contención para la protección de edificaciones sobre el cauce de las quebradas, lo que incide en la inestabilidad de la otra margen; la sobrecarga de laderas y taludes de fuerte pendiente con la conformación de botaderos o llenos, muros de contención y edificaciones, y los cambios en las corrientes de agua con la construcción de acequias, estanques, canales de riego y desviación de cauces.
Señalaron también los técnicos del Municipio, que gran parte de los estudios de suelo no solo no incluyen un análisis de estabilidad de los taludes a desarrollar sino que no evalúan la ladera inmediata al proyecto. Se encontró además que algunos proyectos han efectuado movimientos de tierra y construcciones sin contar con las respectivas autorizaciones y permisos de las entidades competentes, como Planeación, las curadurías y las autoridades ambientales, y que se adecuan terrazas y áreas verdes privadas a manera de “estructuras de contención”, propensas a desplomarse; como si fuera poco, se evidenció que gran parte de los materiales procedentes de los movimientos de tierra y sobrantes de la construcción, son depositados sobre vertientes empinadas y en terrenos con antecedentes de inestabilidad.

El director de Corantioquia, Luis Alfonso Escobar, destacó que “por encima de la Vía Las Palmas, hay algunas construcciones y urbanismos que se han desarrollado con cierto nivel de irresponsabilidad por parte de los constructores frente al componente ambiental, lo que significa que esas inversiones se han hecho desconociendo las condiciones geológicas de las pendientes y ocupando cauces de manera irregular. El hecho de que estas unidades se mantengan cerradas dificulta a las autoridades municipales y ambientales un control expreso sobre estas condiciones”.
Agregó que parte de la ocurrencia de las emergencias en El Poblado tiene que ver con las características de las quebradas. “La Presidenta, La Poblada y La Sanín tienen una trayectoria relativamente recta y cuando hay lluvias excesivas recogen demasiada agua y se vuelve torrencial su movimiento”, pero el hombre incrementa los riesgos al construir muy cerca a sus retiros y al canalizarlas de manera irregular. “Los constructores pretenden con las canalizaciones ganar más terrenos para sus obras. Las canalizaciones generan aumentos dramáticos en la velocidad de desagüe, lo que significa que una vez terminada la canalización en la urbanización, le entrega al siguiente terreno una corriente de agua bajo condiciones no típicas, es decir, más destructiva de lo que normalmente puede ser. Esperamos corregir estas situaciones.”

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Llamado a la responsabilidad
Pero el director de Corantioquia añadió un dato que no solo es desalentador para quienes todavía sueñan con seguir viendo verde en las laderas de El Poblado, sino que se convierte en señal de alerta y llamado a la responsabilidad: a la fecha, en la zona alta de El Poblado solo se ha ejecutado el 28% de las obras que están autorizadas para construir, es decir, que falta por construir el 72%. Esto significa que de 306 lotes a los que Corantioquia les otorgó licencia solo hay edificados 104 y están por edificar 202. Lo preocupante, según Escobar, es que muchos de esos permisos se otorgaron años atrás bajo unas condiciones climáticas diferentes a las actuales. “Nosotros no tenemos la capacidad jurídica de retroceder los procesos que ya se volvieron un derecho del propietario de los proyectos al haber obtenido las respectivas licencias, por ello hay que generar una cruzada y llegar a acuerdos sociales para replantear las densidades de ocupación en términos de la carga que las laderas de El Poblado tienen que soportar.”
Con respecto a por qué algunos constructores han cometido impunemente irregularidades que ponen en riesgo a la población, Luis Alfonso Escobar indicó que “hay defectos en la normatividad que actualmente se corrigen, por ejemplo hay muchos casos en que el Municipio aún no ha recibido una obra y aún así les conectan los servicios públicos y también se encuentra que se entregan al Municipio planos diferentes de los que efectivamente se construyen.” No obstante, el director de Planeación, Juan Diego Lopera, manifestó a Vivir en El Poblado que fue el mismo Ministerio de Ambiente (al cual está adscrito Corantioquia) el que estableció el año pasado, con el decreto 1469, que ya no era necesario exigir el recibo de obra para conectar los servicios públicos domiciliarios y ocupar el edificio.

Correctivos, estigma y prevención
Al preguntársele por las presuntas irregularidades cometidas por constructores y urbanistas en las laderas de El Poblado, el director de Planeación manifestó que “empezamos a identificar responsabilidades y algunos constructores van a tener que hacer acciones correctivas en diversos sitios. Han empezado a revisar y a presentar los informes de qué obras han venido haciendo o tienen que empezar a hacer .”
Agregó Juan Diego Lopera que “no creo que se hayan pasado la norma de manera deliberada sino que empezamos a entender que el desarrollo constructivo en la ciudad está en ladera o en media ladera y que no podemos seguir construyendo como si fuera una zona plana. Eso implica que los estudios de suelo que hagamos no son solo del sitio exacto donde vamos a construir el edificio sino del desarrollo de las vías internas o los movimientos de tierra que haya que hacer para construir parqueaderos en sótanos o en semisótanos; se requieren expertos en geotecnia que den recomendaciones y diseñen las obras que haya que hacer”.
Entre las medidas que tomó el Municipio para impedir más irregularidades, Juan Diego Lopera resaltó una nueva exigencia al momento de recibir las obras: “Que nos entreguen el visto bueno de que las obras que hacen parte del urbanismo, como muros de contención, llenos estructurales y trabajos de mitigación, obedecen a estudios serios y fueron diseñadas y revisadas por ingenieros, geólogos o geotecnistas.”
Estos requisitos también los empezaron a exigir las aseguradoras, las cuales en los últimos meses han estado reacias a asegurar propiedades en las laderas de El Poblado. Precisamente el experto en propiedad raíz, Francisco Ochoa, conceptuó que los eventos sucedidos en las laderas de esta zona de Medellín generaron un estigma sobre sus inmuebles, un castigo que afecta su valor potencial de venta mientras se desvanece el recuerdo de lo ocurrido, como ha pasado en otras partes con hechos similares.
Otro proyecto que actualmente preocupa al director de Planeación es la Vía Las Palmas “porque se hizo sobre unos obras hidráulicas iguales a las que tenía la carretera vieja, no se volvieron a calcular y a rediseñar. Creemos que no eran suficientes pues es evidente que todavía cae agua y está cayendo a las cunetas; nos parece que debía revisarse para ver si es lo que está incidiendo en la inestabilidad o los daños de inestabilidad de la misma vía.”
Finalmente, Juan Diego Lopera indicó que se deben aumentar los niveles de previsión: estar pendientes de las alertas de lluvias y hacer acciones preventivas como mantener las estructuras hidráulicas libres de basuras y escombros y activar los comités de emergencias de las unidades residenciales. “En El Poblado es distinto al resto de la ciudad donde podemos conformar comités locales a nivel barrial porque las vías son públicas, en cambio en estos complejos residenciales cerrados la responsabilidad es de las copropiedades que tienen que estar preparadas y organizadas para responder ante una emergencia. La Administración Municipal las podrá acompañar, pero ellas tienen un alto grado de responsabilidad.”

 
     
   
  Contrario a lo que muchos piensan, los edificios altos ofrecen menos riesgos de desestabilizarse que las casas, debido a que están anclados y asegurados en rocas. Esta casa, por ejemplo, en el sector de La Palmera, terminó de caerse hace poco más de un mes.  
     
   
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