Minimalismo vernáculo

Con el respeto y admiración que me merecen los “rancheritos” que hoy pululan por todas las carreteras de Antioquia, debo precisar que en este restaurante su cocina no sale de un horno en mampostería con troneras fundidas, sino de dos grandes canecas que cumplen simultáneamente las operaciones de parrilla, plancha y horno. Para muchos, estas canecas son tan obvias que pasan desapercibidas; sin embargo, su estructura de ensamble y su diseño para recibir la leña, las constituyen en hermosas y efectivas estufas multifuncionales ocupando el mínimo espacio. Necesario es agregar que detrás de cada una de las canecas mencionadas, se ubica una sólida mesa de apoyo para el servicio, bajo el diseño más elemental, propio para una mesa de 4 patas. En mis años de vida he visto muchas cocinas de leña y muchos rancheritos con hermosos fogones de leña; pero lo que sencillamente me deslumbró de este par de artefactos fue su eficiencia y simpleza.

Ahora bien, de aquella eficiencia mencionada salen unos frijoles petacos con sabor de leña, cuyo color de tinta hacía mucho tiempo no probaba; de igual manera salen un inigualable arroz blanco esponjado y saltarín y unos chorizos curados y tostados que compiten con los mejores de cualquier parte; pero lo más importante de todo es que tras las canecas y las mesas se ubica un pilón de maíz el cual a diferencia de los que hoy vemos cumpliendo papel decorativo en comedores de fincas y restaurantes, éste se encuentra en permanente operación productiva, razón por la cual de esta escueta cocina sale la más exquisita mazamorra cuyo claro no tiene comparación con ninguna bebida de este mundo.

Me regodeé tomando claro, como marranita fina consentida por campesino acomodado, pues me encontré con un sabor de mazamorra que desde mis años de trenzas y muñecas no degustaba. Obviamente el encanto de su sabor es resultado de aquel minimalismo vernáculo que convierte la sencillez de un taller de cocina campesina en óptimo lugar para la preparación de la mejor mazamorra en el Valle de San Antonio de Rionegro y sus alrededores.

Nota: En la carretera de La Ceja a San Antonio, sobre la margen derecha, uno o dos kilómetros antes de entrar a la vereda Canadá, se encuentra “Asados y algo más”.