Mezcla para ocupar bien la ciudad

Control y civilidad
Mezcla para ocupar bien la ciudad
De acuerdo con el Modelo de Ocupación, el POT le apuesta a una sana mezcla de usos del suelo, una de las mayores preocupaciones en El Poblado

La manera como se ocupará la ciudad y los tratamientos urbanísticos de acuerdo con un modelo de ciudad compacta, que crece hacia adentro, fue el tema central de la última socialización del Plan de Ordenamiento Territorial-POT-, realizada por el Departamento Administrativo de Planeación, el pasado 20 de junio en el auditorio del Centro Comercial Oviedo, y que contó con la presencia de su director Jorge Pérez, y el subdirector de Planeación Territorial Estratégica de Ciudad, Juan Manuel Patiño.

La construcción en las laderas, las licencias vigentes para nuevas obras, la conservación del patrimonio, la altura de los edificios, las zonas que se están desarrollando, la definición de la zona rural y urbana de El Poblado y la mixtura en los usos del suelo, son algunos puntos del POT que inquietan a los habitantes de El Poblado y sobre estos se dieron algunas aclaraciones. ¿Y cómo se van a controlar los establecimientos comerciales? ¿Cómo definir los límites del desarrollo? ¿Y ahora dónde se va a construir y con qué requisitos? Estos y otros temas se plantean en el Sistema Ocupacional del POT. Teniendo en cuenta la afectación que ha sufrido El Poblado por la mixtura de usos del suelo, se presentan algunas consideraciones en este punto.

Mixtura de usos necesita control

La mixtura de usos del suelo, es decir, la presencia de establecimientos comerciales en las zonas residenciales ha sido un dolor de cabeza para El Poblado. De allí se derivan situaciones como la invasión del espacio público, la tensión entre residentes y comerciantes, y la ausencia de control por parte de la administración municipal sobre locales comerciales que cambian de uso de un día para otro y que atentan contra la tranquilidad del sector.

Según Juan Esteban Patiño, arquitecto de Planeación, este tema se planteó en el POT de 1999. “En el diagnóstico que hicimos encontramos que lo que falló no fue la sana mezcla de usos sino el control sobre esa mezcla de usos. El POT no dejó mecanismos ni instrumentos suficientes para hacerlo”. Tal como lo planteó el arquitecto, el nuevo POT busca una mezcla responsable de usos y para ello plantea tres maneras de intensidad de esa mezcla: baja, corresponde a los sectores donde predomina el uso residencial; mediana, aquí están las centralidades barriales y dotacionales, zonas de transición y corredores de mediana intensidad; y alta, los corredores de alta intensidad y actividades económicas en transformación. “Las tres buscan proteger la habitación de la ciudad, mantener una sana convivencia y generar impacto con respecto al uso de la vivienda”, concluye Patiño.

En El Poblado, por ejemplo, se definen con alta intesidad las actividades asociadas al corredor del río como Bancolombia, Monterrey y Ciudad del Río, otras como el Parque Lleras y el Parque de El Poblado, y corredores como la Avenida de El Poblado y las transversales.

¿Cómo se va a controlar el uso del suelo?

Servicio, comercio, industria y dotación del espacio público son categorías del uso del suelo que estarán establecidas en cada una de las intensidades de mixtura. Para controlarlos, se definieron unos PAU, Protocolos Ambientales Urbanísticos, adecuados de manera que cada actividad responda a unos requisitos, como el manejo responsable del espacio público, mantener la armonía de la zona, mitigar la emisión del ruido y el control de los residuos sólidos. “A mayor impacto habrá mayores exigencias en los protocolos”, aseguró el arquitecto.

Teniendo en cuenta que el gobierno nacional eliminó las licencias de funcionamiento de los establecimientos públicos, el POT plantea dos formas de control para la mezcla del suelo, según explicó Dany Granda, abogado de esa misma dependencia: “Un control previo, en donde de acuerdo con el decreto 1469, se solicitará el certificado de ocupación, además del cumplimiento del protocolo ambiental y el pago de las obligaciones urbanísticas. Por otro lado, el POT necesita una estrategia de control de las actividades que ya están generando impacto. Este es el control posterior, en el que la Administración dará un plazo, que aún falta por definir, pero que se estima sea alrededor de 18 meses para que los ciudadanos se adapten a la nueva norma”. Ante la inquietud de la comunidad en caso de que los establecimientos actuales no puedan adaptarse a los PAU, el subdirector Juan Manuel Patiño aseguró que deberán desplazarse a otra zona.

Los residentes exigieron a la administración municipal aplicar los controles. Como respuesta, el Director de Planeación Jorge Pérez, insistió: “El Sistema de Gestión que propone el POT reclama una Alcaldía diferente pero también reclama una ciudadanía diferente. Aquí requerimos quién quiera ejercer la autoridad y quién esté dispuesto a acatarla. Somos de tendencia ilegal cuando nos interesa lo particular. Si no hay un pacto ciudadano por cumplir la legalidad y defender los intereses colectivos, vamos a encontrar siempre quién viole la norma. El POT es una apuesta que tenemos que construir entre todos. El juego no funciona si no hay jugadores que lo juegan”.