Mes de balances

     
     Mes de balances
     
       
     Al llegar diciembre el espíritu general de la ciudad cambia para impregnarse de ese dulce sonido que trae la Navidad. Hace un año, la mayoría de nosotros hicimos una serie de promesas, que, como cada año, cumplimos solo unas pocas semanas hasta perderlas en el mar de la cotidianidad que trae marzo.
    Medellín, como cualquiera de nosotros, también está en las mismas, iniciado un mes de balances y un período de promesas para el próximo año. En cuanto a las promesas que nos hicimos en 2006 y que se perdieron, pueden señalarse algunas, por ejemplo, las que hicieron los planeadores de las obras públicas para aprender de los errores cometidos en el diseño y construcción de obras en años anteriores. Prometieron por ejemplo tener en cuenta la lluvia y sus posibles efectos negativos sobre el cronograma general de las obras, y como si hubieran ofrecido dejar de fumar, el propósito solo duró unos días y los errores se siguieron cometiendo.
    ¿Qué decir de la campaña por la Alcaldía? Lo mismo, una promesa incumplida. La elección de Sergio Fajardo le enseñó a la ciudad que existe un grupo de ciudadanos que no son solo votantes sino un grupo de electores conscientes. Por lo mismo, en estas elecciones ese potencial de debate inteligente, debate de ideas debería haber crecido para beneficio de la democracia en la ciudad. Como cualquier promesa de 31 se perdió en el camino. Hacía mucho tiempo no veíamos una jornada electoral tan falta de altura, tan llena de agravios e insultos. Un trabajo que le queda a los partidos políticos para dentro de cuatro años y una tarea que le queda a Alonso Salazar para impulsar durante su mandato: hacer una pedagogía de la democracia que construya ciudadanos pensantes y electores activos.
    Pero no todo fueron promesas rotas. También tenemos que destacar que estos meses para Medellín, y para El Poblado en particular resultaron de grandes transformaciones. La nueva Calle 10, el Parque Lineal de la Presidenta, la Avenida El Poblado, por mencionar solo las obras más visibles, dejarán huella en nuestro barrio, especialmente porque implican la aparición de un elemento fundamental en la construcción de cualquier proyecto de ciudad al tener en cuenta a los ciudadanos como protagonistas de cualquier intervención.
    Falta un aspecto crucial a tener en cuenta, la educación de conductores y motociclistas. No se puede aceptar, por ejemplo, que la Nueva Calle 10, ahora de 3 carriles ordenados, se haya convertido en dos líneas de parqueadero a lado y lado y que estos carros estacionados dejen apenas una vía al centro para el tránsito. Si antes, con el caos no era permitido parquear en esta vía, ahora, ordenada debe serlo menos, porque entonces, eso sí, borraremos con el codo lo que hicimos con la mano.
    Nuestra propuesta para estos días que quedan antes de iniciar el nuevo año es a hacer un balance individual, a mirar con detenimiento cuáles asuntos están quedando postergados indefinidamente y cuáles a pesar de notorias mejorías empiezan a aceptar vicios que antes no se aceptaban.