Mentalidad de crecimiento

Si quieres vivir tu máximo potencial, adopta una mentalidad de crecimiento y aplícala a todas las áreas de tu vida

/ Carolina Zuleta

Cuando alguien nos dice que tiene una crítica constructiva o quiere hablar de algo que le molestó, la mayoría de nosotros nos ponemos nerviosos por lo que nos van a decir. Muchas veces, cuando nos están expresando una opinión, nos molestamos e inclusive nos ponemos a la defensiva, justificamos nuestro comportamiento, culpamos a otros o a las circunstancias por los resultados, o nos sentimos tan mal que pareciera que quisiéramos desaparecer. ¿Por qué a veces es tan difícil recibir retroalimentación? La respuesta puede ser el tipo de mentalidad que tenemos.

La Dra. Carol Dweck, de la Universidad de Stanford, explica que hay dos clases de mentalidades. La primera es la fija. Quienes tienen una mentalidad fija creen que sus capacidades son estáticas y se enfocan en tratar de probar que son suficientemente buenos. Este tipo de personas evitan los retos, se rinden cuando hay obstáculos y se sienten amenazados por el éxito de otros. El resultado es que no viven su máximo potencial y se quedan estancados.

El segundo tipo de mentalidad es la de crecimiento. Aquellos que la poseen, creen que sus capacidades pueden ser desarrolladas y por lo tanto ponen todo su enfoque en el esfuerzo por aprender. Este tipo de personas adoptan los retos, persisten cuando se enfrentan a obstáculos y ven a quienes son exitosos como una inspiración para alcanzar lo que desean. El resultado es que obtienen mayores logros y descubren su potencial.

El impacto de estas mentalidades lo veo todos los días con mis clientes y mis estudiantes. Aquellos que tienen mentalidad de crecimiento toman más riesgos, sueñan más grande y viven la vida más plenamente. En mi experiencia no he conocido personas que tengan un 100 por ciento de mentalidad fija o un 100 por ciento de mentalidad de crecimiento. Lo que he encontrado es que tienen la de crecimiento en unas áreas y en otras no. Por ejemplo, creen que pueden mejorar en su trabajo pero no en sus relaciones sociales.

¿Qué tipo de mentalidad tienes tú? ¿En qué áreas de tu vida tienes mentalidad fija y en cuáles tienes mentalidad de crecimiento? Observa tu reacción a la crítica constructiva en las diferentes áreas de tu vida. ¿Qué tan abierto estás a recibir retroalimentación sobre tu trabajo? ¿Sobre tu relación con tu parejas, hijos o amigos? ¿Sobre sexo? ¿Sobre tu apariencia física? Es probable que notes que en las áreas donde no quieres recibir retroalimentación, es donde te sientes más estancado y donde tienes mentalidad fija.

La mentalidad de crecimiento es una elección. Los estudios de la Dra. Dweck muestran que los seres humanos podemos aprender y mejorar nuestras capacidades en todas las áreas de la vida. Si quieres vivir tu máximo potencial, adopta una mentalidad de crecimiento y aplícala a todas las áreas de tu vida.
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