Menos incoherencias, por favor

 Por: Juan Carlos Franco 
 
¡Qué noticia tan sorpresiva! ¡Van a instalar cámaras en cruces estratégicos de la ciudad para pillar violadores de semáforos en rojo y aplicar fotomultas!
Pensábamos honestamente que esa tecnología sería aún por largo tiempo exclusiva de ciudades mucho más civilizadas que la nuestra en términos de tránsito… Pero no, ¡en pocos meses la tendremos entre nosotros!
Bienvenido todo lo que redunde en mayor educación y disciplina de tránsito en nuestra ciudad. Felicitaciones a las autoridades del ramo por su valiente iniciativa.
Ojalá que de ahora en adelante, y aunque sea por puro miedo, en Medellín se dejen de cometer muchísimas infracciones y rebaje en serio la accidentalidad. Al menos en los cruces “camarizados”.
Tenemos que celebrar que por fin ¡se perciben señales de liderazgo en educación y disciplina de tránsito! Lo cual, bien manejado, podría contribuir a que tengamos una ciudad más vivible.
Es oportuno recordar que en estos asuntos tener buenas ideas es importante pero no suficiente. También la Administración debe implementarlas bien. Y para ello son definitivas la coherencia y la continuidad. Por ejemplo, si se van a poner las pilas con los semáforos es de esperar que también serán más estrictos con el control de velocidad en toda la ciudad. Y con el de emisiones tóxicas.
Muchos de nosotros, usuarios y conductores, aceptaremos el apretón y con gusto seremos más prudentes. Y por supuesto, en mínima contraprestación, tenemos que exigir que, por fin, dichas normas sean coherentes y se dejen cumplir.
Por ejemplo, no es serio que la velocidad máxima permitida en la doble calzada de Los Balsos sea de 30 km/h (y en algún punto hay una señal de 20 km/h, ¡que es la velocidad al interior de un parqueadero subterráneo!). Igualmente, en toda la doble calzada de Las Palmas el máximo es 30 km/h, exactamente igual a la muy empinada y estrecha loma de ISA.
Basta con circular por ahí o pararse a observar por tres minutos para comprobar que la totalidad de los conductores desconoce estos límites debido a su evidente estupidez. Ya quisiera ver a los agentes con la pistola de radar deteniendo un vehículo ¡bajando por Los Balsos a la velocidad de vértigo de 40 km/h!
Quien baje por ahí (donde es obvio que las señales son un chiste) y luego tome la Regional junto al río, cuyo límite es 60 km/h, ¿cómo sabe si esos límites ya sí son en serio? ¿Con qué derecho la autoridad es estricta en unas y laxa en otras?
Y ya que hablamos de límites de velocidad, es inevitable mencionar que uno de los grandes argumentos que nos ha presentado la Administración Municipal para justificar el gran Proyecto de Valorización de El Poblado es que mejorará la velocidad promedio y por ende la movilidad y nuestra calidad de vida. Aseguran que por ir más rápido los vehículos, sus emisiones nos afectarán menos y que esto influirá en que se valoricen los predios. ¿Realmente alguien cree que esto es posible con una velocidad máxima de 30 km/h?
Señores, en aras de la coherencia, si ustedes en serio están comprometidos con mejorar el aire que respiramos y nuestra calidad de vida, ¿no será más sencillo y de resultado inmediato montar ya un control medianamente serio sobre las emisiones de buses, camiones, busetas y volquetas?
Ciudades latinoamericanas con muchísimo menores problemas de contaminación son muchísimo más estrictas con las emisiones de sus vehículos pesados. ¿Nosotros por qué no?
franco.jc@vivirenelpoblado.com