Memorias fotográficas, Rock Al Parque 2012

Memorias fotográficas, Rock Al Parque 2012
/ Karin Richter

Son muchas las opiniones que han circulado sobre la edición número 18 del Festival Rock Al Parque 2012. Se habla de que ha sido una de las peores versiones por incluir géneros que el público no está acostumbrado a ver en estos escenarios y por la pobreza del cartel, entre otros argumentos que no traeré a colación porque no me siento con el suficiente criterio para hacerlo. Como dicen por ahí: “zapatero a tus zapatos”, así que como fotógrafa contaré lo que me aportó el festival.

A pesar de los comentarios previos que había escuchado sobre el cartel de este año, llegué a Bogotá cargada de expectativas, no solo por los artistas internacionales anunciados sino por la calidad de la puesta en escena que da como resultado un excelente registro fotográfico: buenas luces, grandes escenarios, espacio exclusivo para la prensa, etcétera. Hice entonces oídos sordos a quienes estaban diciendo que no valía la pena poner un pie en el Simón.

Bogotá me recibió el viernes con un sol impresionante que se vio nublado por el desorden de los organizadores del festival. Citaron a los medios de comunicación a las 12 del día para entregar las acreditaciones pero las personas encargadas no aparecieron sino después de la una de la tarde. Luego de hacer una fila de casi tres horas, salí con las manos vacías y con la excusa de que habían tenido problemas con la impresión de algunas escarapelas.

Sábado 30 de junio, primer día del festival:
Con escarapela en mano, entré para hacer un reconocimiento del lugar. En esta ocasión el festival tenía tres escenarios para presentaciones simultáneas de las bandas, de tal manera que los asistentes pudieran escoger a quiénes ver: el Plaza (el principal), el Bio y el Panamérica. Quería saber por dónde podía moverme para llegar más rápido a cada uno de los escenarios, ver con cuánto espacio contábamos los de prensa y dónde estaban ubicados los baños y la zona de comidas.

Tengo que decir que me decepcionó mucho el cambio que tuvo el festival al “eliminar” la zona VIP y dejar sólo el espacio para la prensa. Sé que el festival está pensado principalmente en el público, en que esté más cerca del escenario y los artistas, pero para quienes hacemos registro fotográfico o en video se vuelve un calvario. En más de una ocasión me vi luchando y peleando por una buena ubicación con personas que ocupaban lugares óptimos para trabajar y que sólo estaban allí como espectadores: parados, haciendo nada, prácticamente estorbando e interrumpiendo nuestra labor. La zona de prensa estaba plagada de “lagartos” que hacían imposible una toma fotográfica decente y digna de salir en cualquier medio.

Es importante que quienes organizan festivales de esta magnitud tengan en cuenta que los medios de comunicación son el eco de lo que es el festival y que un buen desempeño por parte de éstos hace que su imagen trascienda de una forma positiva y llegue cada año a más espectadores. No es justo con la prensa, especialmente con fotógrafos y camarógrafos, que nos pongan en este tipo de situaciones que no solo generan descontento y caos, sino que ponen en riesgo los equipos, que bien costosos sí son.

Nunca entendí el escenario Panamérica y el espacio para prensa que tenía: bastante reducido, y destinado también para las personas de logística que vigilaban al público para que no se fuera a brincar las vallas, obstaculizando nuestro trabajo. Esto hizo difícil y aburridor el registro, razón por la cual pasé muy por poco por allá y hoy lamento haberme perdido a Chite, banda bogotana de Punk, que al parecer llevó muchos asistentes e hizo un show brutal. Confieso que el primer día no es mi favorito pues no soy amante del metal, género que predomina durante esta jornada, pero reconozco que hubo un par de bandas que me llamaron la atención. Koyi K Utho me dejó asombrada. El performance de esta banda bogotana de metal industrial es impresionante: desde sus vestimentas y su pintura corporal que parece salir de un cuadro de Jackson Pollock, hasta los extinguidores y la pulidora que frotaron contra una varilla y que generó una lluvia de chispas, captó rápidamente la atención de todos los fotógrafos que estábamos ahí. Nunca los había visto en vivo y salí feliz por las fotos logradas.


Koyi K Utho

Inquisition, banda de black metal no me pareció gran cosa, tal vez porque no entiendo bien el tipo de música, pero el maquillaje del vocalista, combinado con su presencia y las luces del escenario, hizo interesante la propuesta fotográfica.
Dos bandas de Medellín hicieron presencia en el día del metal en Rock al Parque: Daycore, que estéticamente no tiene mucho para ofrecer, y Eternal, con su propuesta gótica, en donde Julietta Ocampo se llevó toda la atención con su vestuario rojo y negro en cuero que hacía lucir sus tatuajes.


Inquisition

Eternal

Me fui temprano para el hotel y sentí haberme perdido a Dillinger Escape Plan, banda estadounidense de mathcore, que, me contaron, fue una de las mejores presentaciones y agrupaciones de la noche, pero mi cabeza y mis oídos no soportaban ni un minuto más este género musical y necesitaba recargar energías para los días siguientes.


Domingo 1 de julio, segundo día del festival:
Llegó el domingo con una predominancia de sonidos de Reggae y Punk. La asistencia, que en el primer día fue bastante baja en comparación con ediciones anteriores, fue un poco mayor y eso se notaba en los alrededores de las carpas de comida. Chicos con pintas raras, muchas rastas, crestas de colores y botas hasta la espinilla contrastaban con el verde del parque dando la sensación a ratos de estar en una gran fiesta.

A las 5:00 de la tarde me fui para el escenario Bio a ver a Blonde Redhead, una banda de rock alternativo conformado por una japonesa y unos gemelos italianos… Era una hora perfecta para tomar fotografías si se sabe aprovechar tanto la luz del sol de esa hora, que suele ser anaranjada, como las luces de la tarima. El grupo salió con ruanas, con pintas medio hippies, muy concentrados en lo de ellos, y a pesar de no manejar un súper show, los movimientos de la vocalista daban para sacar una bonita secuencia de imágenes.


Blonde Redhead

Corrí rápidamente hacia el escenario Plaza en donde estaba tocando Vía Rústica, banda local de reggae con mezclas de música tradicional y algo de hip hop y reconozco que me gustó. La actitud del vocalista, su pinta sencilla pero contrastante con el escenario y la luz de la tarde, me hicieron lograr unas fotos buenas. Pero aquí tengo que desahogarme con un tema que año tras año se ve en los festivales: por favor señores músicos, en el momento de subir al escenario, quítense o pídanle a alguien conocido que les guarde la escarapela. Eviten a toda costa que se vea la tirita y/o el pedazo de papel. ¡Eso se ve feo tanto en tarima como en las fotos!


Vía Rústica

Dub Incorporation, banda de reggae francesa, me dejó con la boca abierta. No esperaba casi nada de ellos peo me sorprendió el manejo que tienen del escenario y del público. Sin necesidad de tirar improperios, como suelen hacer algunos vocalistas de otras bandas para animar a los asistentes, estos señores consiguieron que todo el mundo se parara a bailar y hasta “seguir sus órdenes”. He ahí un gran ejemplo del cual muchos deben aprender.


Dub Incorporation

Saul Williams fue quizás la gran sorpresa de Rock al Parque. La distribución de estos músicos neoyorquinos en el escenario era diferente a la tradicional pues pusieron al baterista de frente, lo cual es excelente para los fotógrafos, ya que muy pocas veces tenemos la oportunidad de verlo tan cerca y hacerle buenas fotografías. Saul, además de ser músico, es poeta y escritor y eso se nota claramente en su propuesta musical. Armado con una especie de tambor de cuero de vaca, con un dj y con un excelente baterista, logró asombrarnos a cada uno de los asistentes que poco o nada sabíamos de él. Me atrevo a decir que traerlos fue uno de los mejores aciertos que tuvo el festival y en cuanto a las fotos, estas hablan por sí mismas.


Saul Williams

Pese a toda la controversia que generó la presencia de Systema Solar, me pareció excelente su presentación. La capacidad histriónica de uno de los vocalistas, el vestuario de colores fluorescentes y el gran salto del anfibio me dieron unas fotos increíbles. A pesar de los radicalismos y de todos los malos comentarios, fueron muchos los que tararearon, cantaron y hasta bailaron más de una de sus canciones.


Systema Solar

De Steel Pulse, banda de reggae británica, no tengo mucho por decir. Es la clásica banda conformada por un sujeto lleno de rastas y su música es demasiado apacible para mi gusto, así que me fui para el escenario Bio en donde estaba tocando Skindred. ¡Qué buena elección! Debí haberle hecho caso a un amigo cuando me los recomendó hace un tiempo, pues esta banda, junto con Saul Williams, salvó el segundo día. Ellos mismos denominan su estilo musical como “ragga metal” y es por esta razón que muchos rockeros se pueden sentir identificados con su música, sobre todo a la hora de enfiestarse. El vocalista, un negro robusto con una presencia que puede ser intimidante, salió al escenario con una chaqueta metálica y con unas gafas con taches que muy pocas veces se quitó; contrastaba con sus compañeros de escenario, vestidos de negro y con barbas largas. Rápidamente obtuvo la atención no solo de los espectadores sino de la prensa, pues no descansó hasta vernos a cada uno de nosotros moviendo las cabezas y saltando. Qué buena presencia y qué buen manejo del público, dos elementos claves para querer disparar la cámara; sin duda alguna, lo mejor del festival.


De Steel Pulse

Skindred


Lunes 2 de julio, tercer día del festival:
Último día de Rock al Parque y entre los favoritos del público estaban NOFX y Charly García, ambos cerrando los escenarios “grandes”. Si bien siempre me gustó Charly y quería ver cómo era él en escenario luego de su rehabilitación, mis inclinaciones se iban más por NOFX, sencillamente por su show.

Me di un paso por el escenario Panamérica a ver a Conector, el nuevo proyecto de Héctor Buitrago, pero me aburrí en cantidades extremas con su música medio chamánica, hippie, abraza-árboles y come-flores. Entiendo que los artistas evolucionan, pero este tipo de evolución no va con los sonidos que me mueven.


Conector

Estuve un rato escuchando a Sicotrópico, un trío de músicos de la costa caribe colombiana, que mezcla ritmos del folclor, rock, jazz y hasta salsa y que obtuvo el puntaje más alto en las convocatorias distritales para el festival. Me parecieron buenos, sobre todo porque el baterista también se ubicó adelante en el escenario y pude hacerle un par de fotos interesantes. Alfonso Espriella, músico de Bogotá y quien no se perdió un solo día o artista del festival, vestido de camiseta a rayas negras y rojas, participó con ellos en una canción, otorgándole un poco más de color al pálido paisaje que se veía en el momento.

Dos bandas paisas se presentaron en este último día en el Bio: Juanita Dientes Verdes y Tres de Corazón, quien le abría a NOFX. Tenía muchas expectativas y ansias de ver a Juanita en el escenario, sobre todo después del controvertido performance que hicieron en el festival Altavoz el año pasado y me quedé sin palabras. Inspirados tal vez en la estética de Tim Burton y sus películas, iban vestidos todos con trajes y con los ojos delineados de negro. El vocalista llevaba un sombrero de copa exagerada y un gabán púrpura que contrastaban hermosos con el cielo azul de la tarde bogotana. Su presentación fue bastante aplaudida, al punto de que al final el público les estaba pidiendo otra canción. Muy bien por los chicos de Juanita que se reivindicaron con esta presentación.

Juanita Dientes Verdes

Tres de Corazón se montó al escenario después de la legendaria banda de punk español Siniestro Total y antecedieron a la tan esperada NOFX. Fue un momento difícil para estos chicos, pues el público estaba un tanto impaciente por el cierre del escenario Bio. Aún así, con humildad, buena energía y con un repertorio conocido por muchos de los asistentes, Tres de Corazón logró una muy buena presentación, dejando a todos con ganas de seguir pogueando. Tengo que confesar que, entendiendo su pasión futbolera, me gustó mucho verlos sin las camisetas que a veces se ponen en el escenario y que hacen alusión a un equipo de fútbol. ¡Se ven mucho mejor en las fotos sin ellas!


Tres de Corazón

Finalmente se subió a la tarima NOFX, la banda de punk rock californiana que todos estaban esperando desde 2002 para verla en vivo. El vocal con una cresta azul, el guitarrista sin camisa y con rastas azules, mostrando la verdadera actitud punkrockera, llegaron al escenario pidiendo un poco más de vodka para animar su presentación. No soy fan de la banda, pero sé lo que representa para mi generación y para mis amigos; sin duda alguna, es de las bandas que cualquier fotógrafo de conciertos apasionado por los saltos, quiere fotografiar. Creo que hice siete fotos decentes de los muchísimos brincos que dio Eric Melvin, el guitarrista; las luces blancas y amarillas que predominaron durante el toque, hicieron que registrarlos fuera más motivante. Más allá del show que daban, era la emoción que se respiraba en el ambiente lo que me fascinó de su presentación. Se ve que pasan rico tocando, que lo disfrutan al máximo. Son de los que se gozan al público, su música y cada uno de los toques que hacen. Qué buena actitud y qué buenos recuerdos les dejaron a los fanáticos, a quienes se les cumplió el sueño de ver a NOFX en Colombia y en vivo.


NOFX

Antes de que se acabara la presentación de Charly García en el escenario Plaza, corrí para intentar “meterme” a prensa y lograr un par de fotos. La zona estaba a reventar, pero aún así me arriesgué a entrar, encontrándome con la milagrosa y grata sorpresa de que las personas tenían la mejor actitud para dejarme pasar y llegar hasta las vallas que me separaban del escenario. De Charly tengo que decir que me dejó más que decepcionada. La última vez que lo vi en tarima fue en el 2003 en el Estadio Atanasio Girardot y se nota a leguas cómo le pasaron los años. Además, los efectos de las grandes cantidades de humo en combinación con la luz, que se difuminó por todo el escenario hicieron que el momento fuera poco apetecible para tomar fotos. Lo poco que vi fue a un viejito sentado en el piano,quen, si mucho, lograba pararse y aplaudir por 30 segundos antes de volver a sentarse y que estaba acompañado por una gran banda y una excelente corista. Es una lástima ver a este gran artista en ese estado. Considero que hace rato debió pensar en retirarse, dejándonos mejor con el recuerdo de un Charly irreverente y rocanrolero.


Charly García


PARA MEJORAR EN EL FESTIVAL:
– Importante que vuelvan a poner una zona VIP, tal vez no tan grande como en años anteriores. De esta manera los de prensa podemos trabajar mejor.
– Que sean organizados y cumplidos en la entrega de las escarapelas y la información. También somos gente ocupada que no puede perder su tiempo haciendo filas por horas.
– El tamaño de la escarapela debe ser del mismo formato del estuche. Era muy fácil que esta se saliera y en una ocasión me vi buscándola entre los pies del público.
– Que los periodistas que no están manejando equipos fotográficos o de video, se hagan en la parte trasera, para no interrumpir el trabajo de los fotógrafos y camarógrafos. Está bien que escuchen y vean las presentaciones, pero nos impiden ver el escenario.


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