Medellín y sus pendientes

Por Juan Carlos Franco
Por Juan Carlos Franco / Francamente / opinion@vivirenelpoblado.com

¿Cómo aceptar que aún es posible morir porque a un camión se le van los frenos y emprende una carrera loca y homicida que se lleva lo que sea por delante?

Es innegable el avance de Medellín en términos de calidad de vida y seguridad para sus habitantes. En numerosos indicadores nos destacamos frente a otras ciudades colombianas y con frecuencia podemos sacar pecho al compararnos frente a las de países desarrollados.
Pero, al mismo tiempo, hay asuntos críticos en los que siempre parecemos estar retrocediendo y que afectan de manera grave la seguridad de sus habitantes.

¿Cómo aceptar que, casi empezando la tercera década del Siglo XXI, todavía en Medellín es posible perder la vida en un instante porque a un camión se le van los frenos y emprende una carrera loca y homicida que se lleva lo que sea por delante?

¿Mal mantenimiento o impericia del conductor? ¿Exceso de confianza al tomar una vía de muy alta pendiente, por la que quizás ya había circulado antes sin novedad? ¿Revisiones técnicas superficiales, incompletas, o -ojalá este no sea el caso- inexistentes?

Seguramente la respuesta será un poco de todas las anteriores.

¿Y, entonces, qué sigue? ¿Qué debe hacer esta ciudad para reducir las probabilidades de accidentes futuros? ¿Dónde está la fórmula práctica, controlable, evaluable y no demasiado costosa?

En la medida en que el tráfico aumenta y un vehículo debe hacer fila en plena pendiente, sus frenos sufrirán más. Esto será más y más común en el futuro. Y si hay más construcciones en lomas y, sobre todo en el alto de Las Palmas y en Oriente, la cantidad de vehículos cargados -subiendo y bajando- no hará nada diferente a aumentar y aumentar.

La solución no está en restringir severamente la circulación de camiones y volquetas, salvo las de tonelaje muy alto. Se afectarían de manera grave e innecesaria todas las actividades de comercio y construcción, que dependen de estos vehículos para su abastecimiento.

El único camino serio es diseñar e implementar una nueva política de ciudad que vuelva mucho más estrictas y frecuentes las revisiones técnico-mecánicas, en particular las relacionadas con frenos y llantas. A partir de alta tecnología, y seguramente haciendo uso de las cámaras de fotomultas que hay por toda la ciudad.

Es fundamental que los candidatos a la alcaldía incorporen este tema dentro de sus propuestas de campaña. Debe surgir con insistencia en los foros que se programan en meses próximos.

Hacer todo lo que esté a nuestro alcance para reducir al mínimo la probabilidad de vehículos desbocados es lo mínimo que podemos hacer en una ciudad con tantas y tan empinadas pendientes.

Y el mínimo homenaje ante el sacrificio de Mónica, que al menos sirvió para salvar a los niños.

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