Medellín le traslada sus problemas de movilidad al Oriente

La Mesa de Movilidad para el Oriente de Antioquia, concluyó que se necesitan cerca de 16 obras complementarias al Túnel de Oriente. Entre ellas, por ejemplo una doble calzada que lo comunique con el municipio de Rionegro
 
Por José Fernando Serna Osorio
 
Las Palmas arriba ya no solo son sinónimo de diversión. También de congestión y estrés. El ritmo de la ciudad se fue apoderando del segundo piso de Medellín, como le llaman al Oriente de Antioquia. Esta es la idea que ronda a los habitantes de municipios aledaños a la vía Las Palmas, uno de los principales corredores viales que comunica la capital con la subregión.

La que fuera una vía de comunicación rápida y eficaz para llegar al aeropuerto José María Córdova o a municipios como El Retiro, La Ceja, El Carmen de Viboral, Guarne y Marinilla, ahora es otro más de los embudos que afectan la movilidad y que se suman a los ya conocidos problemas en la vía a Occidente o el Aburrá Sur.

Juan David Montoya lleva 15 años viviendo en El Retiro, pero la tranquilidad que le ofrece la vida en este municipio empezó a descompensarse por las vías de acceso. Con el paso de los años, la sobreoferta en tierras y demanda de turistas, junto al desarrollo empresarial, empezaron a traer efectos de choque negativo para la subregión. Esta situación no tuvo compensación en términos de infraestructura pública y las condiciones desmejoraron para los habitantes de varios municipios.


La zona de de Llanogrande no ha escapado a la congestión. Foto cortesía @MiOriente

Y es que para Juan David el reto ya no está en superar los 16.400 metros que hay en el ascenso en la vía Las Palmas, que si bien es un eje vial descentralizado de Medellín, cuenta con la misma problemática de congestiones y retrasos en movilidad que tiene la capital, un síntoma que se extendió rápidamente por el área metropolitana. Llegar al alto es apenas el inicio de la odisea. Le siguen el taco en la glorieta de Sancho Paisa e Indiana, más adelante el peaje, y así, la ruta se va haciendo interminable.

“Es sin duda una preocupación grande: las vías no dan abasto. Los embudos por ejemplo en Sancho Paisa en las mañanas son impresionantes. Los fines de semana hacia Llanogrande es colapsado casi por completo, yo opté por no salir los fines de semana de mi casa y si tengo que salir a ese sector, pues voy muy temprano para evitar los trancones”, señala el afectado.

Y es que la llamada Vuelta a Oriente, la tardeada con postre en San Antonio de Pereira o la misma llegada al aeropuerto se han vuelto un trajín desgastante. Por este motivo, los Municipios Asociados del Altiplano del Oriente Antioqueño (Masora), preocupados por la situación de movilidad en sus conexiones viales crearon un grupo interinstitucional para tratar esta problemática con el apoyo de la academia, representada en la Universidad Católica de Oriente (UCO), la Gobernación de Antioquia y la concesión Devimed.

El grupo, denominado la Mesa de Movilidad para el Oriente de Antioquia, concluyó que se necesitan cerca de 16 obras complementarias al Túnel de Oriente. Entre ellas, por ejemplo una doble calzada que lo comunique con el municipio de Rionegro, un tercer carril por todo Llanogrande y obras de recuperación del espacio público.

El Oriente como dormitorio
Para Fabio Ríos, director de Masora, la preocupación radica en que el Oriente de Antioquia se transformó en región, dormitorio donde la gente duerme, pero trabaja en Medellín, y con esta situación el flujo de vehículos ha crecido ostensiblemente, mientras las vías no han sido reestructuradas ni actualizadas.

“Un sábado en la tarde o un domingo en Llanogrande es traumático, los tacos son impresionantes y comunicarse desde el aeropuerto es difícil, estamos hablando de casi dos horas por el alto flujo de vehículos. Puede haber 30 agentes de tránsito, pero ¿qué hacemos si no hay vías? Hay toda la voluntad de los gobiernos municipales, es un problema que se está saliendo de las manos”, precisa Ríos.

Tan insostenible se ha vuelto la situación, que el ingeniero Rodrigo Salazar Pineda, experto en movilidad y exsecretario de Tránsito de Medellín, aseguró que los retrasos en la construcción del Túnel de Oriente han repercutido en el caos. Salazar se aventuró a señalar que superamos el tope máximo establecido para la hora pico. Una situación exagerada.

“Eso de estar llegando a 100 congestiones al año es delicado, porque estamos reventando el sistema, lo que nos obliga a echarle más acelerador al Túnel. Todos los domingo hay mínimo una hora de taco y con más de 60 días al año… Nos cogió la noche. Es un llamado de atención al Gobernador”, dijo Salazar.

El análisis de Salazar se refiere a una medición denominada “treintava hora pico”, que es utilizada en los aeropuertos, y que aplicada para el caso vial, permite revisar el número de horas en que es rebasada la capacidad de vehículos en una vía. Si en un año, esa capacidad se ve sobrepasada más de 30 veces, se deben buscar mecanismos para evitar el colapso.

Más obras que soluciones
Todo está en obra negra o por construirse. El Gobierno Nacional y el de Antioquia trabajan en la conexión Aburrá-Oriente con la intervención en el Túnel, que tiene pactada su entrega en diciembre de 2018, y que se espera sea la solución al problema de congestión en movilidad que afecta la subregión. Sin embargo, ciudadanos, gobierno y expertos coinciden que si no se ejecutan obras complementarias el efecto embudo atascaría el Túnel.

John Jairo Otálvaro, subdirector de Devimed, concesión encargada del mantenimiento y la administración de la autopista Medellín-Bogotá, y que tiene desde 1996 injerencia desde la glorieta de Sancho Paisa hacia el Oriente, es consciente de la grave situación en movilidad que se está presentando en la subregión. Aunque esta entidad ha planteado soluciones para el futuro cuando el Túnel entre en funcionamiento, Otálvaro afirma que en la actualidad es poco lo que se puede hacer.

“Somos conscientes de que este proyecto fue estructurado hace 20 años. Se hizo pensando en la realidad de esa época. Esta red vial requiere modernización”, explica Otálvaro.

Por eso, Devimed presentó propuestas de mejoramientos en la vía Las Palmas que están en estudio por parte de la Agencia Nacional de Infraestructura. Las obras consisten en mejorar algunas curvas y algunos retornos viales a nivel para evitar una cantidad de giros a la izquierda. También otras de amoblamiento urbano para el peatón (ciclorrutas y andenes), y recuperar fajas de terreno para la ampliación de vías en el corto plazo.

No obstante, en este momento Devimed tiene una gran limitante y es que con las obras que adelanta en el contrato adicional número 14, en la ampliación de las calzadas entre Marinilla y El Santuario, copó el 50 por ciento que le permite la Ley 80 para nuevas ejecuciones.