“Me preocupa qué POT va a salir del Concejo” (1)

Luis Fernando González, director de la Escuela del Hábitat
“Me preocupa qué POT va a salir del Concejo” (1)
Empezamos en esta edición una serie de artículos con las opiniones de diversos expertos sobre el POT que se radicó en el Concejo para su aprobación: académicos, gremios, universidades, entre otros, tienen abiertas estas páginas para que expresen su opinión cualificada al alcance de nuestros lectores

¿Cuáles son los principales riesgos que, en su opinión, corre el POT hoy en el Concejo?
Sin saber cómo serán las negociaciones, el manejo al interior del Concejo, mi pregunta es qué POT va a salir, si va ser un Krankenstein, es decir, una cosa irreconocible, rara, o si se realmente se va a ajustar al proceso de concertación. Hay unos aspectos de discusión técnica que los asesores y el equipo técnico de Planeación, con muy buenas intenciones, formularon, en donde por primera vez los gremios fueron un actor más en el proceso de discusión previo, no como las veces anteriores cuando ellos decidieron muchas de las acciones. Seguramente el Comité Intergremial y el gremio de la construcción andan muy preocupados porque muchas normas no están en el orden de lo que ellos quisieran, y las presiones van a estar en el Concejo.

¿Qué cosas concretas no les podrían gustar a los gremios de la construcción del POT?
Para ellos, Medellín tiene excesivas normativas y cargas que redundan en su contra y de los beneficios que pueden adquirir. Por eso dicen que los índices de licenciamientos y de construcción en Medellín bajaron y eso se replica en que hayan crecido en Sabaneta, La Estrella, Itagüí o Bello, debido a la vigencia del actual POT (el del 99). Pero no es eso, sino que en los otros municipios hay mucha laxitud, mayores índices de edificabilidad, de construcción. Eso ha permitido, por ejemplo, que Bello, que era un municipio receptor de vivienda de interés social, ahora se está convirtiendo en receptor de vivienda de clase media y media alta; ellos están felices en Bello pero están generando una problemática mucho más alta para todo el Valle de Aburrá e incluso para Medellín. La laxitud en todos los municipios del Valle de Aburrá, a la larga es un problema no solo para Medellín sino para el área metropolitana.

El efecto Space es notable en este POT en términos del control, de la regulación y sobre todo que no se quiere dejar al libre albedrío de los curadores la interpretación de la norma. Incluso desde el preámbulo se dice: ‘En caso de ausencia de norma exactamente aplicable a una situación o de contradicciones o falta de claridad en la norma urbanística, la facultad de interpretación corresponderá al Departamento Administrativo de Planeación”. Entre más restrictivo sea, más exija el control normativo a la intervención territorial, más les molesta a los constructores.

Usted también alerta sobre el concepto de renovación urbana del POT. ¿Por qué?
Todo el corredor del río, los barrios aledaños, son efecto de la mirada renovadora de la planeación en el nuevo POT: Campo Amor, Trinidad, Santa Fé, Colón, Guayabal, Guayaquil, Naranjal –que ya está en proceso– sigue parte de Carlos E. Restrepo. Incluso las áreas de intervenciones transversales como La Iguaná, incluyen como de renovación urbana a San Germán y El Volador. Están en la mira por la idea de que el crecimiento tiene que ser abajo. Esa idea de renovación descalifica muchos barrios porque consideran que son de conflicto o tienen condiciones de habitabilidad de baja calidad, y hablan de la intensificación de la vivienda allí. Aunque hablan de la protección a moradores, ya sabemos lo que sucedió en Naranjal, donde no hubo ninguna concertación ni protección a moradores y es un proyecto al servicio de un proceso especulativo de las rentas del suelo urbano que nadie puede negar porque la evidencia está ahí, apartamentos para estratos 4 y 5 en donde el costo de la tierra no es para viviendas de interés social, no hay mezcla de grupos sociales, de estratos en ese sector porque son totalmente sacados de ese contexto. Y la renovación esta así. Obviamente, Planeación dice que eso no va a ocurrir, pero eso quién lo puede garantizar.

¿Cómo se podrían incluir nuevas construcciones?
Es un análisis urbanístico que hay que hacer para generar densidades acordes con los barrios, que respete las relaciones de vecindario, los sitios de encuentro, el patrimonio y la memoria. Es muy fácil decir “venga, arrasemos todo esto y levantemos en el menor tiempo posible”, porque para un constructor la relación es costo-beneficio. Este análisis va a permitir saber cuáles son los lugares y patrimonios que hay que conservar, donde se puede construir y cómo modelar de acuerdo con las circunstancias específicas. Esto implica leer la ciudad, los tejidos urbanos, los tejidos sociales, su complejidad cultural y hacer mejoramiento integral barrial. Ese modelo de mejoramiento integral barrial no esta pensado. Es decir, la idea de mejoramiento integral barrial que esta planteado ahí es para sectores deprimidos pero no para cualificar los barrios.