Mauricio Babilonia

En algún jardín cercano
Fotografía Sébastien Herbiet
Texto Saúl Álvarez Lara

Desde la noche en que Mauricio Babilonia fue tomado por un ladrón de gallinas cuando levantaba las tejas para entrar al baño donde Meme lo esperaba temblando de amor y rodeada de alacranes, las mariposas amarillas desaparecieron con él. Lo acompañaron hasta el final de sus días en la silla de ruedas a donde lo redujo el disparo certero que la policía incrustó en su columna vertebral. Dice García Márquez en Cien años de soledad que Mauricio Babilonia murió de viejo, en la soledad, sin una protesta y repudiado por todos como ladrón de gallinas. El día de su muerte las mariposas se fueron con él. Sin embargo hay quien dice, por ahí en la calle, que cuando una mariposa amarilla aparece, y vuela excitada alrededor de alguna flor es porque el mismísimo Mauricio Babilonia, que busca eternamente el amor sin medida de Meme, está de vuelta. Eso dicen por ahí en la calle…