Vida de canción

Matilde Díaz, la mujer colombiana, que no mexicana, que se iba de gira a cantar con una orquesta, cuando el canon mandaba todo lo contrario.
Gabriel Carvajal. 1960. Archivo Fotográfico Biblioteca Pública Piloto.

Matilde Díaz, la mujer colombiana, que no mexicana, que se iba de gira a cantar con una orquesta, cuando el canon mandaba todo lo contrario.

Por: Biblioteca Pública  Piloto de Medellín Esteban Duperly

Dice la versión contada a voces que para evitar problemas inventó –o le inventaron– que era mexicana. Pero en realidad era colombiana, colombianísima, aunque no caribeña: Matilde Díaz –cuyo retrato acompaña estas líneas– nació en Cundinamarca, se crió en el Tolima, y solo mucho después se unió a la orquesta de Lucho Bermúdez que tocaba porros, cumbias y toda la música bailable, caliente y sabrosa del Caribe. Que era mexicana surgió para que rebotaran las críticas que generaba su vida a contracorriente, o a contrarritmo, para usar una metáfora que le cuadra mejor a la historia de una mujer que se iba de gira a cantar con una orquesta, cuando el canon mandaba todo lo contrario.

Matilde Díaz fue una mujer emancipada y su vida parece un argumento de canción. Primero fue actriz de radio y locutora. Después fue la dupla de Lucho Bermúdez –con quien se casó y estuvieron juntos 18 años– y se convirtió en un ídolo que puso a bailar a media América Latina con canciones que todavía podemos tararear. Incluso cuando se retiró del espectáculo, en 1964, y se divorció de Bermúdez, volvió a caminar hacia el otro lado: se casó con Alberto Lleras Puga, hijo de expresidente, y varios años menor que ella. Asunto que desde luego causó que, una vez más, las señoras colombianas la señalaran con el dedo. Pero a ella no le importó: al fin y al cabo era mexicana.

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