Más propuestas y menos disculpas

     
     
    Más propuestas y menos disculpas
     
       
     
    El problema de la contaminación del aire en Medellín puede ser hoy más grave que hace 8 meses. ¿Quién podría ponerlo en duda? Ninguna de las circunstancias agravantes de la calidad del aire en el Valle del Aburrá que la Alcaldía esgrimió en ese momento para ampliar el pico y placa ha disminuido. Si algo ha pasado, lo más probable es que la situación sea peor.
    Sin embargo, la firmeza con que la Alcaldía defendió el argumento de la contaminación como soporte para su decisión hacía pensar que en realidad estábamos frente a un peligro de gran magnitud. Ahora, para justificar el sorteo con el que se ordenó el pico y placa para este semestre, desde La Alpujarra se vinieron lanza en ristre contra las familias que tienen dos o más carros, y no porque contaminen mucho, sino porque con sus carros hacen mucho taco y le restan efectividad al pico y placa, pensado para mejorar la movilidad en la ciudad.
    ¿Y dónde quedó lo de la contaminación? ¿Se les olvidó? ¿Es un problema superado? ¿Era un sofisma para justificar la ampliación del pico y placa a todo el día y como finalmente la Alcaldía no logró imponer esa medida olvidó la mala calidad del aire de Medellín?
    El problema ahora es que en La Alpujarra piensan que las personas que le buscan salida a los problemas de movilidad de la ciudad, uno de ellos el pico y placa, son en parte responsables de los tacos que vivimos todos los días. De ninguna manera aceptan que 25 años de atraso en la construcción de nuevas vías importantes y la acumulación de decisiones equivocadas de muchos alcaldes en este período son la verdadera causa de este problema y que lo que hacen quienes tienen acuerdos de movilización con sus vecinos (rotos por el sorteo mencionado) o compran un segundo carro, es defenderse del Estado y tratar de llegar al trabajo, o a una cita médica, o a la reunión de padres de familia del colegio de sus hijos, o al entierro de un amigo, etcétera.
    La Alcaldía debería dejar de inventarse culpables para hacerlos responsables de su fracaso y más bien buscar soluciones reales al problema de la contaminación, muchas de las cuales podrían a su vez, ayudar a la movilidad. Por ejemplo, organizar el transporte público, sacar de circulación a los cientos de buses que sobran, rediseñar las rutas para que respondan con efectividad a las necesidades de los pasajeros y, claro, construir las vías que faltan, no dejarlas como una promesa de un futuro mejor, sino convertirlas en una tarea para el presente. Así no habría necesidad de un segundo carro, y en muchos casos, de un primero (o de una moto). Y como la velocidad promedio de los carros en la ciudad aumentaría, disminuiría la contaminación porque en ninguna parte se respira más humo que en un taco.
     
     
    Publicado en la edición 383, febrero 1 de 2009