Este sábado habrá una ‘revolución’ musical en el Colegio Alemán

La Academia Filarmónica de Medellín celebra sus cinco años tocando Mozart, Telemann y Beethoven bajo la dirección del violinista español Roberto González-Monjas
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Fotos cortesía
 
Por Laura Montoya Carvajal
La revolución se tomará el Colegio Alemán, en palabras del director del concierto académico número dos de la Academia Filarmónica de Medellín, Roberto González-Monjas. Este músico lleva cuatro años en este programa gratuito que beneficia a 129 jóvenes de la ciudad.

En la academia, González-Monjas se desempeña como director artístico adjunto junto a Pablo Mielgo (España) y Alejandro Posada como director musical. Vivir en El Poblado habló con él sobre su carrera y el concierto que tendrá lugar en el Auditorium Máximum el  sábado 14 de mayo a las 6 pm. con entrada libre.

¿Cómo se inició en su vida artística y qué caminos ha recorrido para llegar a lo que es hoy?
“La música siempre estuvo en mi vida desde antes de nacer incluso, porque mi madre siempre quería escuchar música, ella es psicóloga y sabe que las melodías afectan de manera muy positiva a los niños. Recuerdo que desde que tengo uso de razón me gustaba la música: cuando tenía cuatro años empecé a tocar el violín y a partir de ahí nunca he mirado atrás. Siempre ha sido la música lo que más me ha gustado y lo que más he querido hacer. He tenido mucha suerte y grandes oportunidades en sitios muy importantes como en Salzburgo y en Londres, y tener mentores y una familia que me han apoyado mucho. También, en general, gente que ha confiado en mí para desarrollar una carrera musical que es un honor y un placer hacer cada día. Me siento privilegiado de poder involucrarme en proyectos tan especiales como la Academia Filarmónica de Medellín”.

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Usted es director artístico adjunto de esta agrupación. ¿Cuál es el papel de la enseñanza en su vida actual?
“La enseñanza es una de las partes más importantes de mi vida. Primero, tengo que estar agradecido de que yo he tenido muy buenas opciones y por tanto quiero transmitir mucho de lo que he aprendido a otras personas. Creo que además la educación es el futuro. Si alguien concibe algo, si alguien aprende algo, es su deber intentar dárselo a la sociedad y que esta sea cada vez mejor, más informada. Por ejemplo, aquí en Medellín hay muchísimas actividades e ideas por parte de instituciones importantes que intentan que Medellín esté más llena de cultura y esto es un ejemplo para todo el mundo. La educación y transmitir los conocimientos y la pasión por lo que hacemos es muy importante, por ello yo me involucro mucho en esto: también soy profesor en Londres y aquí en la academia, lo que es una de las cosas más bonitas que yo hago en todo el año”.

¿En qué consisten sus visitas a la ciudad?
“Yo vengo dos o tres veces al año y me quedo entre 10 a 15 días. Siempre tengo algunos conciertos que hacer así que los preparo junto a la orquesta, y aparte intento tener tiempo para enseñar música de cámara, escuchar a mis estudiantes y darles consejos, conocer a la gente que nos ayuda en los proyectos y enseñar Medellín a quienes están interesados en apoyarnos. Intento colocarme en la vida de Medellín. Como digo, soy medio paisa, me gusta mucho la vida de la ciudad. Es un poco como volver a casa, siempre es un placer”.

¿Qué gran satisfacción podría resaltar de los años que lleva viniendo acá?
“Durante los ensayos de ayer pude ver cómo todos estos chicos estaban de pie durante cuatro horas sin decir una sola palabra, disciplinados, llenos de ideas y de atención, y sobre todo tocando música que es muy complicada. Me impresiona el desarrollo que hacen, la atención y la pasión que le ponen y sobre todo el interés con el que trabajan para intentar marcar una diferencia y que la música sea especial. Yo no creo en los shows ni en la parte superficial de todo esto, sino en el proceso educativo y en formar las personas del mañana. Los estudiantes lo han entendido muy bien, se trata de hacer música con mayúsculas y buscar el contacto humano y musical. Cuando vengo a trabajar, esa es mi satisfacción más grande con diferencia”.

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¿Qué tal se siente estar en el escenario junto a sus estudiantes?
“Yo me siento fenomenal. Es una de las experiencias mejores de todo el tiempo en Medellín. El proceso de trabajo es muy duro y lo confieso, soy muy duro con ellos, no los trato como estudiantes sino como los profesionales que creo que son. Cuando hemos terminado este trabajo y las cosas empiezan a estar canalizadas y enfocadas uno puede salir al escenario diciendo: ‘Ahora vamos a hacer música, vamos a olvidarlo todo y simplemente disfrutar’. Y esa es una sensación extraordinaria.”

Usted debutó como director en 2015 en la ciudad, como otra faceta de su vida musical.
“La dirección no es tanto aprender a mover los brazos sino ser visionario, en tener ideas y poder explicarlas y hacerlas realidad gracias a un grupo de músicos tan estupendos como por ejemplo los de la academia. He tenido muchas oportunidades de dirigir aquí lo que me ha abierto, claro, las perspectivas y me da muchas oportunidades de probar, experimentar y hacer por primera vez. Para mí es siempre un honor, me siento curioso y con los chicos tan abiertos y receptivos, la verdad es un regalo poder hacerlo”.

Me gustaría que me hablara del repertorio del concierto. ¿A qué se debió la elección de las obras?
“La academia está intentando revolucionar el mundo musical de Medellín y de Colombia y por tanto yo quería traer una obra revolucionaria como la Sinfonía Eroica, que es una obra que nace con fines políticos, Beethoven tratando de apoyar la revolución de Napoleón, y escribe una sinfonía con esos ideales inflamados y febriles, donde rompe los esquemas y preceptos anteriores y abre la puerta al romanticismo. Luego, una obra casi hermana que es la Obertura de la música funeral de Telemann que los que hace es celebrar de un modo muy respetuoso la muerte de Augusto El Fuerte, que fue un rey alemán muy importante, como lo fue Napoleón. Para el medio está programado el Concierto para violín n° 4 de Mozart que voy a tocar yo como solista y que también es revolucionario porque a partir de Mozart empieza un nuevo momento de la historia musical. Estas obras van a ser inolvidables juntas en el mismo concierto”.

¿Cómo ve sus proyectos futuros, qué viene en los próximos años para usted?
“Tienen cosas muy buenas: en este mismo momento tengo una vida muy buena, llena de proyectos importantes que me dan mucha satisfacción. Voy a seguir viniendo, podré tener mis primeras grabaciones importantes, podré hacer giras por el mundo y en general lo único que me interesa es creer en cada proyecto que yo haga. Por ahora tengo la suerte de elegir de qué quiero hacer parte. Tengo muchísimas ganas de que vengan los próximos años para disfrutar más música”.