Mal ejemplo

 “Cuando iba a tomar un ascensor para dirigirme al parqueadero, un niño de aproximadamente 6 años que estaba con su padre y un hermanito más pequeño, estaba casi destruyendo el botón de llamada del ascensor de tanto golpearlo; al ver que su padre no le decía nada, le pedí que dejara de hacerlo porque obviamente lo iba a dañar. Se lo dije suavemente porque no soy violenta, pero de inmediato el papá reaccionó como un loco, por poco me pega y me insultó. Lo que más me impresionó era que delante del niño me gritaba diciendo que a mi qué me importaba, que el ascensor no era mío y que su hijo lo podía dañar si le daba la gana. Utilizó los gritos para intimidarme y tratar de llamar la atención de todo el lugar, pero nadie reaccionó para defenderme. Si esta es la manera como educa a sus hijos, ¿que podremos esperar?”, dijo finalmente, preocupada además por la indiferencia ciudadana.