Lucha contra la ilegalidad


Explica Michel Taverniers que según las normas vigentes (ley 140 y decreto 1683 de 2003, entre otras), en vías como las Palmas no pueden instalarse vallas en curvas pronunciadas ni a menos de 100 metros de estas.

Michel Taverniers, nacido en Bélgica pero residenciado en Medellín hace 30 años, se convirtió desde 2007 en defensor acérrimo del paisaje y la legalidad en la Vía Las Palmas, en lo que a publicidad visual se refiere, tanto en jurisdicción de Envigado como de Medellín. Decenas de fotografías que evidencian la violación de las normas y las talas que se hacen para reubicar las vallas; acciones populares ante las alcaldías de ambos municipios, argumentadas con imágenes, leyes y decretos; incidentes de desacato y un sinnúmero de cartas enviadas a funcionarios, organismos de control, juzgados y tribunales hacen parte de la lucha de este ciudadano que no se resigna a ver frecuentemente, de paso para su casa en La Ceja, cómo tapan el paisaje y la visibilidad vial, exponiendo de paso la vida de los usuarios de esta transitada carretera que une a Medellín con el oriente cercano.
Según las normas vigentes (ley 140 y decreto 1683 de 2003, entre otras), en vías como las Palmas no pueden instalarse vallas en curvas pronunciadas ni a menos de 100 metros de estas, así como tampoco pueden ubicarse a menos de 15 metros del eje de la vía, ni a menos de 250 metros de otra valla, ni en puntos de interés paisajístico y con condiciones especiales de visualidad y preservación del paisaje. También, por obligación, todas las vallas deben tener número de registro y un mensaje cívico, ecológico, cultural o histórico. Sin embargo, no hace falta ser un observador muy atento para detectar que no son pocas las vallas publicitarias que en Las Palmas hacen caso omiso de las leyes.

El fruto de persistir
Aunque con sus denuncias ha logrado que sean removidas de Las Palmas muchas de las vallas que ha denunciado por violar la normatividad y que organismos como la Contraloría de Medellín y la Policía de Carreteras de pronuncien al respecto, la indignación de Michel Taverniers persiste porque piensa que los resultados son mínimos, tanto por la lentitud de los procesos judiciales como porque “los valleros saben burlar la ley y las mismas administraciones municipales ponen trabas para desmontarlas.”
De todas maneras, cuenta que hace cuatro años, cuando empezó su lucha, había en Las Palmas, desde Los Balsos hasta la glorieta de Sancho Paisa, 121 vallas mientras que ahora hay 70.
Taverniers, quien llegó al país en los años 70 como instructor de voleibol, asegura que Colombia es el único país del mundo con vallas en carreteras de montaña. “Las Palmas, por ser una carretera de montaña, no es apta para la instalación de vallas por razones obvias de seguridad vial y por la contaminación visual que originan”, dice mientras enseña una fotografía donde se ven los daños en una barra de seguridad de esta vía, según él, “provocados por conductores distraídos, en una curva pronunciada, por la bella y sensual modelo de la publicidad.”

El caso Envigado
La última de las acciones de Taverniers contra la contaminación visual en Las Palmas involucra al municipio de Envigado, cuya jurisdicción se extiende entre el CAI de Chacaltaya y la glorieta de Sancho Paisa, trayecto en el que, asegura, hay más de 40 vallas ilegales, “algunas mal reubicadas y con daños ecológicos colaterales; otras, nuevas, demostrando fehacientemente la mala fe y el nulo interés del Municipio para cumplir con el fallo del Tribunal Administrativo de Antioquia, que el 4 de mayo de 2010 le ordenó el desmonte de las vallas ilegales.”
Con este argumento, el pasado 10 de abril le solicitó al Juzgado Segundo Administrativo del Municipio de Medellín “condenar al Municipio de Envigado a pagar una indemnización a los actores populares por el retraso inaceptable de más de un año en el cumplimiento del fallo…”, acción que aún no ha tenido respuesta.
Sobre este asunto, el Secretario de Planeación de Envigado, Juan Diego León, dijo a Vivir en El Poblado que este Municipio “sí actuó. En el último año se han desmontado cerca de 35 vallas y hoy hay 40 vallas instaladas que cumplen la normatividad.” No obstante, manifestó no ha sido tarea fácil porque “los propietarios de las vallas muchas veces vuelven a montarlas y nos ha tocado actuar incluso con la policía porque tratan de impedir el desmonte.”
El funcionario también arguyó que con la ampliación de Las Palmas, fue la vía la que se acercó a las vallas que antes cumplían la normatividad y guardaban la distancia requerida.