Los perros, más que amigos fieles

   
  
   
 Conchi, de tres años, acaba de llegar de España y con su ternura se ganó el cariño profundo de los niños de la Fundación Las Golondrinas, en el centro oriente de Medellín. Laurita, por ejemplo, es una de sus amigas inseparables: juegan, corren y ruedan por el piso; Laurita la peina, la acaricia y Conchi le alcanza todo lo que Laurita le pida, o baila según sus deseos, se sienta o se acuesta. Sólo hay una condición: Laurita debe hablarle en voz alta para que Conchi le obedezca. No es que Conchi sea sorda sino que el método hace parte de un trabajo especial que está tomando fuerza en Medellín, conocido como caninoterapia. De esta manera, se espera que Laurita, sin darse cuenta, aprenda no solo a hablar más duro sino a interactuar mejor con los demás, al fin y al cabo el perro es un vínculo de interacción social y el hecho de portarlo facilita que alguien se acerque y se establezca un diálogo.
Conchi es una labradora amarilla, adiestrada por la Fundación Bocalán, organización española dedicada a la terapia asistida con animales, y está en la ciudad gracias a una alianza estratégica con la Fundación Las Golondrinas, ONG que trabaja con población desplazada de las comunas 8 y 9. En tres sedes de los barrios Llanaditas, Caicedo y Ocho de Marzo, Las Golondrinas atiende a 2.100 niños con distintas problemáticas asociadas a la violencia y a la pobreza. Son ellos hoy los mejores amigos de Conchi, pero a mediados de marzo otros niños de la ciudad y municipios vecinos podrán disfrutar de terapias asistidas con más perros como Conchi, en un centro que las dos fundaciones abrirán en el Municipio de La Estrella. Con los recursos que allí se obtengan de terapias particulares, se subsidiarán las de los niños de escasos recursos económicos.

Facilitadores por naturaleza
“La gente se confunde, pues cree que es una modalidad alternativa de terapia, y no” -aclara el sicólogo Eugenio Henao Estrada, capacitado por la Fundación Bocalán como técnico en terapia asistida con animales. “Ni la música, ni el arte, ni los perros son curativos en sí, sino que se articulan a las terapias convencionales”. Esto significa que el papel de un perro como Conchi es motivar y reforzar a los niños, tanto en actividades grupales como en educación y terapias.
“Yo le puedo enseñar a un niño el abecedario de la manera convencional pero si introduzco un perro con el que puede interactuar, que le entiende, que va y le trae la letra que él pide, va a ser más fácil”. También son fundamentales en los casos de abuso sexual. Los sicólogos saben lo difícil que es que un niño abusado confíe en ellos, y más en un consultorio, un sitio cerrado y enigmático. Pero cuando este vínculo está mediado por un perro que facilita la interacción y la identificación, la situación cambia. Como lo expresa el sicólogo Eugenio Henao, “el perro es un dinamizador de lo que siempre hacemos, pues facilita que el niño se suelte; confía en él y le cuenta cosas de las que hasta el momento no había hablado por vergüenza, por miedo o por sentimiento de culpa, y, luego, lo que depositó en el perro lo transfiere al terapeuta, lo que ahorra meses de trabajo”.
Así mismo, la asistencia canina en fisioterapia tiene beneficios comprobados. “Por ejemplo, si un niño debe trabajar un músculo y el fisioterapeuta le ordena alzar el brazo 20 veces, resulta doloroso, incómodo y frío, pero si se le dice “lánzale al perro esta pelota que él te la trae y te la pone en la mano” el niño repite el ejercicio más veces pues no se siente en terapia sino jugando con el perro”.

El adiestramiento: esencial
Las razas ideales para la caninoterapia son labrador y golden retriever. Tienen las características que necesitan quienes trabajan con ellos: que sean tranquilos, obedientes, que les guste el juego, que traigan objetos en la boca, no los mordisqueen y los entreguen fácilmente, que no sean agresivos, que les gusten las personas y que le guste que los toquen”, pero deben ser adiestrados para hacer todo lo que los técnicos en terapia asistida les pidan y así se obtengan los resultados esperados.