Los carabineros de Medellín

 

En Medellín, ciudad que se caracteriza por el caos de su circulación, no tenemos este tipo de policía, a pesar de que la necesitamos muchísimo más que en Santiago o en Miami. Contamos en cambio con un cuerpo de guardas “azules” y otro nuevo de “gestores pedagógicos” que por lo general se ubican en algún cruce difícil a tratar de agilizar el tráfico. O a vigilar, con celo digno de mejores causas, el pico y placa. O a intervenir cuando ocurre algún accidente, prestos a dibujar el famoso croquis y tal vez imponer un comparendo. Pero que no tienen “dientes”. Por no ser policías ni estar armados, tienen un bajísimo poder de disuasión. Por no ser muchos, su efectividad es muy limitada. Y por no estar bien motorizados, les queda muy difícil perseguir al que cruza el semáforo en rojo o al que circula con exceso de velocidad. O al motociclista que va zigzagueando. Mejor dicho, si los infractores no van directo hacia ellos, casi seguro se saldrán con la suya.

Y esa es la situación durante el día. Durante la noche, sencillamente, no existen. Salvo algunos controles esporádicos de alcohol, la ciudad relaja (¿elimina?) con toda tranquilidad e irresponsabilidad sus -de por sí mínimos- controles de tránsito.

Y es que estos paisas, tan indomables, tan independientes, al parecer no estamos dispuestos a que, a punta de consejos y sugerencias, a punta de pedagogía bien intencionada, nos digan cómo tenemos que conducir. Más que un asunto de ignorancia de la norma, es un asunto de actitud ante ella: Sé que no debo pasarme en rojo pero lo hago, ¿y qué?

Para organizar esta ciudad, claramente hace falta muchísimo más rigor por parte de las autoridades. Menos palmaditas inocuas (pao, pao, no lo vuelvas a hacer), y más rejo, como dirían los antiguos.

Qué interesante sería integrar dentro de las propuestas de alguno de los aspirantes a la alcaldía la conformación de un Cuerpo de Carabineros de Medellín que concentre en un único órgano distintas funciones hoy dispersas entre azules, Policía y hasta el mismo Ejército. Que sea un cuerpo élite que inspire un poco de miedo y un mucho de admiración y respeto.

Pero claro, para llegar allí todavía nos hacen falta visión, liderazgo y carácter en una medida que hace mucho no se ve por esta comarca. Bueno, al menos no en el tema de tránsito.

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