Lo de no hablar con extraños sigue vigente

   
  
   
 Los padres de familia que no saben como desenvolverse en el mundo digital en el que viven sus hijos están dejando puertas y ventanas abiertas para que cosas indeseables pasan en su hogar. Sin embargo, aquellos que se animan a seguirle el ritmo al mundo digital y que le enseñan a sus hijos a actuar con seguridad cuando están en línea, deben saber que las viejas reglas que ellos mismos oyeron de sus padres y abuelos siguen en plena vigencia en esta era.
La mejor manera para empezar es con la apertura de su primera cuenta de correo electrónico. Como nunca es tarde para repasar estas normas que pueden garantizar la privacidad y la seguridad familiar, es bueno que las nuevas generaciones reciban este legado que además les servirá para no correr riesgos innecesarios en el mundo que les tocó vivir.
Nunca hablar con extraños: Internet es un lugar muy grande y fue creado para ayudar a establecer conexiones entre personas a través de grandes distancias. Sus hijos no sólo se reúnen con sus amigos (y, lamentablemente, a veces, los enemigos), sino que también se reunirán con personas que comparten intereses similares. Hay que hacerles entender que así como nunca aceptarían subirse al carro de un desconocido, nunca deben responder a mensajes de correo electrónico de alguien que no conocen.
Su dirección de correo electrónico hace parte de sus propiedades: Su dirección de correo electrónico es suya y sólo suya. Enséñeles que en general no deberían compartirla con extraños. Insista en la importancia de tener cuidado a la hora de dar su dirección de correo electrónico.
Leer cualquier texto que vaya a firmar o que vaya a aceptar: Esto es verdad sobre todo con los formularios de registro a sitios web, las licencias de software y las políticas de privacidad de los servicios de Internet. El formulario de registro es el lugar preciso para dejar un montón de información privada en manos de extraños. Asegúrese que sus hijos leen cada la línea en esos textos de registro. Lo ideal sería que usted los leyera con ellos y les explicara lo que significan esos términos y condiciones. Si usted tampoco entiende, absténgase de aceptar nada hasta que no sepa bien de qué se trata la cosa, tal como lo haría con un formulario de papel que requiere su firma. Tenga especial cuidado con las casillas que vienen marcadas por defecto, pues normalmente son las que dicen cosas como "me gustaría aparecer en las búsquedas del público” o “permitir que mi perfil sea visto por otros usuarios en línea”.
Preste atención a todas las casillas y las opciones de inscripción para asegurarse de que no está de acuerdo que se añada su nombre a una lista de correo (spam) o hacer su dirección de correo electrónico público para todos. Es importante para los nuevos usuarios de correo electrónico leer cuidadosamente las políticas de privacidad (por ejemplo, la política de privacidad de Google). Los sitios web pueden recopilar información sin su conocimiento. Sepa qué clase de información se almacena de usted . Esto le ayudará a evitar que sus hijos sean víctimas de phishing, spyware y estafas en línea. (Como padre responsable y actualizado, usted debería saber qué significan estas expresiones, pero si no lo sabe, un buscador web le dirá qué quieren decir).
No proporcione información personal sin su permiso: Enseñe a sus hijos sobre los peligros de dar información personal como nombre, edad, fecha de nacimiento, dirección o número de teléfono celular sin su permiso. Tanto los niños como los adultos pueden ser víctimas fáciles de engaños para que revelen la información personal en sitios web maliciosos. Sea claro con sus hijos sobre qué información personal y familiar no pueden revelar nunca a extraños, ni en línea ni de ninguna otra forma.
Mantenga un diálogo abierto con sus hijos acerca de su uso de Internet: El Internet es una herramienta para relacionarse con las personas, así que anime a sus hijos para que lo hagan. Pero de la misma forma que les pregunta por sus amigos del colegio o por cómo fue su día, pregúnteles por sus relaciones en línea, con quién hablan y de qué habla. Tenga presente que a pesar de lo que usted pueda pensar, no existen dos mundos, uno de Internet y otro real. Ambos son parte de la misma realidad y sus hijos están en él.