Lo bueno que nos deja 2007

  Tenemos por fin un tramo largo de la Avenida con aceras amplias y bonitas, hasta con jardines. Tenemos una nueva calle 10 que invita a caminarla sin mucho afán. Hasta tenemos un parque lineal que recuperó una importante “arteria fluvial” que todos los anteriores gobiernos habían despreciado.
También tenemos ya un tramo mucho más largo de doble calzada en la vía a Las Palmas que ha agilizado notablemente el tráfico en El Poblado, pues muchos vehículos ya no tienen que pasar por aquí para salir o llegar del Oriente.
De igual manera, contamos con nuevos semáforos de última tecnología que se ven a cientos de metros de distancia, e incluso, numerosos cruces peatonales. Ahora lo único que nos falta es aprender a usarlos y respetarlos, cosa en la que nadie (ni peatones, ni vehículos ni autoridades) parece interesarse mucho.
Mejor dicho, nos estamos dando ínfulas de ciudad desarrollada¡ Quién nos aguantará!
Probablemente para la mayoría valió la pena el sacrificio en términos de trancones, polvo y desvíos. Claro, para muchos comerciantes fueron meses interminables de ventas mínimas que nunca se recuperarán.
Y preparémonos para cosas todavía más drásticas, como la doble calzada de Los Balsos y el cruce con la Avenida El Poblado, en plena intersección con un gigantesco centro comercial en construcción. Con buen criterio empezaron desde ya una novedosa campaña publicitaria para prepararnos a lo que se viene. O sea, si usted disfrutó los trancones de 2007, ¡le van a fascinar los de 2008!
Al terminar 2007 también tenemos incontables nuevos apartamentos, casas, oficinas, locales comerciales, restaurantes y centros de entretenimiento que hace un año estaban en construcción y hace dos eran un simple proyecto.
Y por consiguiente tenemos también muchos más habitantes, muchísimos más carros y motos y un nivel de polución que deja atrás los de ciudades más reconocidas por la mala calidad de su aire, como México y Santiago de Chile.
Sea como sea, es importante reconocer la labor de la administración Fajardo en recuperar décadas de atraso y negligencia en el desarrollo de infraestructura y mantenimiento en El Poblado. No dudo en calificar de positiva la continuidad que en estos frentes podría haber con el nuevo Alcalde. Eso sí, ojalá con un mucho mayor énfasis en cultura ciudadana.
Nuestro grave problema es que cada nueva obra, que por definición busca mejorar la calidad de vida de los habitantes, automáticamente constituye una desmejora irreparable: menos zonas verdes, más polución, más gente circulando de un lado a otro, etcétera. El Poblado se convierte en víctima de su propio éxito y poco a poco se irán agotando las razones por las que la gente ha aspirado a vivir o trabajar aquí.

franco.jc@vivirenelpoblado.com