Llegó diciembre

     
    Llegó diciembre
     
     Sí, diciembre es un mes de alegría, de parranda y animación, pero también es época de balances y evaluaciones. Al terminar este mes se cumplen tres años del gobierno del alcalde Alonso Salazar, es decir, le queda uno para cumplir con sus promesas de campaña. De todas ellas, más que promesa, en realidad se trató de un anuncio, la de retomar el cobro del impuesto de valorización como mecanismo para la financiación de obras públicas, sigue todavía en el papel.
    La principal obra pública anunciada para El Poblado al inicio de su mandato está en ejecución. El Puente de la 4Sur avanza y, si se cumplen los cronogramas oficiales, estará listo más o menos en un año. Ese puente era la punta de lanza del paquete de obras prometidas para construir en El Poblado mediante el cobro de valorización, sin embargo, ya en el ejercicio cotidiano del gobierno, el alcalde Salazar decidió financiar la mayor parte de esta obra (el puente) con los recursos propios del municipio, y los accesos con el aporte ciudadano de valorización. El resto de obras aún están en la nebulosa de lo posible, es decir, aún no hay nada definitivo.
    La figura de valorización sí fue retomada legalmente, pues desde el último fiasco del Inval había sido cancelada. Ahora la entidad encargada se llama Fonval, pero por lo pronto los frutos de su trabajo no han llegado al punto en el que podamos decir que los desastres del Inval son cosa del pasado.
    Quizás por eso, para no repetir los errores del pasado, el Fonval ha sido supremamente cauteloso en los primeros pasos para la ejecución del paquete de obras, pero por esa misma cautela, a falta de un año para concluir el gobierno de Salazar, todavía no hay obras, a pesar que desde hace más de tres años los proyectos están planteados y las causas que los originaron se han agudizado tanto que los problemas que se pensaba solucionar con esas obras son hoy mucho más grandes y graves, al punto de que quizás si esas obras finalmente sí se construyen, no aporten mayor cosa a la disminución de los problemas de movilidad de El Poblado.
    Al inicio del gobierno de Salazar dijimos en esta columna que si el Alcalde iba a gastar su capital político en retomar el impuesto de valorización, el proyecto que había planteado en ese momento nos parecía tímido para la magnitud del problema vial y del esfuerzo que significaba revivir ese impuesto. Hablamos entonces de la necesidad de ser más creativos y más ambiciosos en las soluciones, pero ya van tres años, de nuevo llegó diciembre, y los problemas de movilidad, y sus derivados como la contaminación ambiental, la pérdida de tiempo familiar y de productividad laboral, siguen ahí. Y el posible cobro de valorización se ve como una amenaza indeterminada sobre los contribuyentes y no como una herramienta para la solución de los problemas que motivaron su creación.