Laureles: esa gustosa cenicienta

Laureles comida
Mercado del Parque abrió hace dos meses en el primer parque y cuenta con 14 propuestas de cocina.

En los últimos cinco años la oferta de comida en este barrio ha crecido sin pausa: restaurantes, cafés, tiendas especializadas y un ambiente muy sabroso reinan en el entorno de las circulares y los dos parques.

Caminar Laureles siempre ha sido divertido, y desde hace un tiempo resulta, además, delicioso. Hace una década la oferta de comida era incipiente, el Mall La Terraza, el Mall de Laureles, la zona de comidas de Unicentro y algunos pioneros como Crispino, Fenicia, J&C y Presto, además de las infaltables tiendas, helados, buñuelos y empanadas.

Hoy el panorama es otro, con un foco inicial alrededor de la avenida Nutibara con avenida Jardín y los dos parques, que se ha ido esparciendo a calles aledañas. A la llegada de marcas como Crepes & Waffles y McDonald’s se fueron sumando otras provenientes del sur, que vieron en el occidente la oportunidad de alcanzar otro público; lo siguiente fue el arribo de emprendedores con formatos nuevos, aporte diferenciador en cuanto a cocina.

Paola Hincapié, de Laureles Gourmet, plataforma con la que desde hace cuatro años construyen comunidad alrededor del tema de la comida en la zona, dice que una de las ventajas del fenómeno es la seguridad, porque el barrio, “aunque sigue siendo una cenicienta”, hoy tiene más gente en la calle, si bien a las 12 de la noche duerme, ya que la vocación no es la rumba –se mantiene residencial–. El inconveniente, por su parte, es el parqueo: cada vez hay más y más carros, algo ya identificado y por resolver.

Habitante y conocedora del barrio, Paola siente que esta cenicienta vive en tres horarios muy claros, cada uno con un público también identificable. Nos contó cómo se mueve Laureles al ritmo del reloj.

María Eugenia Nieves es clienta de La Miguería desde antes de que se abriera el local en Laureles hace un año, a donde hoy es asidua.
María Eugenia Nieves es clienta de La Miguería desde antes de que se abriera el local en Laureles hace un año, a donde hoy es asidua.

Café y pan mañanero

Dónde tomarse un tinto y comerse un pan es el menor de los problemas en Laureles, desde muy temprano sus vecinos desfilan a clásicos como El Portal o El Astor, a los que se han sumado propuestas especializadas con cafés de origen y preparaciones diversas, como Revolución –con dos sedes– o Rituales, donde venden y preparan cafés cultivados en el barrio La Sierra, por mencionar algunos. También llegaron Starbucks, Juan Valdez y, cómo no, varios locales de Tostao.

Indiscutible el éxito de La Miguería, que, aunque tiene una década, llegó apenas hace un año a una acogedora esquina de la 35 con 77, donde las filas no paran. Allí encontramos a María Eugenia Nieves con un grupo de amigas, asiduas del local: “desde que vimos el letrero, antes de que abrieran, estábamos listas”; para ellas es grato ver cómo ha crecido la oferta del barrio, “con la garantía de que llegamos a todas partes a pie, sin sacar el carro”.

La mañana es también horario de trabajadores en la búsqueda de un buen sitio en el cual sentarse a cumplir con sus tareas, café en mano y procurando encontrar wifi, y de escuchar a los pregoneros en sus carros promocionando sus productos: “a chupar mango… tommy grande a mil, aguacates maduros para el almuerzo a mil, tres papayas a cinco mil”.

Desde hace tres años Cucayito sirve delicias de la Costa Caribe en Laureles.
Desde hace tres años Cucayito sirve delicias de la Costa Caribe en Laureles.

Menú para partir la jornada

Además de algunas casonas tradicionales convertidas en oficinas, a Laureles también han llegado espacios de coworking, con lo cual al mediodía se ven desfilar a estos habitantes diurnos, en la búsqueda de almuerzo. No es el mejor horario para los restaurantes, pero estos han ido implementando ofertas atractivas de menús, sin dejar de lado sus cartas.
Está la opción de elegir algún restaurante, pero también la de ir al supermercado a almorzar allí o entrar a alguna de las tiendas o cafés, comprar algo y sentarse en el parque a partir la jornada. Hace un par de meses llegó al primer parque Mercado del Parque, con un formato ya establecido en otras zonas, y 14 locales, otra alternativa muy atractiva para grupos, porque cada quien puede elegir según su gusto.

La noche deja la prisa atrás

Este es el horario de los restaurantes por excelencia, cuando el reloj parece tener menos prisa, los locales empiezan a llenarse. “Es un público muy especial porque como en el barrio existe la rutina de caminar, la gente pasa, ve algo nuevo y se interesa; hay vecinos de siempre, y también extranjeros que se quedan en los hoteles del sector”, cuenta María Teresa Vélez, de Naan, que abrió hace poco tras consolidar su marca en El Poblado.
La tarde noche es también el momento ideal para cerveciar en alguna de las muchas tiendas que aún se conservan en Laureles, o para jugar una partida en el Ping Pong Bar, ubicado en un segundo piso de la avenida Jardín, abajo del segundo parque, y donde se combinan comida, contiendas y hasta un museo del deporte. Corren las horas y esta cenicienta se va apagando, si hay ganas de rumba mejor bajarse para la carrera 70.

En la oscuridad las calles vuelven a su calma habitual, y se preparan para recibir de nuevo, muy temprano, a caminantes, ciclistas y trabajadores, que siempre terminan haciendo un desvío por un café o un pan recién horneado.

Con sello propio

Paola Hincapié dice que Laureles guarda unos “escondiditos”, que no están en las calles principales, por eso vale la pena explorar. En Vivir en El Poblado nos pusimos a andar y nos topamos con algunos:

  • Caduff. Restaurante y tienda, produce sus pastas y salsas artesanales en el lugar. Circular 73B # 39B – 26.
  • Cucayito. Delicias costeñas en una esquina muy sabrosa. Circular 2 # 71 – 53.
  • Uno más Uno. Su creador Juan Diego Uribe dice que la suya es cocina dinámica, un rincón acogedor con almuerzo “como de abuelita” y el toque de las salsas de la casa. Recomendadas sus berenjenas (ver receta página 14). Circular 4 # 71 – 3.
  • Café Cliché. Un espacio con actividades culturales y más vida en la noche, que también sirve almuerzo. Sus propietarios, franceses, lo denominan “el rincón francés en Medellín, restaurante – galería – librería”. Carrera 76 # 41 – 41.
  • Kasabe. Cocina amazónica con preparaciones de los tres países de la frontera: Colombia, Brasil y Perú. Cocineras amazónicas. Carrera 72 con Circular 4 – 12.