La violencia que no se ve

La violencia que no se ve
No solo son los delitos que ocurren en la calle los que hacen parte de nuestra sociedad, también en los hogares y en las relaciones interpersonales, suceden agresiones que afectan la vida de los seres humanos

Como en el resto de comunas de Medellín, en El Poblado atracan en las esquinas, persiguen a los que retiran dinero de los bancos y también han ocurrido algunos asesinatos en lo que va corrido del año. Sin embargo, otro tipo de violencia, más silenciosa, que aparentemente preocupa menos a la sociedad, se abre espacio entre familias, ocasiona desunión, maltrato y profundos trastornos sicológicos que atentan contra la calidad de vida de sus integrantes.
En la ciudad cuando ocurre uno de esos hechos violentos en los hogares, se puede acudir ante la Fiscalía o la Comisaría de Familia de la comuna. La primera es la que desarrolla la investigación penal y la segunda da el tratamiento social que requiere el caso.
Las comisarías en Medellín son despachos dependientes de la Secretaría de Gobierno, con conexiones con la Secretaría de Bienestar Social, Secretaría de la Mujer y con el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF). En la comisaría se desarrollan audiencias de conciliación en derecho en torno a alimentos, visita a los hijos, custodia y liquidación. También hacen orientación y asesoría de conflictos familiares en desalojos.
Según la Comisaría de El Poblado, ubicada en el barrio Provenza, en el primer semestre de 2010 realizaron 108 conciliaciones, mientras este año en el mismo periodo de tiempo fueron 85. También tuvieron 61 intervenciones sociales en conflictos familiares de enero a junio de 2010, y 79 durante esos meses este año. Los casos denunciados de violencia contra los niños no superan los 5.
Gladys Jiménez tiene 20 años de experiencia como comisaria de familia. Hace 4 años está en El Poblado y respondió algunas preguntas sobre las características de la violencia en esta comuna.

¿Cómo actúa la violencia en las familias?
En términos generales no es tanto una violencia física, es otra que a los ojos del externo es más sofisticada de alguna manera, más sicológica que puede tocar aspectos económicos o de limitaciones. Igual es considerada como violencia y es importante no desatenderla; lo físico no es lo único, siempre hay una víctima aunque no sea visible y eso genera mucho sufrimiento.
No es un hecho aislado; cuando las personas vienen a la comisaría de familia generalmente es por un último episodio que en ciertas ocasiones puede ser grave, y uno diría que es minúsculo pero como es la suma de muchas cosas, hay que entenderlo como grave. La ciudad tiene un asunto de salud mental pendiente, acá nos adaptamos. Roban y atracan pero seguimos, nos blindamos pero la violencia externa tiene resonancia en lo familiar.

¿Qué sucede en El Poblado?

Esta no es una comuna de alta frecuencia de violencia. Lo que pasa es que aquí creen que ya tienen resuelto lo básico, la luz, alimentación y educación, pero igual existe violencia, menos en cantidad comparando con otras comunas por factores de tipo cultural, porque no buscan resolver los conflictos de manera violenta. De todas formas hay un sub-registro porque las personas tienen acceso a otros medios para buscar salida: abogados, sicólogos, psiquiatras o lo religioso.
Aquí llega mucha enfermedad mental, mucho trastorno bipolar y dificultades para el manejo de la ira, incluso desde los jóvenes. También hay que decir que en los estratos bajos hay predominio de la violencia física, asociada con el consumo de licor y psicoactivos.

¿Faltan más denuncias?
Sí, lo que pasa es que buscan otras alternativas como pueden ser el mismo colegio o un psiquiatra. Las cifras que tenemos en la comisaría de familia no son unos datos que den cuenta de lo que existe totalmente en El Poblado, pero sí permiten ver asuntos como que es el hombre el que acude más a la violencia física, y la mujer a la sicológica. Pueden faltar denuncias por el factor económico, porque uno gana más que el otro, por miedo a perder cierta estabilidad, o si es un caso de liquidación de la sociedad conyugal, qué le pertenece a quién. Es importante que la gente denuncie porque cuando se empieza a verbalizar y a exteriorizar la dificultad, hay mas posibilidad de entender y encontrar la solución. Pero definitivamente muchos no denuncian por plata o por religión.