La práctica de la meditación

Según Steiner, “la meditación es el camino que conduce al hombre al conocimiento y la contemplación de su ser eterno e indestructible”

/ Jorge Vega Bravo

Una práctica meditativa para el ser humano de esta época puede ser abordada desde distintos puntos de vista, presentes en diversas corrientes filosóficas y espirituales. Vamos a profundizar en ella con elementos que motiven a los lectores en este camino de desarrollo personal. Cerca del final de su vida, R. Steiner escribió: “La Antroposofía es un camino de conocimiento que quisiera conducir lo espiritual en el ser humano, hacia lo espiritual en el universo”. “A mi espíritu individual lo puedo experimentar si soy productivo, si tengo objetivos y los realizo mediante mi voluntad”, escribieron H. Zimmermann y R. Schmidt. También vivencio mi espíritu a través de los golpes fuertes del destino. Y lo espiritual en el mundo lo vivenciamos en la contemplación de la naturaleza; otros ámbitos en donde hallo lo espiritual en el ser humano y en el universo son el arte y los encuentros humanos.

Según Steiner, “la meditación es el camino que conduce al hombre al conocimiento y la contemplación de su ser eterno e indestructible”. Para llegar a este objetivo es necesario dar unos pasos; Steiner habla de tres condiciones que cité en la columna anterior: la devoción, como capacidad de reconocer un mundo más elevado, en lo grande y en lo pequeño. La capacidad de atención, para centrar la conciencia en el contenido meditativo, y la quietud interior, para crear un receptáculo que permita la introspección.

Y aunque es necesario recorrer un camino de preparación –que se puede estudiar con detalle en el libro Meditación. Introducción a la práctica de meditar, de H. Zimmermann y R. Schmidt–, vamos a dar dos ejemplos de formas de meditar. El primero es la meditación con imágenes. Steiner propuso, por ejemplo, contemplar de forma objetiva y fenomenológica una semilla con todos sus detalles. Y después de estar plenamente concentrados nos imaginamos qué tipo de planta puede brotar de esta semilla cuando ella se planta en la tierra. En nuestro interior construimos una imagen de la planta que emergerá de la semilla y a esto añadimos el pensamiento de que en la semilla yace la fuerza invisible que puede formar la planta. Este pensamiento se condensa en la frase “de lo invisible deviene lo visible”, y la meditación consistirá en unificar la visión de la semilla con el pensamiento y el sentimiento de la realidad no visible de la planta.

Un segundo ejemplo es la meditación con un texto específico o un mantra, en el sentido de reunión de palabras con un sonido y un sentido espiritual. R. Steiner dio contenidos para situaciones precisas y entregó versos y mantras para las diferentes profesiones. Estas oraciones tienen un fondo espiritual y están allí para ser trabajadas. “Las frases que consideramos en nuestra meditación no están para ser tomadas únicamente por nuestro intelecto… estas frases están vivas y nosotros necesitamos vivir con ellas, así como vivimos con nuestros hijos. Nosotros conocemos bien a nuestros hijos y aun así les dedicamos todos los días. Así debería ser con las frases para meditar… porque de esta manera la meditación se vuelve fructífera y los pensamientos que meditamos pueden fluir hacia nosotros y trabajar sobre nosotros en completo silencio interior”.

En la columna de la edición 458 presentamos la meditación del punto y la periferia, que con dos sencillas frases nos ubica en un movimiento anímico utilizable en los extremos del día: acostada y levantada. En la noche: “En mi está Dios”, en la mañana: “Yo estoy en Dios”. Estos dos ejemplos nos abren una puerta hacia un camino que cada ser humano elige cómo recorrer.
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