La mejor esquinade América

 Por: Juan Carlos Velez 
 

En días recientes tuve la oportunidad de conversar con el Director del periódico el Heraldo de Barranquilla, el doctor Gustavo Bell Lemus, con respecto al proyecto regional que ha venido impulsando, en concurso de una serie de dirigentes costeños, que buscan obtener una cierta autonomía para la región Caribe del país. Le decía yo que para todo proyecto regional de esa índole también debería contar con nosotros los antioqueños, porque aunque muchos colombianos no lo vean así, también somos costeños.
Antioquia es el departamento del país que tiene la segunda costa más extensa sobre el Mar Caribe, después de la Guajira. Esa costa antioqueña es lo que conocemos como la subregión de Urabá, que desde que don Gonzalo Mejía construyó la carretera al mar, los antioqueños del interior nos volvimos costeños. Esta vía permitió que miles de nuestros coterráneos se mudaran allí en un proceso de colonización de mucha más envergadura que el que conocemos como el de “la colonización antioqueña” del viejo Caldas y norte del Valle. Millones de pesos han sido invertidos en proyectos productivos que transformaron unas densas selvas en cultivos y pastos que son determinantes en el contexto de nuestra economía regional.
Urabá es la región a la que debemos los antioqueños orientar nuestros esfuerzos como la que nos ofrece más posibilidades de desarrollo. Son 27.000 hectáreas de banano, 42.000 de plátano, 600.000 cabezas de ganado, miles de hectáreas de palma africana, actividades agropecuarias que en conjunto generan cerca de 100.000 empleos directos y un número significativo de indirectos. Sin embargo, se comienza a vislumbrar un futuro bastante promisorio por las nuevas actividades económicas que han ido surgiendo.
Es importante resaltar el crecimiento de la siembra de árboles maderables, destacándose la teca y el roble. El descubrimiento de importantes reservas carboníferas cerca al municipio de San Pedro de Urabá, lo mismo que yacimientos hasta ahora de crudo pesado en una región que se cree que cuenta con grandes reservas de petróleo, en razón a que es por lo general en los golfos donde están las grandes reservas, v.gr Golfo de Maracaibo, Golfo Pérsico, Golfo de México, etcétera.
Pero lo que más entusiasmo genera, es la posibilidad de contar con una importante industria metalúrgica al aprovechar los importantes excedentes de energía eléctrica que generará el proyecto hidroeléctrico de Pescadero-Ituango. Se habla entonces de contar con una planta productora de aluminio que procesaría la bauxita proveniente del Brasil para exportar el producto transformado a los Estados Unidos.
Para lograr el propósito de convertir a la región de Urabá en la zona de mayor desarrollo económico de la Costa Atlántica es indispensable impulsar una serie de proyectos de gran envergadura. El puerto de Turbo por fin deberá convertirse en una realidad. Por allí exportaremos nuestro carbón, el petróleo, el aluminio e infinidad de productos industriales manufacturados en el Valle del Aburrá y en las zonas francas que comienzan a asentarse en dicha región. Igualmente es fundamental continuar impulsando la doble calzada Medellín-Turbo.
Don Gonzalo Mejía, tuvo la visión de la carretera al mar, no como la forma más expedita para los medellinenses de acceder a las playas del litoral Atlántico, sino la manera como los antioqueños a través del Puerto de Turbo conectados por un ferry con el puerto de Colón en Panamá, nos íbamos a tomar los mercados centroamericanos con los productos de nuestra región.

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