La medicalización de la vida

Héctor Escobar
Por Héctor Escobar Restrepo / Punto aparte / opinion@vivirenelpoblado.com

Un complejo entramado médico- farmacéutico -mediático es el motor que desde décadas atrás impulsa esta visión. Una forma de hacer crecer el mercado es ampliando el número de enfermedades.

“El hombre es cosa vana, variable y ondeante”… con esta cita de Montaigne comienza Barba Jacob su Canción de la Vida Profunda. Y es que, desde siempre, en cada despertar nos sentimos distintos: el ser humano es un manojo de emociones latentes que van brotando, según el momento: tristeza, ansiedad, miedo; en fin, esas cosas que todos conocemos no porque las hayamos oído, sino porque las hemos vivido.

Paulatinamente muchas de estas emociones han venido siendo clasificadas como trastornos y, por lo tanto, objeto de tratamiento médico. En la quinta versión del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales – DSM V – de la Sociedad Americana de Psiquiatría, aparecen ya más de trescientos tipos de trastorno. Es muy probable que, según este Manual, todos en algún momento de la vida hayamos sufrido una o varias enfermedades mentales, sin ser conscientes de ello. Y que el evento haya sido superado sin ayuda médica, es decir, que naturalmente hayamos conseguido restablecer la normalidad emocional.

En mi ya lejana juventud, el temperamento de los niños era muy fácil de describir: necio o formal, avispado o tímido, y poco más. El DSM V también es exhaustivo en la identificación de trastornos de conducta de niños y adolescentes, lo cual induce a que muchos de ellos se conviertan prontamente en pacientes… y en consumidores de medicinas. Y este es el quid del asunto.

En la 23° edición del Diccionario de la Lengua Española – de 2014 – se incluye por primera vez la palabra “medicalizar”: se define como “dar carácter médico a algo”. La medicalización de la vida quiere decir que el individuo y la familia tienden a mirar, cada vez más, ciertos asuntos que son propios de la vida misma, como problemas de salud que ameritan la intervención del médico. Lo que significa que el ámbito médico se ha venido ampliando.

La medicalización no solo hace referencia a asuntos psiquiátricos. Por ejemplo, según la Federación Colombiana de Obstetricia y Ginecología, la tasa de cesáreas en Colombia pasó de 24.9% en 1998 a 45.7% en 2013 (máximo un 15% sería justificable, según la OMS ). El parto natural tiende a desaparecer: pasa a ser un tema quirúrgico, a pesar de los mayores riesgos para la madre y el bebé.

Un complejo entramado médico- farmacéutico -mediático es el motor que desde décadas atrás impulsa esta visión. Porque una forma de hacer crecer el mercado es ampliando el número de enfermedades.

Las ciencias médicas han dignificado la vida humana, sobra decirlo. Pero aunque es un tema en extremo complejo, la sociedad en algún momento debe abordar el debate: ¿Cuál es el límite de lo aceptable en la práctica médica?

Algunas de las publicaciones consultadas: 

‘YOU WANT A DESCRIPTION OF HELL?’ OXYCONTIN’S 12-HOUR PROBLEM

More than 1 million OxyContin pills ended up in the hands of criminals and addicts. What the drugmaker knew

OxyContin goes global — “We’re only just getting started”

The Family That Built an Empire of Pain

The Family Trying to Escape Blame for the Opioid Crisis

“Aliviar el dolor ahorra gastos innecesarios al sistema”

Revista Fecolsog

www.who.int