La Loma de Los Loaiza

 
 
 

Esta es la casa de la familia Loaiza que aún permanece en la loma. Dos integrantes de la familia trabajan en Chuscalito hace más de 10 años.

 
   
 

Los de la loma
Desde que llegaron a la loma Justiniano Loaiza y María Dolores Montoya, dos generaciones más de ellos han nacido y crecido en la loma. Con esta pareja llegaron también el hermano y primo de Justiniano, Luciano Loaiza y Pedro Nolasco Loaiza. Albañiles de El Poblado vivían también de la siembra de yuca, papa, manzana, pitaya, naranja o peras. Jesús María Loaiza de 68 años y nieto de Justiniano, fue quien vendió los lotes al alemán considerando la posibilidad de irse de la loma. Viviendo en un terreno de 800 metros y una casa que clasifica como estrato tres, los prediales, la falta de agua potable y alcantarillado lo tienen “esperando a ver en qué condiciones se puede ir uno”. Para él y su mujer, María Leticia Jurado, la loma de su familia ha cambiado mucho, recuerdan que antes bajaban a El Poblado con zapatos en mano por las difíciles trochas. Recuerdan también la creación de Chuscalito que hoy le da empleo a dos integrantes de la familia de la loma, María Ligia y Clara Lucía Loaiza. Ambas llevan más de una década trabajando con la familia Ospina Londoño.

Puntos de referencia
A los Ospina Londoño se debe el seudónimo de la loma. Con ellos se creó un pequeño negocio hace más de 40 años llamado Chuscalito. Esta institución del pandeyuca, chocolate y otra parva para el algo, se inició como vivero. En su momento, María Teresa Londoño y su esposo Juan Manuel Ospina fundaron el negocio y evolucionaron el concepto a comidas pequeñas. Hoy Juan Manuel y su hija María Elvira manejan todo un restaurante que además ofrece servicios en diseño de jardines.

Además del tradicional Chuscalito, otro elemento en la loma promete ser punto de referencia y responsable de desarrollo urbanístico. A 500 metros de la Transversal Superior, la construcción de lo que será el Centro Parroquial Beato Marianito tendrá un total de 4.192 metros. La idea es tener un espacio, no solo para servicios religiosos, sino para actividades comunitarias. Fundada en febrero de 2003 por orden de Monseñor Alberto Giraldo, el sacerdote de esta iglesia, Bernardo Gómez Cortés, no puede decir cuándo estará terminada la obra ya que ésta marcha al ritmo de las donaciones. Aunque continúa en obra negra, espera poder inaugurarla el próximo 13 de julio, día de fiesta del beato y quinto aniversario de oficiar misa en el salón provisional. Además de inconvenientes financieros, el padre ha tenido que lidiar con jóvenes que intentan meterse a la obra para rematar fiestas electrónicas a lo que el padre se ve obligado a expulsarlos personalmente en altas horas de la noche.

La Loma de los Loaiza, que si Dios quiere y el padre Bernardo puede, intentará tomar el nombre del padre Marianito, es un sector agradable y tranquilo pero encaminado a la alta densidad poblacional con todo los desbarajustes que ello conlleva.