La imagen que fundó a El Poblado vuelve al barrio

El único vestigio de El Poblado de San Lorenzo regresó por ocho días a la parroquia del parque principal con motivo de sus 400 años de fundación 

Por Laura Montoya Carvajal

Desde el domingo 28 de febrero, una representación de San Lorenzo fue ubicada a la izquierda del altar, frente a bancas y devotos, de la Parroquia de San José de El Poblado. Esta pintura muestra al santo sosteniendo una hoja de palma en una mano, símbolo de martirio, y un libro en la otra, vestido de diácono, bajo un cielo nublado, cerca de árboles verdes y apoyado en la parrilla donde fue quemado vivo en el siglo III.

La imagen volvió a El Poblado después de un deambular de 320 años por cinco iglesias y capillas de Medellín, tres de ellas erigidas en su nombre y ahora inexistentes: la última edificación donde estuvo, la iglesia de San José del Centro, junto a la Iglesia de La Candelaria, son las únicas que no se han derrumbado en pedazos.

Hace 400 años el oidor real Francisco de Herrera Campuzano le envió la imagen a la capilla doctrinera de El Poblado de San Lorenzo, un “pueblo de indios” donde vivían y trabajaban 320 individuos, entre ebéjicos, noriscos, peques, aburráes, yamecíes y maníes. Este poblado fue la primera fundación administrativa del valle de Aburrá, parte del territorio español y hecha por el oidor para separar a los indígenas de los “blancos”, porque los primeros estaban muriendo rápidamente debido a enfermedades y maltratos.

El actual parque de El Poblado fue el punto de fundación, pero este resguardo abarcaba todo el sur del valle, incluyendo los hoy municipios de Itagüí, La Estrella, Caldas, Sabaneta, Envigado y el corregimiento de San Antonio de Prado.

Así lo recuenta Leonardo Ramírez, politólogo y magister en ciencia política. Él describe que en la época, los templos eran construidos precariamente, por la falta de conocimiento y materiales, y que estos duraban poco en pie. La primera capilla que hubo en El Poblado, la de San Lorenzo, se cayó a los 80 años de erigida. Su objetivo principal en esta zona era evangelizar a los nativos, pero cuando cayó, ya había pocos asistentes indígenas a la liturgia.

El Poblado, que en un principio fue fundado para que los indígenas tuvieran cierta tranquilidad, comenzó a ser invadido por españoles y mestizos, la mayoría muy pobres, según cuenta Ramírez, que comenzaron a aglomerarse donde hoy es el parque Berrío y posteriormente hacia el sur, hacia el “pueblo de indios”.

Esta invasión continuó a lo largo del siglo XVII, hasta que los indígenas, desplazados, abandonaron el resguardo en busca de otras tierras. Atrás dejaron cultivos y olvidaron la imagen que les fue entregada para su adoctrinamiento. Por otro lado, en el Valle se fundó la Villa de Nuestra Señora de la Candelaria en 1675, hoy la ciudad de Medellín.

Con la caída del primer templo, el cuadro huérfano de edificio fue llevado a la iglesia de La Candelaria, y luego trasladado a un nuevo templo propio, ubicado en el hoy desocupado Cementerio de San Lorenzo, del barrio Niquitao. Pasados 60 años, esta capilla se derrumbó también, y la imagen fue llevada a una capilla diagonal a la hoy iglesia de San José, en Ayacucho con la avenida Oriental, que debió ser demolida por problemas estructurales en 1839. El santo principal de las capillas destruidas fue ubicado junto a San José y San Francisco en la iglesia de San José, diagonal a su último templo, donde permaneció hasta la semana pasada.
Su traslado se hizo en vísperas de los 400 años de fundación de El Poblado de San Lorenzo de Aburrá, celebrado el miércoles 2 de marzo por la parroquia y la administración municipal, y también con un ciclo de conferencias organizado por la Universidad Eafit.

Para el científico social, esta imagen “le muestra a Medellín que su génesis no fue tan bonita como la pintaron”. En su concepto, el pueblo indígena tuvo que sufrir un gran desplazamiento y maltrato para que Medellín y El Poblado como son hoy pudieran desarrollarse.

“Nos recuerda que hubo un abandono, un choque cultural, que no fue fácil el proceso, además que en principio los españoles intentaron ayudarles a los indígenas y no funcionó”, explicó Ramírez.

La imagen fue retocada en 1817, 200 años después de haber sido pintada, y tuvo un retoque hace 20 años. Estará expuesta al público hasta el domingo 6 de marzo, y luego volverá a la iglesia de San José, la del Centro.


Vuélvete a enamorar de Medellín
 
Histórica imagen de la Iglesia de San José, localizada frente al parque principal. Fue construida en 1904. Fotografía Gabriel Carvajal Pérez, cortesía BPP.
Vista aérea de El Poblado.
Fotografía Gabriel Carvajal Pérez,
cortesía BPP.

Centro Comercial Aliadas. La fotografía tomada en 1980 por Gabriel Carvajal Pérez, cortesía del Archivo Fotográfico de la BPP


Fotografía tomada el 29 de octubre de 2015


Panorámica del frontis y las casas aledañas a la Iglesia de San José, guardiana de la cuna de Medellín. Fotografía tomada en 1969 por Digar, cortesía Archivo Fotográfico BPP


De ayer a hoy: la evolución arquitectónica de este referente histórico de la comuna 14. Fotografía tomada el 29 de octubre de 2015


Vestigios de los primeros pobladores

Por Daniel Palacio Tamayo

Con los trabajos arqueológicos en el lote de Los Guayabos se han recuperado 6 vasijas utilizadas como urnas funerarias


Con los trabajos arqueológicos en el lote de Los Guayabos se han recuperado 6 vasijas utilizadas como urnas funerarias

Fue en cercanías del actual edificio San Fernando donde el profesor y antropólogo Graciliano Arcila Vélez encontró en los linderos de la finca Guadalajara las primeras vasijas que darían fe de los asentamientos indígenas en la zona entre el año 0 y 800 d.C.

Desde el primer vestigio hallado en la década de 1960 se han encontrado otros elementos que han ayudado a documentar la presencia de culturas precolombinas en el Valle de Aburrá, principalmente cerca a donde posteriormente se establecería el principal poblado que hace 400 años le daría vida a lo que hoy es Medellín.
El doctor en arqueología Pablo Aristizábal, y quien ha estado a cargo de la arqueología preventiva de proyectos de infraestructura como el del puente de la 4 Sur ha registrado en lotes como el de los Guayabos (cercano a la universidad Eafit) lo que es conocido como “una terraza aluvial” donde se dieron pequeños asentamientos de vivienda, m{as altos que la cuota de inundación del río.

El antropólogo asegura que por eso las zonas de Manila, Villa Carlota, el parque de El Poblado, los alrededores de la quebrada la Presidenta, el sector de Santillana, los Guayabos y ese mismo corredor hasta Envigado son importantes, “debido a que en esa plataforma vivían los indios, allí encontraban agua fresca, cultivo, pesca y desarrollaban actividades de minería aluvial”, concluye.

La cerámica encontrada en estos lugares, corresponde, según Aristizábal, al modelo de Marrón Inciso del periodo temprano, también encontrada en otros puntos del departamento de Antioquia donde existieron yacimientos de oro y de sal. Sin embargo, el antropólogo afirma que hay evidencias científicas de que las cerámicas encontradas en el lote de los Guayabos son un vestigio de urnas cinerarias, donde se enterraban después de ser cremados.

Igualmente Pablo Aristizábal, asegura que en El Poblado también se han encontrado otros vestigios de los periodos colonial y republicano como una botija para cargar aceite de oliva y algunas losas traídas de Europa, como antecedente más cercano a la fecha de fundación del primer poblado, donde ahora está el parque principal de la comuna 14 de Medellín.