La ideología socio-política del confucianismo

 
 
La ideología socio-política del confucianismo
 
   
 
Por: Sergio E. Cano Rendón
Confucio, cuyo verdadero nombre es K’iu y su apellido es Tchuggny, nació en el año 551 A.C. en el reino de Lu que en la actualidad es la provincia de Shangtung. (La palabra Confucio viene de las palabras chinas Kung Fu Tsé que significan “El venerable maestro Kung” latinizadas por los jesuitas en el siglo XVI. (Kǒng Fū zǐ).
A los 15 años comenzó el estudio de las doctrinas de los antiguos santos sabios, transformándose a corta edad como maestro en Ritos. Viajó a Loyan para completar su formación intelectual, donde se dice, conoció a Lao Tsé, el fundador del Taoismo, regresó a su tierra para dedicarse a la educación, pero la situación política lo obligó a refugiarse en el estado de Ts’i donde trabajó como ministro.
Retornó nuevamente a su provincia a cumplir cargos administrativos, hasta llegar a ser ministro de justicia donde, pese a su alto desempeño, decidió abandonarlo por las intrigas y corrupción y dedicarse a recorrer el país, buscando un soberano que le permitiera poner a prueba su doctrina. Así permaneció hasta sus 68 años donde de nuevo, regresó a su patria a dedicarse por completo a la enseñanza, lejos de los cargos políticos.
Murió a los 73 años en el 479 A.de.C. y su tumba aún es meta de peregrinación. Su autoridad se debe más al ejemplo que a la enseñanza, generando una profunda influencia en sus discípulos.
Se puede afirmar sin temor, que Confucio ha sido uno de los cerebros más potentes de la humanidad, pues construyó un sistema filosófico-social educativo que, en muchos puntos, aún no ha sido superado. Sus ideas básicas son integrales, con una gran armonía en el sistema en el que se recomienda razonar, gobernar las pasiones, estudiar, educarse a sí mismo, obrar con moderación, sentirse solidarios de la humanidad y experimentar la necesidad de civilizar, NO por la fuerza y la conquista, sino por la convicción. Y donde en todo momento fluye su regla de oro de “amar a los semejantes y no hacerles lo que no se quisiera que hicieran con uno mismo”.
Cuando occidente con sus concepciones sociales y religiosas se acerca a este estilo de diseño ético-moral, puede tergiversar, distorsionar o mal interpretar (y lo ha hecho) algunos términos como “Pueblo Superior”, “Hombre superior” o “Derecho divino del gobernante” entre otros, que pueden ensombrecer la concepción pues, el confucianismo no habla de éstos términos con el significado darwinista de imposición del más fuerte que occidente suele entenderlos o como por ejemplo, los entendió el nazismo.
Es muy sorprendente ver en el diseño de esta ideología, el aspecto interconectado de sus partes pues, unas implican necesariamente a las otras. Allí encontramos sabias y detalladas indicaciones sobre la manera de gobernar, sobre la soberanía del pueblo (…) , las formas de estimular la producción, facilitar el comercio, satisfacer las necesidades económicas, reglamentar el consumo, ejercer la beneficencia, prevenir la crisis del déficit, educar y utilizar la música en la tarea de la reforma de las costumbres.
Ello hace de esta ideología una propuesta a la vez racional, humanista, social, espiritualista, del justo medio, universalista, pacificadora y, sobre todo, de permanente vigencia. Más hoy, cuando los ojos del mundo buscan afanosamente respuestas a estas mismas preguntas en sus propios sistemas ideológicos o cuando miran a la China del siglo XXI (ostensiblemente distinta a la china de Confucio) y su papel en el juego mundial, con su singular y enigmática forma de ser.
La filosofía política del confucianismo, lleva en sí misma la más remota antigüedad de su pasado. Confucio y sus seguidores, recalcan que no están inventando nada nuevo sino que trasmiten las enseñanzas de los antiguos reyes, sobre todo de los emperadores Yao, Schuen, Wen y Wu, también conserva el esquema natural del pensamiento chino partiendo (y llegando) del individuo, hacia la familia, la sociedad, el estado y, exigiendo al gobierno, al estado y a la sociedad, las aptitudes y virtudes análogas de la familia y del individuo:
Quien se gobierna a sí mismo y desarrolla plenamente las virtudes familiares sería capaz de gobernar al imperio, aquel que las descuide no es capaz de cumplir ni siquiera con los deberes para con sus padres (li Ki II ca. 1,6)
La filosofía social y política es “La Gran Ciencia”, el “Ta-Hio” del confucianismo. Desarrollada principalmente por Confucio y sus discípulos Men-Tsé (o Mencio) y Sun-Tsé. En chino la escuela confuciana se llamaba “Yu-Kía” o escuela de los “Yu”, ya estaba en China desde el año 1122 Antes de Nuestra Era, y definía a los sabios, filósofos, eruditos, encargados de la enseñanza pública y maestros, a quienes el estado encargaba enseñar al pueblo la legislación civil y las doctrinas morales de los antiguos sabios.
El objetivo fundamental de Confucio que vivió en la época de Reinos Combatientes (551-479 A.C), era el de restablecer el orden del imperio, mediante la preparación de funcionarios competentes y virtuosos, que pusieran en práctica los principios de los antiguos sabios de donde establecieron los deberes principales del Estado y de los Hombres de Gobierno, convirtiéndose en las directrices del confucianismo:
1.Amar al pueblo, renovarlo moralmente y procurarle los medios necesarios para la vida cotidiana.
2.Por este motivo debe servirse en primer término con soberano respeto a Aquél que es el Primer Dominador
3.Cultivar la virtud personal y tender sin cesar a la perfección.
4.En la vida privada como en la pública observar el sendero superior del “Justo Medio”
5.Tener en cuenta las dos clases de inclinación propias del hombre: Unas proceden de la carne y son peligrosas, otras pertenecen a la razón y son muy sutiles y fáciles de perder.
6.Practicar los deberes morales de las cinco relaciones sociales
7.Tener por objeto final la paz universal y la armonía general 2
El confucianismo ni nació ni quiso ser una religión. Fue convertido en religión por la dominación manchú, entre los años 1671-1724 de nuestra era y, hasta hoy, Confucio seguirá buscando un estado y un gobernante que deseen poner en práctica su proyecto.