La Hora del Planeta, un propósito mundial

 
 
Publicado en la edición 386, marzo 15 de 2009
 
   
 
La Hora del Planeta, un propósito mundial
 
   
 
El próximo 28 de marzo, entre las 8:30 y las 9:30 p.m., personas, empresas y gobiernos, apagarán las luces durante una hora para apoyar las acciones frente al cambio climático
 
   
 
 
   
 
Hoy la humanidad se enfrenta a un desafío mucho más grande que sus diferencias: el cambio climático. En menos de cien años, este fenómeno ambiental ha puesto en jaque, como nunca antes, la vida en la Tierra tal como la conocemos. La acumulación de gases efecto invernadero en la atmósfera ha aumentado la temperatura del planeta y con ello, se están alterando todos sus procesos biológicos y ecológicos.
Las alarmas están encendidas y son muchos los que hablan acerca del problema y sugieren alternativas para enfrentarlo. Pero más allá del discurso, hallar soluciones al cambio climático requiere cambios profundos de nuestra forma de ser y estar en el mundo, desde la reflexión profunda que lleve a acciones más responsables con la vida. Si bien tenemos la capacidad de destruir y devastar el entorno natural, también es cierto que somos plenamente competentes para generar impactos menos nocivos e, incluso más positivos sobre la naturaleza.
La Hora del Planeta, iniciativa global de WWF, responde precisamente a este llamado y representa una gran oportunidad para que millones de personas se unan y expresen su sentimiento de preocupación frente a esta problemática ambiental. Por ello, el próximo 28 de marzo, entre las 8:30 y las 9:30 p.m., personas, empresas y gobiernos, apagarán las luces durante una hora para apoyar, con este acto simbólico, las acciones frente al cambio climático. Esta vez su objetivo es lanzar un mensaje a los líderes mundiales que se reunirán a finales de 2009 en Copenhague, para firmar un nuevo tratado global sobre cambio climático.
Este será el evento de mayor magnitud en la historia frente al cambio climático, en el que millones de personas de todo el mundo actuarán al unísono. Latinoamérica ya hace parte de la campaña, con la adhesión de México D.F., San José de Costa Rica, Ciudad de Guatemala, Buenos Aires , Santa Cruz y Río de Janeiro, junto a Londres, Paris, Copenhague, Sydney, Toronto, Nueva Delhi, Kuala Lumpur, entre otras 538 ciudades de más de 75 países de todo el mundo.
Hasta el momento, en Colombia se han vinculado Bogotá, Santiago de Cali, Cartagena de Indias y Medellín, y otras ciudades ya han manifestado su interés de unirse a esta iniciativa. Además, se tienen aliados como la Casa Editorial El Tiempo, Microsoft Colombia, Carrefour, Publik mi canal público, Bavaria, Agenda del Mar, Comfama, Compañía Nacional de Chocolates, Fundación Carvajal, Coca Cola, Código E-Marketing, Empresas de Energía del Quindío S.A. Osram Iluminaciones de Colombia S.A. y Bayer S.A., Cadbury Adams Colombia entre otros.
¿Qué podría ocurrir, entonces, en Colombia si este 28 de marzo, entre las 8:30 y las 9:30 p.m., cada ciudadano se compromete y enciende sólo la luz necesaria y desconecta los aparatos eléctricos que no necesita? ¿Qué pasaría si fuéramos más eficientes en nuestro uso de energía diario?
Los símbolos son muy poderosos, pues tienen una capacidad increíble para incitar al cambio y logran esparcirlo por todo el mundo. Oprimir el interruptor es un medio al alcance de cualquier persona en dondequiera que se encuentre para integrarse a la discusión sobre el cambio climático. Pero más allá de apagar la luz, esta campaña busca encender el interés y la reflexión de las personas y las organizaciones sobre su responsabilidad y capacidad para actuar frente a un problema que nos afecta a todos. Únase a La Hora del Planeta e invita a otros a que también hagan parte de este propósito mundial. Inscríbase en www.lahoradelplaneta.org o en www.wwf.org.co
Sin embargo, “consecuencia” no tiene que ser siempre un sinónimo de “efecto nocivo o negativo”; esto depende del grado de conciencia, sensibilidad y, ante todo, solidaridad con que enfrentemos las adversidades que ya están afectando los lugares que habitamos.
La campaña ha tenido dos versiones. En la primera (marzo de 2007), dos millones de personas en Sydney disminuyeron, en tan solo una hora, 10% del consumo de energía, lo que equivale a haber sacado de circulación 45 mil automóviles durante 60 minutos. Fue tal el éxito de la iniciativa que en 2008 se convirtió en un evento mundial que congregó a 50 millones de personas y, aunque el ahorro energético en cifras no es lo más importante para esta campaña, ciudades como Chicago redujeron hasta el 7% de su consumo de energía durante esa hora, lo que es igual a dejar de consumir 72 mil galones de gasolina.