La gran marcha

     
      La gran marcha
     
         
      La solidaridad, esa cualidad tan admirada en algunos y tan ajena en otros es acaso el sentimiento que debería aflorar por estos días. Es claro que muchos de nosotros no tenemos forma de actuar directamente sobre los violentos. Es claro que esa sensación de estar secuestrados se vive aún en muchos de nosotros, a pesar del evidente mejoramiento en las condiciones de seguridad del país.
    Pero el estado de zozobra que produce en el alma el hecho de saber que alguien, conocido o no, se encuentra secuestrado no deja que la alegría de nuestros pequeños triunfos puedan disfrutarse plenamente.
    Ser solidario no es solo decir lo siento. Ser solidario implica tener compasión que es, en el sentido más profundo de la palabra, ubicarse en el plano del otro. Tratar de compartir su dolor y buscar, sinceramente, una forma de mitigarlo. Es cierto que la vida de nadie puede ser vivida por otro. Pero también es cierto que ese camino conduce a un egoísmo ciego que no permite ni la tolerancia ni tampoco la certidumbre de que estamos siendo mejores seres humanos.
    Esta marcha contra el secuestro, que debería ser también marcha contra la desaparición forzosa, contra toda manifestación de violencia, debería llevarnos a pensar a nosotros cómo desde nuestro plano de ciudadanos corrientes podemos ofrecer un cambio de actitud. Esto significa cambiar pocas cosas, que en suma representan un cambio enorme, por ejemplo, proponernos a acatar las normas de tránsito. No se trata de pedir grandes transformaciones, se trata de hacer pequeños cambios personales que reduzcan la violencia como forma de comportamiento. Cambiar la forma como hablamos, como pedimos las cosas, como trabajamos, como nos relacionamos con nuestros vecinos.
    Esta gran marcha del lunes cuatro, debería llevarnos a todos a iniciar también una gran marcha hacia el interior de cada uno, una marcha que exija liberar nuestro espíritu de aquellas manifestaciones de violencia y que haga del respeto, la tolerancia y la solidaridad los pilares de la vida en comunidad.