La evolución no se detiene


La evolución no se detiene

Nota online complementaria de la edición impresa (Edición 313)

Los inicios del grafitti se remontan a las pinturas rupestres, donde se utilizó los muros de las cavernas para marcar territorios y hacer demostraciones de poder. Pero solo hasta el siglo XVII con los movimientos post-renacentistas se acuña el término proveniente del italiano graffiar, que significa dibujar, escribir o pintar sobre una superficie.

Pero solo con las publicaciones de Raffaele Garrucci, a mediados del siglo XIX, es que cuando se divulga en los ambientes académicos internacionales.

Durante el siglo XX el graffiti fue utilizado como herramienta de comunicación ideológica y revolucionaria. En la década del 50 y 60 el graffiti se encontraba ampliamente divulgado en Italia y Francia a niveles populares, y fue uno de los elementos contraculturales de los movimientos anarquistas y de izquierda durante las movilizaciones estudiantiles de los 60’s de Berkeley o el Mayo francés del 68.

Sin embargo, fue la comunidad afro y latina de los suburbios de Filadelfia y Nueva York, a principios de los 70’s, quien desencadenaría una exploración artística de este medio en sus más de 2.500 años de existencia. Así el graffiti se consolida en los 80’s con el movimiento rapero hip-hop, y en los 90’s se expande al grado de que hoy es un movimiento globalizado.

El manantial de las corrientes

Algunos expertos atribuyen la paternidad del grafitti contemporáneo a dos corrientes: la europea y la norteamericana. Ambas han impreso un sello muy particular a este arte que se reinventa con el tiempo y se acopla a las diferentes expresiones culturales.

El graffiti europeo es el más tradicional y centra su discurso en el contenido de un mensaje político o social. Esta es la forma más antigua por ser la más espontánea. No tiene pretensiones artísticas pero sí busca ser un medio de comunicación impactante. Se le ha llamado europeo, porque tuvo su auge en el movimiento estudiantil francés del 68 que quiso convertirse en un renovador de la sociedad. "Seamos realistas, pidamos lo imposible", "Prohibido prohibir", fueron algunas consignas ideológicas que caracterizaron este movimiento. Su estilo retoma la filosofía existencialista, el romanticismo político, la poética, el humor irónico y el ingenio verbal.

El graffiti americano nace como una expresión de sectores marginados como el afroamericano y el hispano en los suburbios de Nueva York y está ligado culturalmente al Hip-hop, el breakdance y el rap, cuya consolidación se da en los años 80. Su contenido "social" está en el medio de expresión y busca delimitar territorios y rasgos culturales a través de tags (firmas). Más que transmitir una idea busca generar sensaciones y recontextualizar ciertos espacios. Se acerca al muralismo mexicano y por su carácter estético es estudiado por el mundo académico.