La enfermedad periodontal

 
 
   
 La gingivitis, es una inflamación de los tejidos blandos que rodean al diente y la periodontitis, una inflamación más severa que incluye la destrucción de los tejidos (hueso y encía) que soportan y mantienen el diente en posición dentro de la boca.

Higiene dental
La enfermedad periodontal es considerada una infección muy compleja, cuya principal causa es la presencia de bacterias, ya sean propias de la boca o aquellas que llegan por los restos de alimentos y se quedan circulando hasta unirse a los tejidos orales (lengua, encía, diente); sin embargo, para desarrollarse, entran en juego otros factores:

1. Ambientales:  fumar, diabetes, presión alta, embarazo, cambios hormonales, estrés e incluso tener aparatos de ortodoncia como brackets o prótesis como puentes fijos o removibles.
2. Genéticos: herencia y susceptibilidad de los individuos.

Mayores de 35
Estas enfermedades, la gengivitis o la periodontitis, pueden presentarse a cualquier edad, pero las estadísticas muestran que hay mayor incidencia en personas mayores de 35 años, con una progresión lenta y sin dolor durante varios años; solo cuando la enfermedad ya está en etapa avanzada, la persona puede sentir y ver cambios en su boca, que puede desencadenar la pérdida de alguno o incluso todos los dientes.

No obstante y, aunque es poco común encontrarlas en personas jóvenes, cuando se presentan lo hacen de manera agresiva, y con un período de destrucción rápido, lo que puede llevar a pérdidas dentales anticipadas.

¿Cuáles son los síntomas?
En ocasiones la enfermedad periodontal puede progresar sin ningún síntoma apreciable. Durante una revisión dental regular, el odontólogo busca señales de la enfermedad periodontal, por lo que la enfermedad aún no detectada por el paciente puede ser tratada antes de que avance.
Los siguientes son los síntomas más comunes de la enfermedad de la encía, sin embargo, cada individuo puede experimentarlos de una forma diferente. Estos son:
• Enrojecimiento, hinchazón y sensibilidad de las encías.
• Sangrado mientras se cepilla los dientes o usa la seda dental.
• La retracción de los tejidos (cuellos destapados).
• El aflojamiento o la separación de los dientes.
• Mal aliento.
• Pus entre los dientes y las encías.
• Un cambio en la mordida y la alineación de los dientes.

Proceso de la enfermedad
Gingivitis: La forma menos severa de la enfermedad periodontal. Provoca que las encías se pongan rojas, inflamadas y que sangren fácilmente. Normalmente hay poca, o ninguna, incomodidad en esta etapa. La gingivitis es reversible si es tratada profesionalmente y con un buen cuidado oral en casa.

Periodontitis leve: Si la gingivitis no es tratada, puede progresar hacia una periodontitis. En esta etapa leve, la enfermedad periodontal empieza a destruir el hueso y el tejido que sostienen a los dientes.
Periodontitis moderada a avanzada: esta se desarrolla si las primeras etapas de la enfermedad pasan desatendidas. Es la forma más avanzada de la enfermedad en donde ocurre una extensa pérdida de hueso y tejido.
Periodontitis agresiva: ocurre en adolescentes y personas jóvenes y se caracteriza por la rápida pérdida del hueso alrededor de los dientes permanentes. De manera irónica, los jóvenes con esta enfermedad forman muy poca placa dental o sarro. La periodontitis agresiva es considerada, por lo general, una enfermedad de adultos jóvenes, aunque puede iniciarse cerca de la pubertad. Las bolsas se pueden formar alrededor de los dientes afectados, llenándose de infección. Si no es tratada oportunamente, la infección puede conducir a la pérdida de hueso, lo que hace que los dientes se aflojen.

Prevención y diagnóstico
Una de las formas más sencillas de prevención es hacer un cepillado dental apropiado tres veces al día, así como el uso diario de la seda o hilo dental.
Otra de las formas de prevenir o tratar enfermedades relacionadas con la encía, es consultar periódicamente al odontólogo, para que este evalué la necesidad de revisión con el periodoncista (odontólogo especializado en la prevención y tratamiento de los problemas orales relacionados con los tejidos que sostienen los dientes), o acudir directamente a la consulta especializada. Este profesional está preparado para ofrecer alternativas de tratamiento.
El periodoncista hace la evaluación teniendo en cuenta factores como: edad del paciente, su estado general de salud y su historia médica, qué tan avanzada está la enfermedad, su tolerancia a determinados medicamentos, procedimientos o terapias y sus expectativas para la trayectoria de la enfermedad. Con eso formulará la opción de tratamiento más adecuada, la que podría incluir cualquiera, o una combinación de las siguientes terapias:

Limpieza profunda: ayuda a remover la placa dental y el tejido infectado en las primeras etapas de la enfermedad, mientras suaviza las superficies dañadas de las raíces de los dientes. Medicamentos: como complemento de la terapia profesional.
Cirugía: Esta terapia se realiza cuando la enfermedad está avanzada, y busca que las áreas infectadas debajo de las encías queden desinfectadas para que los tejidos se remodelen o reemplacen por otros de mejor calidad.
Implantes dentales: como una solución actual para la perdida de dientes.

Los especialistas
La doctora Natalia Roldán, miembro de la Sociedad Colombiana de Periodoncia, aconseja a las personas con esta enfermedad que busquen un especialista idóneo para el tratamiento de su condición. Lo mejor, como sucede con los temas relacionados con la salud, siempre delicados, es verificar las credenciales del especialista al que se acude. Esta verificación se puede hacer con la asistencia de los respectivos gremios profesionales.

 
   
 Factores de riesgo 
  
   
 La enfermedad periodontal también está relacionada con y puede ser agravada por factores tales como la edad, el hábito de fumar, la hipertensión y un alto nivel de colesterol en la sangre, e incluso alterar el desarrollo normal del embarazo y el control de enfermedades como la diabetes y las enfermedades del corazón.

La diabetes
Puede desencadenar o agravar la enfermedad periodontal debido a los cambios que ocurren en los vasos sanguíneos y a los altos niveles de glucosa en la sangre, que pueden impedir una adecuado flujo de los nutrientes y de la remoción de los desechos de los tejidos, desencadenando una gran debilidad en las encías y los huesos, y haciéndolos más susceptibles a la infección. A su vez la enfermedad periodontal tiene incidencia en la diabetes.

Enfermedad del corazón
La enfermedad de las arterias coronarias en la cual las paredes se vuelven más gruesas por la acumulación de grasas, generalmente se caracteriza por la formación de coágulos que obstruyen el flujo sanguíneo, privando al corazón de los nutrientes y el oxígeno necesarios para un funcionamiento adecuado. Actualmente los científicos creen que las bacterias encontradas en la cavidad oral en la enfermedad periodontal, entran al torrente sanguíneo, se adhieren a las arterias y puede contribuir a la formación de estos coágulos; por eso la enfermedad periodontal representa un riesgo de complicación para las personas con alteraciones cardiovasculares.