“La cultura es el alimento de la ciudad”

“La cultura es el alimento de la ciudad”
Recuento del segundo de los conversatorios que realizan los jueves, cada 15 días, Vivir en El Poblado y el Centro Comercial Santafé.


El traslado del Museo de Arte Moderno de Medellín a Ciudad del Río no influyó solo al mundo del arte en Medellín; fue más trascendental: una transformación de ciudad. Es una realidad palpable, como se desprende del conversatorio de Vivir en el Poblado y del Centro Comercial Santafé con la directora del Mamm, el pasado jueves 30 de agosto.
Juliana Restrepo, directora del Museo desde hace cuatro años y quien acaba de renunciar tras una gestión sobresaliente, habla con tal entusiasmo y seguridad que hasta el más escéptico queda convencido de que esta ciudad experimenta una profunda transformación, gracias al empuje de instituciones como el Museo de Arte Moderno y a la creatividad de personas como su directora.
El Mamm, que se abrió en 1980, fue uno de los motores más potentes de la actividad cultural del país. Sin embargo, la crisis que hundió a la ciudad en los años del narcoterrorismo, también tuvo efectos devastadores sobre el Museo, que sobrevivió por la resistencia de sus directivas y empleados. La donación de Fernando Botero y el resurgimiento del Museo de Antioquia como proyecto de cultura urbana volvió a poner el arte entre los valores ciudadanos pero, al mismo tiempo, y sin que ese fuera uno de sus propósitos, estuvo a punto de sellar la desaparición del Mamm pues muchos no veían espacio para otro museo en la ciudad. Quizá la certeza de que un museo de arte moderno o contemporáneo cuestiona siempre la realidad establecida, le permitió al Mamm seguir adelante, seguro de que en esta nueva ciudad hay terreno fecundo para las preguntas sobre el arte y la cultura.
Cuando en el plan de Ciudad del Río se redescubrió el espacio de Talleres Robledo, las mentes más pioneras lo vieron como el ideal para proyectar al Mamm más allá de su sede en Carlos E. Restrepo, hoy convertida en activo Centro Cultural de la Facultad de Artes de la Universidad de Antioquia.
El traslado fue difícil y muchos lo vieron como un salto al vacío. Pero desde su llegada a Ciudad del Río en 2009, la multiplicidad de su programación y la creciente afluencia de públicos demuestran que el Mamm es uno de los museos más dinámicos del país, con proyección en el ámbito internacional, como revela la nueva exposición itinerante de la obra de Débora Arango.
El nuevo Museo de Arte Moderno dispone de un espacio más versátil, aunque no mucho mayor que el de su vieja sede. Para hacer frente a su crecimiento, emprenderá en los próximos días la construcción de su nuevo edificio, con salas de exhibición para su colección permanente, auditorio, oficinas, espacios de almacenamiento, talleres y, en fin, lo que necesita un museo contemporáneo.
“La cultura es el alimento de la ciudad”, dice Juliana, recordando una afirmación de la artista Marta Elena Vélez. Y el “menú cultural” que ofrece el Mamm es casi increíble, gracias al impulso de un grupo pequeño de colaboradores y empleados que entregan siempre lo mejor al Museo, con la convicción de que su trabajo contribuye a transformar la ciudad.
Juliana, la admirable, le deja a Medellín una institución del más alto nivel, alimento cultural que contribuye a que la ciudad que hoy vemos sea casi irreconocible también para sus propios habitantes.