La crisis ambiental no le puede dar un golpe a la productividad

El Aburrá se tiene que blindar contra las peripecias ocasionadas por tantos cambios en el pico y placa. A la urgente reparación de la calidad del aire hay que sumarle estabilidad en la industria, el comercio y el desempeño laboral.

Cuatro horarios diferentes en 81 días han tenido que administrar los conductores de vehículos este año en el Aburrá. Cuatro distintas restricciones a las placas, con ocasión de la destrucción de la calidad del aire y por decisión de las autoridades, que en su afán de cuidar el ambiente han generado el ciclo guardar el carro – sacar el carro de manera impredecible.

Fenalco ha insistido en que se deben privilegiar la vida y la salud y que hay que ser recursivos con las soluciones y prudentes con las restricciones para proteger también la productividad, la competitividad y el empleo, mientras la Andi, en alianza con el comercio y las autoridades, trabaja para que “la región no se detenga”, como explica la subgerente seccional, Juliana Gutiérrez.

El reto metropolitano es grande y demanda efectos contundentes, multilaterales y en el corto plazo porque la calidad ambiental no es una electiva. La vida es primero y la salud es urgente.

Fortalecer la movilidad sostenible y compartida en la empresa; llevar la actividad del cargue y descargue del comercio a horarios no convencionales, tipo 3 a.m.; y capacitar la industria en control de emisiones, son enfoques actuales de los gremios, señala la Andi.

“Eficiencia, productividad e innovación no pueden ser excluyentes de la sostenibilidad”, apunta Juan Diego Ramírez, coordinador de Mejoramiento continuo del Centro de Ciencia y Tecnología de Antioquia, que asesora en la materia a 80 empresas locales. Una de las claves, en su opinión, es el transporte público: “se debe producir un cambio cultural, como funciona en otras ciudades, para ir al trabajo y las demás actividades cotidianas”.

De cambio cultural ya pueden dar cuenta empresas como Haceb y su plan de buses para los empleados, Celsia y sus 42 bicicletas con motor, Bancolombia y sus más de 1.500 funcionarios en teletrabajo, o el Parque Comercial El Tesoro y su ruta nocturna que mueve a sus clientes hacia el parque de El Poblado y anima a dejar el carro en casa. Innovación para hacerles balance a la restricción y a la crisis.

¿Y la pequeña empresa? Es claro que no se tiene la misma capacidad de respuesta. Para el caso de la fórmula del teletrabajo, en opinión de Ramírez, se requieren infraestructura tecnológica y adecuada programación del personal para que no haya efectos en la productividad. ¿Y la mensajería independiente? Otra gran tarea regional que muestra su magnitud con un dato de Medellín: hoy 9.386 motos ruedan libres de pico y placa por excusa laboral.

El reto metropolitano es grande y demanda efectos contundentes, multilaterales y en el corto plazo porque la calidad ambiental no es una electiva. La vida es primero y la salud es urgente. Pero en el curso de las soluciones y en medio de la inestabilidad ocasionada por las restricciones a la movilidad, la crisis no se debe extender a la productividad, el desempeño laboral y académico, el cumplimiento de jornadas y la actividad comercial. Con una emergencia es más que suficiente.

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